Los chavistas ‘originales’ que Maduro espantó

Los chavistas ‘originales’ que Maduro espantó

Sin el liderazgo arropador de Chávez, este movimiento político se divide cada vez más.

Chavistas

Simpatizantes del gobierno de Hugo Chávez en un homenaje en 2011.

Foto:

AFP

Por: VALENTINA LARES MARTIZ
07 de diciembre 2018 , 10:59 a.m.

Con la muerte del presidente Hugo Chávez el 5 de marzo de 2013 y la asunción de Nicolás Maduro, el chavismo vio de cerca su fin como movimiento político.

El tercer triunfo electoral del ‘comandante’ en las presidenciales de octubre de 2012 y la previsión de dejar a cargo a Maduro “en caso de que algo le llegara a ocurrir”, y otras elecciones no exentas de ventajismo le permitió a su movimiento mantenerse en el poder.

Sin embargo, muy pronto se evidenciaron las fisuras. Sin el liderazgo arropador de Chávez, aunque siguiendo a pie juntillas su cartilla en materia económica y social, Maduro vio pronto cómo el chavismo dejaba de ser una plataforma que lo sostenía en el poder para convertirse en una colcha de retazos que comenzaba a criticarlo y ponerle condiciones.

Algunas figuras de importancia del chavismo no solo comenzaron a despuntar con críticas puertas adentro, sino que apostaron a la ruptura abierta, asegurando que Maduro traiciona “el legado” del fallecido presidente.

La primera y más notoria de las rupturas la protagonizó Jorge Giordani, quien fue ministro de planificación de Chávez durante más de seis años y nombrado por Maduro para la misma tarea, aunque solo por un año.

Días después de haber sido relevado de su cargo por el nuevo presidente, el exministro publicó una carta abierta en la que no solo reconoció algunos errores de la administración del ‘comandante’ (entre ellos haber ganado las últimas presidenciales “con un gran sacrificio y con un esfuerzo económico y financiero que llevó el acceso y uso de los recursos a niveles extremos”) y fustigó la gestión de su sucesor.

“Resulta doloroso y alarmante ver una Presidencia que no transmite liderazgo, y que parece querer afirmarlo en la repetición, sin la debida coherencia, de los planteamientos como los formulaba el Comandante Chávez”, escribió Giordani.
Fue cuestión de semanas para que otros ex ministros como Héctor Navarro y Ana Elisa Osorio también rompieran filas.

Resulta doloroso y alarmante ver una Presidencia que no transmite liderazgo

Acababa la primera gran ola de protestas contra la administración de Maduro, que respondió como lo ordenó alguna vez el presidente Chávez cuando las hubo en su contra: disparando “gas del bueno” y detenciones a granel.

El nuevo presidente atravesaba un tremendo revés, una caída en los precios del petróleo que enfrentó con la misma receta del ‘comandante’, apostando a los controles de precios y divisas y las confiscaciones como compensación a una escasez que, ante la falta de correctivos de fondo, comenzó a hacerse insoportable. Se hizo evidente también el cada vez peor estado de la industria petrolera.

Frente a un panorama desolador comenzó a hablarse de ‘madurismo’. Muchos de quienes fueron parte del gabinete de Chávez no quisieron heredar el desastre y rompieron con Maduro.

Figuras como Rafael Ramírez, el ‘zar del petróleo’ o la fiscal Luisa Ortega Díaz, además de los exministros y alguna militancia descontenta busca diferenciarse con adjetivos como el ‘chavismo originario’, el ‘chavismo crítico’, aunque con poco éxito. El único error que ven en el comandante fue la última decisión que tomó: nombrar como sucesor a Maduro.

Luisa Ortega, exfiscal destituida de Venezuela

La exfiscal destituida de Venezuela, Luisa Ortega, era una de las más fervientes servidoras del chavismo. Hoy está exiliada por persecución política de Maduro.

Foto:

Efe

Otro exministro de Chávez y Maduro, el general Miguel Rodríguez Torres, corrió peor suerte y su distanciamiento le costó acusaciones de conspiración y hoy está preso, como en su momento el exministro de defensa del ‘comandante’, el general Raúl Baduel, preso desde hace ya nueve años, pues también vio en él una conspiración.
Pero ¿existe realmente el chavismo originario? ¿Existe el madurismo?

Quienes trabajaron de cerca con Chávez creen que sí. A propósito de la instalación de la asamblea constituyente con la que Maduro busca ‘mejorar’ la Constitución de 1999, los exministros han creado una Plataforma en Defensa de la Constitución. Otros sectores han creado la Plataforma de Lucha en Pueblo y el Chavismo Crítico y partidos como Marea Socialista, que se autodefinen como chavistas, aseguran estar en contra del gobierno de Maduro.

Indira Urbaneja es vocera de un nuevo movimiento que se hace llamar ‘chavismo bolivariano’, que intenta, como todos los anteriores, salvar de la debacle venezolana la figura política de Hugo Chávez.

“El chavismo quedó huérfano con la muerte de Chávez. Yo diría más bien que el chavismo está de luto. Como fuerza social está replegado, más allá de los intentos de Maduro o el partido de gobierno de que tiene el control de la masa chavista. Eso no es así. El pueblo chavista está decepcionado, defraudado”, explica a EL TIEMPO.

El chavismo quedó huérfano con la muerte de Chávez. Yo diría más bien que el chavismo está de luto.

Tímidamente reconocen que el ‘comandante’ cometió errores, pero aseguran que sería otro el destino del país si siguiera al mando y desconocen su talante autoritario. “Chávez no hubiese dejado que tocáramos fondo. Quizá escuchaba tarde, pero escuchaba. El problema con Nicolás Maduro es que no quiere escuchar ni reconocer la crisis”, diferencia Urbaneja.

Algunas encuestas también reflejan esa diferenciación, como la realizada por la Universidad Católica Andrés Bello y la Universidad de Vanderbilt antes de la votación presidencial del 20 de mayo de este año. Entonces, 13 por ciento de la población se definía como ‘chavista madurista’ y otro 25 por ciento como ‘chavista desafecto’.

La aprobación a la gestión de Maduro llegaba a 16,7 por ciento, cuando Chávez gozó casi siempre de una aprobación oscilante entre 40 y 50 por ciento.

Pero la teoría política todavía no reconoce diferencias en las gestiones de Hugo Chávez y su sucesor, al menos no de fondo. El profesor y politólogo Miguel Martínez Meucci estima que sí existe el ‘madurismo’, pero no como una diferencia del chavismo, sino su evolución. “El madurismo no es la traición o debacle del chavismo, como sostienen algunos: es su paroxismo. Es el producto de llevar las lógicas de gobierno empleadas por Chávez hasta sus últimas consecuencias”.

VALENTINA LARES MARTIZ
Corresponsal de EL TIEMPO
Caracas

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