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José Gregorio Hernández, el médico que se convirtió en beato
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José Gregorio Hernández, el 'médico de los pobres', es beatificado en VenezuelaNoticias de último momento: Este viernes, el santo venerado por colombianos y venezolanos se convierte en beato de la Iglesia Católica, un acontecimiento esperado durante décadas por millones de fieles. EL TIEMPO Casa Editorial. Todos los derechos reservados. © 2021 #ElTiempoNoticias​ ________________________ Suscríbete a El Tiempo en YouTube: https://goo.gl/AfjCB8​ Más noticias en http://www.eltiempo.com/​ Síguenos en Facebook: https://www.facebook.com/eltiempo​ Síguenos en Twitter: https://twitter.com/ELTIEMPO​ Síguenos en Instagram: https://www.instagram.com/eltiempo​ Síguenos en Google+: https://plus.google.com/+ElTiempo​ Otros Canales de El Tiempo en YouTube: Portafolio: https://goo.gl/rEKgk9​ FUTBOLRED: https://goo.gl/zvGVJS​ ABC del bebé: https://goo.gl/YS1KGZ​ Revista DONJUAN: https://goo.gl/Sywc6T​ Revista Alo: https://goo.gl/yEujy5​
José Gregorio Hernández

AFP / Federico Parra

José Gregorio Hernández, el médico que se convirtió en beato

Esperado durante décadas en Venezuela, el 'médico de los pobres' fue beatificado este viernes.

Durante más de siete décadas, los seguidores del doctor José Gregorio Hernández, dentro y fuera de Venezuela, esperaron el día de la beatificación del llamado ‘médico de los pobres’.

Esperaron, sobre todo, escuchar las palabras que el nuncio apostólico, Aldo Giordano, pronunció este viernes alrededor de las 10:30 a. m. (hora local) en la capilla del colegio La Salle La Colina, en Caracas: "Concedemos que el venerable siervo de Dios, José Gregorio Hernández, de ahora en adelante sea llamado beato".

(Lea aquí: Venezuela celebra a su nuevo beato: el dr. José Gregorio Hernández)

Concedemos que el venerable siervo de Dios, José Gregorio Hernández, de ahora en adelante sea llamado beato

Y no era para menos. Si hay algo claro en Venezuela, es que, como lo dijo este viernes el cardenal Baltazar Porras, “José Gregorio es de todos y para todos”. Su imagen, con bigote, traje, corbata y sombrero, es común en los altares y en las calles del país.

El ‘médico de los pobres’ nació el 26 de octubre de 1864 en el seno de la familia de Benigno Hernández y Josefa Cisneros, en la localidad de Isnotú, en el estado occidental de Trujillo. Fue el segundo de los siete hijos que tuvo el matrimonio.

Su madre, quien fue definida por monseñor Tulio Ramírez, durante la ceremonia de beatificación de este viernes, como una mujer “bondadosa y caritativa”, lo educó cristianamente; sin embargo, falleció antes de que José Gregorio cumpliera los ocho años de vida, el 28 de agosto de 1872.

Sus formación inicial transcurrió entre su Isnotú natal y Caracas, donde finalmente concluyó estudios de bachillerato en filosofía. Aunque quería ser abogado, su padre lo motivó a estudiar medicina. Entonces, ingresó en la Facultad de Medicina de la otrora Universidad de Caracas (hoy en día Universidad Central de Venezuela) en junio de 1882.

(Además: 'El médico de los pobres' es beatificado y Venezuela celebra)

La niña venezolana Yaxury Solórzano (C), protagonista del milagro más emblemático del doctor José Gregorio Hernández, portando una de sus reliquias durante su misa de beatificación.

Foto:

AFP / Presidencia de Venezuela

“El ambiente universitario de aquel periodo era materialista y el estudiante José Gregorio supo dar ejemplo de fe y de moralidad entre sus compañeros, quienes conservaban durante toda la vida gran respeto y estima por él”, aseguró monseñor Ramírez al leer una breve biografía suya durante la ceremonia.

El 29 de junio de 1888 obtuvo el grado de doctor en medicina, con la calificación de excelente. Retornó entonces a su tierra natal, donde ejerció la profesión médica durante un año, antes de volver a Caracas.

Pero no estuvo mucho tiempo en la capital venezolana. En julio de 1889, por decreto presidencial, fue enviado a París (Francia), donde hizo estudios de perfeccionamiento en microbiología, bacteriología, histología y fisiología experimental, cátedras que, según recordó Ramírez, eran inexistentes entonces en la Universidad de Caracas.

(Puede leer: ¿Cómo será la beatificación de José Gregorio Hernández?)

Enseñó a sus profesores

Esa realidad, sin embargo, cambió poco después. Concluidos sus estudios, José Gregorio Hernández regresó a Venezuela e inició, con apenas 27 años, su carrera de profesor universitario, e instituyó varias de las cátedras aprendidas en Europa, con un laboratorio “a la vanguardia”, aseveró Ramírez, de las que fue designado profesor titular.

Enseñó, incluso, a sus propios profesores, por ser el único que conocía el manejo de los nuevos instrumentos médicos. “En el ejercicio de la profesión privilegió a los pobres, a los cuales no solo asistía gratuitamente, sino que además les daba el dinero necesario para comprar medicinas. Por ello se le recuerda como el 'médico de los pobres' ", explicó monseñor Ramírez.

“A todos los pacientes les aconsejaba y les hablaba de Dios. Eso lo hizo muy cercano a los enfermos”, se lee en una breve biografía suya divulgada antes por la Arquidiócesis de Caracas.

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Este viernes se declaró beato al doctor José Gregorio Hernández, venerado por los venezolanos.

Foto:

EFE/Prensa de la Arquidiócesis de Caracas

A los 44 años, en el apogeo de su vida profesional, tuvo un “discernimiento vocacional”, como lo definió monseñor Ramírez, y decidió entrar al monasterio la Cartuja de Farneta, en Lucca (Italia).

Por sus condiciones de salud, solo estuvo nueve meses allí. Regresó a Venezuela y, en abril de 1909, ingresó en el Seminario Diocesano de Caracas, con la intención de ordenarse sacerdote, pero también por razones de salud tuvo que retirarse.

En 1913 volvió a Europa, donde ingresó en el Pontificio Colegio Pío Latino Americano, de Roma. Allí estudió Teología y perfeccionó el latín. Pero después de ocho meses, le diagnosticaron una pleuritis seca y el inicio de tuberculosis, y le aconsejaron retornar a Venezuela. Lo hizo en 1914.

(En contexto: ¿Quién fue el 'médico de los pobres' que por fin será beatificado?)

Mientras retomaba la docencia y el ejercicio de su profesión, ofreció a Dios su vida a cambio de la paz y el fin de la guerra en Europa. “Efectivamente, un amigo lo visitó el 29 de junio de 1919 y lo encontró muy contento.

Preguntando al doctor José Gregorio por la causa de aquella alegría, contestó que había tenido noticias de la firma del Tratado de Versalles (el 28 de junio de 1919), por lo cual estaba seguro de que Dios había aceptado su ofrecimiento”, relató Ramírez.

Esa misma tarde, a las 2 p. m., mientras llevaba una medicina a un enfermo, fue atropellado por un vehículo que transitaba por la zona de La Pastora, en Caracas.
Con el impacto, el doctor José Gregorio perdió el equilibrio, trastabilló, se fue algunos metros hacia atrás y se golpeó la base del cráneo contra el filo de la acera.

Algunos dicen que antes dio contra un poste contiguo al lugar donde finalmente cayó. Un tranvía detenido a la derecha le habría impedido al doctor Hernández ver el automóvil que se acercaba.

(Puede leer: Canciller venezolano insulta a director de HRW tras informe de abusos)

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, dijo este viernes que sostuvo "una reunión de reconciliación" con los jerarcas de la Iglesia católica del país, a los que en el pasado ha criticado.

Foto:

EFE/ Prensa Miraflores

El herido fue trasladado al Hospital Vargas por el propio conductor del Hudson Essex que lo impactó, quien además era conocido del médico, y otra persona que se encontraba en el lugar.

Sin embargo, a la hora del accidente, en el recinto hospitalario no había médicos. El chofer buscó entonces al doctor Luis Razetti, quien vivía cerca, pero cuando llegaron al hospital ya José Gregorio Hernández había fallecido, no sin antes pronunciar el nombre de “María Santísima”.

El 30 de junio, recordó monseñor Ramírez, sus restos mortales fueron trasladados desde la universidad a la iglesia catedral, “en medio de una muchedumbre y acompañado por profesores y alumnos”.

En sus funerales –dijo– participó el arzobispo de Caracas y el capítulo metropolitano. “Desde la salida del féretro a la iglesia hasta el cementerio del sur fue llevado en hombros con la gente que se disputaba el poder tocarlo. Más de 30.000 personas participaron en sus exequias”, narró monseñor Ramírez.

Y su popularidad sigue intacta. “Me atrevo a decir que tal vez, en este momento, no exista una figura más querida y aceptada por todos como José Gregorio Hernández. Es, sin duda, uno de los mejores venezolanos de todos los tiempos”, dijo el nuncio apostólico antes de ser interrumpido por nuevos aplausos.

ANDREÍNA ITRIAGO 
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
CARACAS

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