La intervención cubana en Venezuela comenzó con Hugo Chávez

La intervención cubana en Venezuela comenzó con Hugo Chávez

Programas médicos, 'secretos de Estado' e intercambio de petróleo, algunos de sus tratos.  

Fidel y los personajes del mundo

El expresidente de Venezuela Hugo Chávez y Fidel Castro consolidaron una amistad muy fuerte.

Foto:

AFP

Por: VALENTINA LARES MARTIZ
07 de diciembre 2018 , 09:48 a.m.

El general retirado Antonio Rivero lo recuerda vívidamente: estaba en un curso de Estado Mayor cuando el recién investido presidente Hugo Chávez llegó a dar una charla en la Escuela Superior del Ejército, en Caracas, y les saludó “¡buenos días, camaradas!”.

En esos años, la palabra no era de uso común entre los venezolanos -mucho menos en el estamento militar venezolano- excepto en referencia a los partidos o movimientos de la izquierda. Chávez acababa de regresar de Cuba y reunirse con Fidel Castro, con quien sostuvo una relación de mutua veneración desde 1994.

“Se me crispó la piel”, dice Rivero “y eso que no sabía lo que venía después”. El general -ingeniero especializado en comunicaciones y telemática- fue funcionario del gobierno de Chávez desde que este comenzó, primero como parte del equipo que instaló la primera sala situacional de comunicaciones en el palacio de gobierno, jefe del estado mayor de la región de Bolívar y luego como director de la oficina de Protección Civil.

En estos cargos fue testigo de excepción de cómo el régimen cubano fue penetrando las estructuras del Estado venezolano gracias a la puerta franca que le ofreció el presidente Chávez y que mantuvo Nicolás Maduro hasta que ordenó su apresamiento en el año 2014, cuando pidió asilo político en Estados Unidos.

Según datos que recaba con fuentes que siguen en su país asegura que, en promedio, hay unos 80.000 cubanos enviados por el régimen castrista asentados en Venezuela, de los cuales el 20 por ciento cumplen labores de seguridad e inteligencia.

Están en todas las áreas, tienen delegados en todos los ministerios

“Están en todas las áreas, tienen delegados en todos los ministerios. Este año ha bajado un poco la llegada de cubanos por la difícil situación del gobierno venezolano para mantenerlos, pero controlan áreas muy sensibles como la identificación y la seguridad. Funcionan, sobre todo el G2 cubano, como informantes de todo lo que ocurre en la estructura de gobierno”, explica a EL TIEMPO.

Rivero recuerda que los primeros cubanos llegaron tan pronto como el primer año de la presidencia de Chávez, poco después de ordenar la creación de la sala situacional. “La presencia de funcionarios cubanos en el palacio de gobierno era muy discreta, eran muy poco al comienzo, pero tenían credencial para entrar a todas partes. Hablamos de no más de 15 personas”.

Un año después, exactamente el 30 de octubre del año 2000, Chávez y el mandatario cubano Fidel Castro firmaron en Caracas el Convenio Integral de Cooperación Cuba-Venezuela, que desde entonces sirve como paragua que cubre todo el intercambio entre los países.

Nació con una esencial: la entrega de petróleo venezolano en condiciones muy ventajosas a Cuba -entre 90 mil y 100 mil barriles diarios- a cambio del envío e médicos, maestros alfabetizadores y entrenadores deportivos. En ese momento el trato estableció que serían unos 25.000 cubanos que trabajarían en Venezuela y que recibirían un sueldo que pagaría la nueva “revolución bolivariana”.

Pero con el tiempo, tanto Rivero como otros actores políticos comenzaron a dar cuenta de que el número de isleños en Venezuela era muy superior y, después del golpe de Estado sufrido por Chávez en 2002, dejó de atender estrictamente a la cooperación social. Como director de Protección Civil -dependencia adscrita al Ministerio de Interior-, fue a decenas de reuniones del ministerio en la que recuerda la participación activa de funcionarios bucanos.

Chávez y Castro

El líder de la revolución cubana, Fidel Castro, y Hugo Chávez en 2001.

Foto:

AFP / Andrew Alvarez

El ministerio del Interior controla instituciones clave como la que maneja el sistema de identificación y extranjería del país, así como labores de seguridad interna e inteligencia en conjunto con el ministerio de Defensa. En estas áreas tan sensibles funciona, según Rivero, el G2 cubano. Las labores pasaron de la asistencia a la asesoría y planificación directa.

Semejante penetración en las estructuras del Estado llegó pronto a la Fuerza Armada Nacional venezolana, donde recuerda que en el año 2009 fue invitado a un curso de túneles en la Academia Militar y quien lo dictaba era un cubano.

“Lo primero que dijo fue ‘a partir de este momento todo lo que hablemos es secreto de Estado'. Eso es impensable para un militar venezolano, el secreto de Estado es algo reservado para nosotros, no podía entender que un extranjero me estuviera imponiendo un secreto en mi propio país. Me levanté y me fui”, destaca Rivero, quien señala que ese fue el primero de varios cursos sobre estructuras y logística que ofrecieron los cubanos, como parte de un plan de resistencia ante un eventual ataque de “potencias imperiales”.

A partir de este momento todo lo que hablemos es secreto de Estado

En algunos fuertes y destacamentos militares ondeaba la bandera de la isla al lado de la venezolana y tanto Rivero como la abogada Rocío San Miguel, directora de la organización Control Ciudadano, pronto empezaron a denunciar inusuales labores en conjunto.

Como en 2015 la inspección entre ambos países de plantas eléctricas en Venezuela, el simulacro de defensa aérea en los ejercicios militares venezolanos Zamora 200 dirigida por el viceministro cubano Joaquín Quintas Solas en el año 2017 y las operaciones combinadas entre la Fuerza de Acciones Especiales venezolana junto con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba en septiembre de este año.

Sin embargo, se destaca como la decisión más influyente por parte de Cuba en Venezuela la escogencia de Nicolás Maduro como el sucesor del presidente Hugo Chávez. La cercanía de Maduro con el estamento político cubano fue la carta que decantó la decisión del "comandante" a su favor, algo con lo que no contaba, por ejemplo, Diosdado Cabello.

La abogada y directora de la ONG Control Ciudadano, Rocío San Miguel, estudiosa y conocedora de la Fuerza Armada venezolana ha señalado que la influencia cubana es prácticamente estructural en Venezuela.

“Cuba dirige hoy los destinos del país. La sala situacional donde se toman las decisiones estratégicas más importantes, de carácter político y militar, pero también económico y social, está en La Habana”, dijo en entrevista al portal Prodavinci al instalarse la Constituyente impuesta por el presidente Maduro.

“El uso desproporcionado de la fuerza, la partidización acelerada de la Fuerza Armada Nacional, así como esta propuesta de Asamblea Constituyente, abyecta completamente, espuria completamente, es un modelo cubano”, afirmó.

Valentina Lares
Corresponsal de EL TIEMPO
Caracas

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