La posición de Colombia sobre el reconocimiento del Estado palestino

La posición de Colombia sobre el reconocimiento del Estado palestino

Al país le corresponde aportar al fin del conflicto entre árabes y judíos en Oriente Próximo. 

Palestina

Desfile de las fuerzas militares de Palestina, que se oponen al movimiento Hamas.

Foto:

Imageforum

Por: Enrique Gaviria Liévano
01 de octubre 2018 , 08:12 p.m.

La participación de Colombia sobre Palestina se remonta al año de 1947, cuando se reúne la primera sesión ordinaria de la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) después de terminada la Segunda Guerra Mundial y se propone el “plan de partición” de la Palestina que había estado sometida al imperio Otomano y luego sujeta, desde 1922, al mandato de Inglaterra, según lo ordenaba el artículo 22 de la Sociedad de Naciones.

Colombia no estuvo de acuerdo con el plan de partición en el que se sugería el establecimiento de dos Estados: uno judío y otro árabe. El representante de Colombia ante Naciones Unidas, el expresidente Alfonso López Pumarejo, sugierió por el contrario, “mantener un equilibrio ante las decisiones que se estaban tomando en las Naciones Unidas, en particular en el Consejo de Seguridad, relacionadas con el tema de la partición de la Palestina histórica y la creación sobre su suelo del Estado de Israel”.

El propósito de Colombia era muy claro: propender por la convivencia de judíos y palestinos dentro del territorio bajo el mandato británico y así evitar constantes enfrentamientos entre ambas poblaciones con consecuencias imprevisibles e incontrolables. La posición de Colombia resultó premonitoria: a partir de la creación del Estado de Israel comenzaron las protestas y confrontaciones entre judíos y palestinos que continúan hasta hoy.

Naturalmente, la propuesta colombiana de mantener la integridad del territorio palestino, y permitir la convivencia pacífica de las poblaciones árabes y judías, contrariaba los planes que ya existían de establecer un Estado exclusivamente judío.

La Gran Bretaña no se resignaba a permitir la presencia de ninguna otra potencia en Palestina, a pesar de haberla administrado a su antojo por casi treinta años bajo el régimen de los mandatos. Así lo hizo saber, entre otros, el ministro de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, Arthur James Belfour, en la declaración del 14 de noviembre de 1947, en la cual expresa que “ve con beneplácito el establecimiento de un hogar nacional judío en Palestina”.

En 1942, David Ben Gurion propone algo similar desde los Estados Unidos, dejando en minoría a los grupos sionistas que defendían la idea de un Estado binacional. Era que además había una razón de política internacional indiscutible: con la creación del Estado de Israel podían desplazarse los miles de judíos que habían logrado huir del holocausto nazi refugiados en Inglaterra y otras ciudades europeas.

Los hechos anteriores explican de por sí la adopción de la resolución 181(II) del 29 de noviembre de 1947 de la II Asamblea General de la ONU, mediante la cual se aprobaba “el plan de partición” sobre la base de la creación de dos Estados: uno árabe y otro judío, quedando la ciudad de Palestina bajo un régimen internacional. La votación fue de 33 Estados a favor, 13 en contra y 10 abstenciones, incluida la de Colombia por razones obvias.

No obstante, sin haberse hecho materialmente la partición, el mismo David Ben Gurión declaraba el 14 de mayo de 1948, desde el museo de arte de Tel-Aviv, la independencia del “Estado de Israel”, haciendo coincidir el hecho con la terminación del mandato británico.

Sobra decir que no acababa de pronunciarse la declaración de Independencia de Israel cuando Transjordania, Egipto, Siria, Irak y el Líbano traspasaron la frontera e invadieron el territorio del mandato británico. La reacción no se hizo esperar y se desató la guerra de 1948, una de las más violentas y sangrientas entre judíos y palestinos.

Empero, y a pesar de lo acontecido, en la III reunión ordinaria de la Asamblea General de la ONU celebrada en París en 1949, se hizo realidad el reconocimiento internacional del Estado de Israel. Luego de haber sido aprobado su ingreso por el Consejo de Seguridad, la Asamblea General admitió a Israel como miembro de Naciones Unidas mediante la resolución 273 (III) de ese año. Colombia, a pesar de oponerse al “plan de partición de Palestina” y haber sido derrotada su propuesta, reconoció el Estado de Israel el 2 de febrero de 1949 y desde entonces se han mantenido excelentes relaciones entre los dos países.

La posición de Colombia en el conflicto Palestino

Hemos dicho que desde 1947, Colombia tuvo una posición independiente frente a la partición de Palestina, la cual aunque fue derrotada en su momento, arrojaba una luz para evitar la tragedia humanitaria que vino después. Digno de mencionarse también fue la preocupación de Colombia por la suerte de la ciudad de Jerusalén, respecto de la cual propuso en 1940 un estatuto especial, para la ciudad de Jerusalén y sus alrededores, incluyendo la aldea de Belén “como corpus separatum, esto es, con un carácter verdaderamente internacional y dependiendo en forma principal del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”.

No es del caso referirnos a todo el contenido de la propuesta, pero sí debe resaltarse el hecho de que sugería la idea de suscribir un convenio, que estaría abierto a la adhesión de los otros Estados, “obligados a respetar y garantizar fiel y solemnemente la integridad territorial e independencia política del territorio de Jerusalén”.

La sugerencia colombiana no fue adoptada, y la ciudad de Jerusalén quedó en medio de una disputa que no ha terminado, en la que tanto Israel como Palestina la reclaman como su capital. Esa indefinición es la que ha permitido que el presidente Donald Trump haya reiterado el reclamo de Jerusalén como capital de Israel y anunciara el traslado de su embajada en Tel-Aviv a la Ciudad Santa.

Rechazo de la violación de los derechos humanos

La posición de Colombia respecto de Palestina ha sido reiterada, en el sentido de rechazar la violación de los derechos humanos del pueblo palestino, su política de asentamientos y el establecimiento de un muro en Transjordania; que dicho sea de paso, la Corte Internacional de Justicia, en su “opinión consultiva” del 9 de junio de 2004, no solo lo declaró ilegal y ordenó su desmantelamiento sino que lo declaró violatorio del artículo 49 de la IV Convención de Ginebra del 4 de agosto de 1949, que prohíbe “a la potencia ocupante efectuar la evacuación o el traslado de una parte de la propia población civil al territorio por ella ocupado”.

Está de más decir que Colombia ha expresado constantemente su rechazo a la ocupación de Israel de los territorios árabes de la península de Sinaí, Franja de Gaza, los altos del Golán y la región del río Jordán al este de Jerusalén, como vencedor en la guerra de los Seis Días de 1967.

Y lo ha hecho no solo porque viola las disposiciones de la Carta de Naciones Unidas (inciso 4 del artículo 2) sino porque es parte de su política internacional, que rechaza la adquisición de territorios por la fuerza. Esta fue una constante de Colombia, en la Asamblea General de la ONU durante los gobiernos de Carlos Lleras Restrepo, Alfonso López Michelsen y Ernesto Samper.

El reconocimiento de Colombia a Palestina

Empiezo por decir que el Estado palestino no existe por el reconocimiento de su existencia por parte de los demás Estados, como lo sostienen erradamente los defensores de la teoría constitutiva en el sentido de que es un requisito esencial para que el Estado pueda gozar de sus atributos.

Por el contrario, la teoría declarativa, que es la que consagra la Carta de la OEA, sostiene que el reconocimiento es simplemente la comprobación de un hecho y que el Estado puede ejercer los derechos inherentes a su propia existencia sin que medie su reconocimiento.

El derecho internacional solo exige para la existencia de un Estado la comprobación de tres hechos: un territorio, una población y un poder o autoridad; requisitos todos que cumple el Estado palestino, que tiene un territorio, así sea en parte ocupado, una población y una autoridad que la ejerce con mucho prestigio su presidente, Mahmud Abás.

Todo lo anterior explica la postura de quienes, como el suscrito, veían la urgencia del reconocimiento del Estado palestino. La primera manifestación oficial al respecto fue la del presidente Ernesto Samper, como presidente de “los no alineados”, quien no solo visitó Ramala sino que expresó abiertamente en la reunión del movimiento el reconocimiento de Estado palestino.

Tal fue el agradecimiento con el Presidente colombiano que en una reunión diplomática en 1996, organizada en Atenas por el representante de la OLP, Abdalá en honor de Yasser Arafat, que el líder palestino así me lo manifestó efusivamente y le envió por mi conducto un saludo especial al presidente Samper.

Por fortuna, el presidente Juan Manuel Santos abandonó su posición de apoyar más la negociación directa entre Israel y palestinos que proceder al reconocimiento del Estado palestino; sobre todo en momentos en que el resultado de esa gestión resultaba inviable ante la actitud negativa y recalcitrante del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, para llegar a un acuerdo.

Afortunadamente, todo está superado y el gobierno Santos, tres días antes de terminar su mandato (agosto 3 de 2018), procedió al reconocimiento del Estado palestino; como lo ha podido hacer durante los cuatro años de su gobierno y se hubieran evitado las explicables reacciones del embajador de Israel en Colombia y el nuevo gobierno por el cambio súbito de su posición.

Por fortuna, todas las discrepancias fueron superadas y el presidente Iván Duque confirmó el reconocimiento del Estado palestino. A Colombia le corresponde ahora sugerir una política que contribuya al acercamiento entre las dos partes en conflicto y aportar sus luces y experiencia para poner fin a esta confrontación que puede poner en peligro la paz internacional.

ENRIQUE GAVIRIA LIÉVANO
Especial para EL TIEMPO

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.