‘Fue un acto de guerra de EE. UU. y habrá venganza’

‘Fue un acto de guerra de EE. UU. y habrá venganza’

Amenazas de Teherán tras asesinato de poderoso general iraní. Trump dice tener otros 52 objetivos.

Irán

Varias personas sostienen una foto del general iraní, Qasem Soleimani (i.) y el máximo líder iraní, Alí Jamenei.

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AFP

Por: Jana Beris
05 de enero 2020 , 08:07 a.m.

En la compleja dinámica de Oriente Próximo, se puede pasar rápidamente de una falta de reacción casi absoluta a lo que puede parecer un operativo de alto riesgo que abre las puertas del infierno.

Tras meses de prácticamente no responder a ataques iraníes a blancos estadounidenses, Washington optó por buscar al blanco principal y mató el viernes al general Qasem Soleimani, el comandante de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria de Irán, o sea, la unidad élite de las guardias encargadas de la exportación de la revolución islámica.

¿Por qué Soleimani?

“Soleimani, que encabezaba la fuerza Quds desde 1998, es el hombre más importante y conocido de Irán después del líder supremo, Alí Jamenei”, le dijo a EL TIEMPO Ephraim Kam, experto en el tema iraní del Instituto de Investigaciones de Seguridad Nacional.

“Logró desarrollar, tanto por su personalidad como por su manejo de los medios, una independencia absoluta en esa jerarquía, por lo que su reporte iba únicamente al líder supremo”, asegura el analista.

Era el artífice de toda la actividad armada de Irán fuera de territorio iraní, y en los dos últimos años, muy especialmente de la desplegada en Siria e Irak.

Si Irán ataca a cualquier estadounidense o activo estadounidense tenemos 52 sitios iraníes (que representan a los 52 rehenes estadounidenses tomados por Irán hace muchos años) en la mira

Como tal, era el planificador de los grandes operativos y el contralor de los más pequeños detalles. Organizó grandes atentados, ataques con misiles y drones hacia Israel –que fueron frustrados por la defensa aérea– , así como también el ataque masivo con drones meses atrás a las instalaciones petroleras en Arabia Saudí. La orden la dio Soleimani.

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Muestras de furia e indignación en Teherán.

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Fue él también quien aprobó, días atrás, el intento de apoderarse de la embajada de Estados Unidos en Bagdad a comienzos de esta semana. Y según Trump, Soleimani estaba planeando para estos próximos días atentados de gran envergadura en los que habrían muerto numerosos norteamericanos.

¿Qué hacía en Irak?

La pregunta es por qué ubicaron a Soleimani justamente en el aeropuerto de Bagdad y qué hacía allí, no necesariamente el viernes, sino en general en muchas ocasiones. La respuesta se refiere precisamente al complejo mosaico regional creado por el empuje hegemónico de Irán en la región, de cuya dimensión militar él era el encargado principal.

Su línea, idéntica a la del líder supremo de Irán, Alí Jamenei, era formar un bloque territorial que fuera desde Irán hasta el Mediterráneo, pasando por Irak, Siria y Líbano, en el que haya dominio central del islam chií iraní. Todo a través de tropas locales aliadas de Irán, conocidas como ‘proxies’, o sea, los brazos locales de Irán en cada sitio: las milicias chiíes en Irak, Hizbulá en Líbano, operando también en Siria. En realidad, habría que agregar a los hutíes en Yemen. Y todos estos elementos armados funcionando como elementos desestabilizadores.

Invitados por Bagdad

En Irak concretamente, se da una situación muy singular, debido a la presencia allí también de tropas estadounidenses.

El general retirado Giora Eiland, exasesor de Seguridad Nacional de Israel, recordó a EL TIEMPO que tanto las tropas de Estados Unidos como las milicias iraníes “fueron invitadas por el mismo gobierno iraquí”.

El origen de esta situación se remonta a hace 5 años, cuando la existencia de Irak como país corría peligro real, debido al avance del Estado Islámico (EI), que llegó a conquistar la tercera parte del país.

“El Estado Islámico avanzó mucho. Estados Unidos, que por cierto ya estaba en Irak, no respondió con la determinación ni el nivel militar que la situación requería, y el Gobierno iraquí sintió que corría un serio peligro. Fue entonces que Irán ofreció ‘ayudar’ con sus milicias, a lo cual el Gobierno iraquí accedió con gusto”, recuerda Eiland.

El hecho es que después de la derrota del Estado Islámico en Irak, quedó claro que la intención de Irán iba más allá de ello y que había entrado al país vecino para quedarse. Cabe recordar que hace meses hay fuertes manifestaciones de iraquíes protestando contra la presencia y el dominio de Irán.

El otro gran escenario de actividad armada iraní es Siria, donde desde hace años respalda al régimen de Bashar al Asad para impedir su caída. Pero, además, Irán trata desde el 2017 de instalarse militarmente en Siria, a fin de tener allí un frente directo ante Israel, dado que la propia República Islámica no tiene frontera con el Estado judío, al que considera enemigo.

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Manifestaciones en homenaje al general iraní Qasem Soleimani, asesinado por Estados Unidos.

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A través de Siria ha hecho llegar durante años un enorme arsenal misilístico a Hizbulá en Líbano, que hoy se considera tiene aproximadamente 150.000 proyectiles.
Esto vuelve a conectar con Irak, pues la intención iraní era introducir cerca de 100.000 milicianos chiíes de Irak en Siria, junto a la frontera con Israel, lo cual fue frustrado parcialmente por este último, que también ha atacado en incontables ocasiones depósitos de misiles iraníes en territorio sirio.

Y hace ya varios meses ha comenzado, al parecer, a atacar también en territorio iraquí, siempre cerca del corredor fronterizo en la zona de Al Bukamal, por donde Irán trata continuamente de introducir armas y hombres a Siria.

¿Y ahora?

La eliminación de Qasem Soleimani asesta indudablemente un durísimo golpe a Irán. No le será fácil sustituirlo, por más que ya se haya nombrado a Ismail Gahani como su sucesor.

Pero eso no significa que ahora Irán deje de lado sus planes, abandone sus aspiraciones hegemónicas en la región o busque la paz con quienes lo mataron. Al contrario. Por un lado, seguramente captaron bien el mensaje de Estados Unidos.
Y, al menos a corto plazo, justamente la eliminación de Soleimani dará más motivación a Irán para tratar de vengarse.

La gran pregunta es cómo se podrán manejar los riesgos para garantizar que todo quede en el marco de un conflicto más serio que antes, pero aún controlado, sin verse arrastrados a una guerra de gran envergadura.

“Con el operativo, busqué evitar una guerra, no provocar una”, declaró el presidente Donald Trump. Lo hizo considerando que al terminar con Soleimani, desaparece el principal elemento desestabilizador de Irán en la zona. Pero la realidad, en Oriente Próximo, va a menudo por otro lado.

Para Janiel Melamed, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad del Norte y responsable de las cátedras de Política de Oriente Próximo y Seguridad Global, “no es probable que se dé un conflicto directo entre Irán y Estados Unidos. En primer lugar, porque Irán es un país mucho más débil que Estados Unidos en términos militares y, segundo, por la inmensa distancia geográfica entre ambos países”.

“El escenario más probable es una retaliación asimétrica o irregular. Esta puede estar dirigida directamente contra Estados Unidos —por ejemplo, a sus tropas en Irak o sus bases en la región—, pero también puede estar dirigida contra sus aliados regionales, que podrían ser una presa más fácil. Aliados que incluyen a las monarquías del golfo Pérsico, Arabia Saudí e incluso Israel”, le dijo Melamed a este diario.

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Estados Unidos ordenó el envío de 3.500 soldados hacia Oriente Próximo ante las amenazas de Irán.

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Pero, además, en Irán hay brotes de inconformismo, como los que se evidenciaron en los últimos meses del 2019.

“Hay amplios sectores de la población iraní que están descontentos con lo que han sido 40 años de un régimen teocrático que califican como represivo y hostigador”, explica Melamed. “La función de Soleimani como comandante supremo de las Fuerzas Quds era defender la vida del régimen a nivel interno, y a nivel regional, el general era el gran arquitecto de la política expansionista hegemónica iraní”, finalizó.

Respuesta iraní no se precipitará y su blanco es aún incierto

Aunque este sábado hubo algunos ataques a una base militar y a la zona verde de Bagdad, donde está la embajada de EE. UU. en Irak, un periodo de incertidumbre se abre en Oriente Próximo para Washington y sus socios regionales, como Israel, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, a los que Teherán acusa de instigar a cometer el ataque.

Otros grupos chiíes afines a Irán y vinculados con Soleimani como el libanés Hezbolá también lanzaron advertencias. El llamado Eje de la Resistencia contra EE. UU. e Israel está liderado por Irán e incluye, además de Hezbolá, al régimen sirio de Bashar al Asad y al grupo palestino Hamás.

En ocasiones anteriores, los grupos chiíes aliados de Irán han perpetrado ataques contra Israel –Hezbolá y Hamás– o Arabia Saudí –los rebeldes hutíes de Yemen–, así que esta opción no puede descartarse.

La Guardia Revolucionaria iraní derribó en junio un dron estadounidense en el golfo Pérsico y ha sido acusada de varios ataques a petroleros y buques cisterna en esta zona.

El último gran ataque fue perpetrado en septiembre por los rebeldes hutíes contra una refinería en Arabia Saudí, del que Washington y Riad responsabilizaron a Teherán.

Otros eventuales blancos son las tropas y las bases de EE. UU. en la región, al alcance de los misiles iraníes, pero esta opción es menos probable según el analista Ardeshir Pashang, del Centro de Estudios Estratégicos de Oriente Medio de Teherán. El general iraní Abolfazl Shekarchi dijo ayer que evitarán “tomar medidas apresuradas” contra EE. UU., pero que la venganza será “dura”.

También se habla de posibles ataques cibernéticos a los principales sitios en internet de EE. UU.

En Irán son conscientes de las repercusiones de un conflicto que no es de su interés y por la difícil situación económica que afrontan.

Lo cierto es que en la noche de este sábado el presidente estadounidense Donald Trump le advirtió a Teherán de que si ataca a EE. UU., sus fuerzas armadas tienen 52 sitios iraníes en el punto de mira para contraatacar.

"Si Irán ataca a cualquier estadounidense o activo estadounidense tenemos 52 sitios iraníes (que representan a los 52 rehenes estadounidenses tomados por Irán hace muchos años), algunos de muy alto nivel e importantes para Irán y la cultura iraní", dijo Trump.

Jana Beris
Para EL TIEMPO
Jerusalén (Israel)

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