Niños y niñas en todo el mundo, víctimas colaterales del covid-19

Niños y niñas en todo el mundo, víctimas colaterales del covid-19

Falta de atención médica y suspensión de campañas de vacunación podrían costar la vida de menores.

Coronavirus en África

Maxim y su mamá en la clínica de Bossangoa, Republica Centroafricana, donde fue atendido por sarampión.

Foto:

James Oatway / Médicos sin fronteras

Por: Médicos Sin Fronteras
04 de junio 2020 , 08:54 a. m.

El mundo se enfrenta en estos momentos a la pandemia del coronavirus, una crisis que no tiene precedentes en los casi 50 años de historia de Médicos Sin Fronteras (MSF). Y si bien resulta menos probable que los niños sean víctimas directas del virus, las consecuencias colaterales para ellos quizás representen la mayor amenaza para la salud infantil en toda la trayectoria de la organización.

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A día de hoy, más de 333.000 personas han muerto por covid-19, una cifra que ha conmocionado al mundo. Sin embargo, si la cobertura de los servicios de salud infantil se reduce durante un periodo similar, podrían perderse entre 253.500 y 1'157.000 de vidas más de niños que se verán afectados por otras enfermedades que no se detendrán, según este informe publicado en The Lancet.

La malaria, el sarampión y muchas otras enfermedades potencialmente mortales para los niños seguirán ahí y no desaparecerán por el simple hecho de que ahora la atención mundial esté centrada en detener la covid- 19.

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Aunque es imperativo que todos los actores respondan rápida y directamente a la amenaza que supone el virus para la salud global, los efectos de la respuesta pandémica en lo que se refiere a salud infantil, particularmente en contextos humanitarios, podrían ser devastadores. Los anteriores brotes de ébola demostraron que aquellos que mueren por causas indirectas pueden superar en número a los que mueren por la enfermedad misma.

El cambio de prioridades y la enorme cantidad de recursos que se están destinando a atender la emergencia del covid-19 tienen consecuencias. Y por ello, hay que ser conscientes de que las decisiones que tomen en este momento, como financiadores e implementadores de la atención médica, tendrán un impacto crucial en la salud infantil, tanto durante la pandemia como después de esta.

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Es probable que el efecto directo del coronavirus sobre los niños en entornos afectados por crisis humanitarias sea mayor que el observado hasta ahora en los países más ricos. Si bien los casos más graves de covid-19 se han dado hasta ahora de manera abrumadora en adultos, todavía no se sabe cómo afectará a los niños en los lugares donde trabaja MSF.

Coronavirus en África

Faustin con medicina tradicional hecha de corteza de mango está esperando que lo vacunen contra el sarampión, en la aldea de Ndongue, República Centroafricana

Foto:

James Oatway / MSF

Lugares en los que, a menudo, la población infantil tiene afecciones y enfermedades subyacentes, como desnutrición, tuberculosis o VIH. Tampoco podemos predecir cómo interactuará con las enfermedades infecciosas comunes en estas zonas, como la malaria y el sarampión.

Sin embargo, la amenaza más peligrosa para la salud infantil no será la enfermedad en sí, sino sus consecuencias indirectas prolongadas. Muchos más niños están en riesgo de morir como resultado de la reducción de actividades o del cierre de los servicios de atención pediátrica.

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Aumentarán las muertes de recién nacidos debido a la falta de un parto seguro y de atención postnatal. Incluso en aquellos lugares donde se mantengan los servicios de salud infantil, el miedo o la desconfianza que genera el virus hará que muchos padres y madres eviten llevar a sus hijos enfermos a los centros de salud, lo que provocará que niños con enfermedades potencialmente mortales lleguen demasiado tarde para recibir tratamiento.

Esto es algo que ya está ocurriendo en países de rentas altas, pero que sin duda tendrá consecuencias mucho mayores en lugares con menos recursos y con sistemas de salud más débiles.

El coronavirus llega en un momento especialmente delicado para los niños. Antes de que estallara la pandemia, ya se preveía que 2020 iba a ser un año de grandes crisis nutricionales en muchos lugares del mundo.

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Ahora, todos esos pronósticos corren serio riesgo de quedarse cortos y ya es un hecho que la desnutrición infantil aumentará dramáticamente como consecuencia indirecta del nuevo coronavirus. El Programa Mundial de Alimentos ya habla de que podrían alcanzarse niveles "bíblicos" de hambruna y ya se está constatando cómo muchos menores han perdido el apoyo nutricional vital que recibían porque sus escuelas están cerradas o porque la ayuda alimentaria se ha reducido.

Además, en los últimos años, ya estábamos viendo que la incidencia de algunas enfermedades como el sarampión y la difteria, que pueden prevenirse fácilmente con vacunas, había comenzado a aumentar de nuevo en países como República Democrática del Congo o en los campos de refugiados rohingya en Bangladesh. Estos tipos de brotes se multiplicarán a medida que las actividades de vacunación se sigan suspendiendo debido al covid-19.

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Se estima que, por cada muerte adulta por coronavirus que se evite merced a la suspensión de las actividades de vacunación, se podrían perder más de 100 vidas de niños. Desde el año 2000, las vacunas contra el sarampión han evitado más de 20 millones de muertes infantiles. Si deja de vacunarse y aumenta la desnutrición, que exacerba las muertes por sarampión, la reversión de este progreso podría ser devastadora.

venezolanos retornarán a su país

Una madre venezolana trata de regresar a su país con su hijo.

Foto:

Juan Pablo Rueda Bustamante / El Tiempo

Cada año, la malaria mata muchas veces más niños de lo que el coronavirus ha llegado nunca a amenazar. Los países que experimentarán un pico en ambas epidemias al mismo tiempo, como ocurrirá en muchos lugares de África occidental, no pueden permitirse que el covid-19 tenga prioridad sobre las actividades para reducir la incidencia de la malaria. La Organización Mundial de la Salud predice que en 2020 se perderán cientos de miles de vidas más por malaria, la mayoría de ellas de niños, si las estrategias de control y prevención se cancelan.

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La capacidad de MSF y de otras organizaciones humanitarias para prevenir la muerte de niños en entornos afectados por crisis humanitarias en plena pandemia dependerá por completo de los medios para mantener y ampliar las actividades de salud infantil esenciales. Si alguna vez hubo un momento en que esto fue necesario, es ahora. Mientras el foco de atención permanezca exclusivamente centrado en el COVID-19, los niños vulnerables correrán el riesgo de morir olvidados.

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