'Perdimos todo': sobrevivientes de la avalancha minera en Brasil

'Perdimos todo': sobrevivientes de la avalancha minera en Brasil

Habitantes de Brumadinho que lograron escapar de la catástrofe cuentan su testimonio.

Brumadinho Brasil

Un bombero en las labores de rescate de las víctimas de la ruptura de una presa minera, en Brumadinho (Brasil).

Foto:

EFE

Por: EFE
29 de enero 2019 , 11:40 a.m.

Vecinos de la ciudad de Brumadinho, en el sureste de Brasil, miran de lejos sus casas, hoy destrozadas y bañadas en un lodo con residuos minerales que ha convertido verdes prados en un mar de fango: "Perdimos todo".

Lo que antes era un valle próspero con algunas haciendas dedicadas a la agricultura y a la ganadería, hoy es una ciénaga. El silencio es sepulcral, solo interrumpido por el sonido de los helicópteros de rescate y el cacareo de algún gallo. En algunos puntos, únicamente se ven las copas de los árboles.

El tronco está sepultado por millones de toneladas de barro procedentes de la represa de contención de la minera brasileña Vale que reventó el viernes y causó al menos 67 muertos y entre 250 y 300 desaparecidos.

En la orilla de este nuevo mar espeso y algo viscoso de color marrón, quedan en pie algunas casas, parcialmente destruidas. En una de ellas vivía Isamara de Araujo, de 49 años, y Pedro de Jesús Rocha, de 50, con su hijo e hijastro. Cuidaban la tierra de esta finca desde hacía "un año y poco" para un hacendado y vivían en una pequeña casa al lado del caserío principal.

"Fue de repente, estaba calentando la comida. Escuché un ruido muy fuerte y ahí pedí a los chicos que fueran allí para ver qué ocurría. Dijeron que se estaba inundando. No dio tiempo a coger casi nada, salimos corriendo para arriba. Vino rápido, destrozando todo" relata Isamara. "Perdimos todo, sobró eso de ahí, unas gallinas y una cabra, perdimos todo", se lamenta.

Escuché un ruido muy fuerte y ahí pedí a los chicos que fueran allí para ver qué ocurría. Dijeron que se estaba inundando. No dio tiempo a coger casi nada, salimos corriendo.

El barro, que visualmente parece lava volcánica, pero fría y marrón, entró literalmente dentro de la casa y rajó de arriba abajo una de las paredes de la cocina, donde se asoma una lavadora derrumbada y encima, una pared de ladrillos.

Volvió para ver en qué estado se encontraba la vivienda y descubrió el cuerpo sin vida de un hombre. Llamó a los bomberos y en la misma zona hallaron otros cuatro fallecidos. En el cuarto donde duerme este matrimonio falta una pared, por cuyo espacio se ven troncos y el fango entrando. La casa en cualquier momento se desploma.

El gallinero, un criadero de ganado y ocho de las diez cabras que cuidaban han desaparecido del mapa, engullidas por la destrucción que dejó a su pasó la lama. "Fue un ruido inmenso, creímos que era el tren con el hierro y la locomotora", recuerda  Pedro de Jesús, quien asegura que de no haber salido con rapidez habrían sido pasto de la ola de barro porque todo fue "muy rápido".

Sin luz, sin agua y "sin nada", como dice Isamara, la familia aguardará en el recinto, a la espera de lo que les diga su patrón, con una sensación de "mucha tristeza" y algo de impotencia. Para Pedro de Jesús, la tragedia muestra hasta qué punto llega "la desatención de los poderosos". En el momento de la tragedia, Santusa de Fátima Assis también estaba haciendo la comida, cuando tuvo que dejar todo para salvar su vida y la de su esposo.

Vamos a correr que reventó' y fuimos para allí encima.

"Mi vecino trabaja en Vale, ahí él recibió una llamada diciendo que la represa había reventado y salió gritando: 'Vamos a correr que reventó' y fuimos para allí encima", recuerda. "Estaba haciendo la comida y de la misma forma que estaba haciendo la comida, la dejamos ahí y allí sigue", agrega.

En su caso, el "tsunami" de agua y residuos minerales de la represa solo destrozó la parte atrás de su casa, a la que por el momento no puede volver por el alto riesgo que supone. Una de las grandes preocupaciones de las autoridades brasileñas está relacionada en este momento con el estado de otro dique, al lado del que se rompió y el cual está formado por entre tres y cuatro millones de metros cúbicos de agua.

Defensa Civil monitorea esa estructura, los bomberos ayudan en la evacuación de habitantes de comunidades agrícolas próximas, mientras Vale se dedica a drenarlo a fin de evitar una rotura. Santusa confiesa a Efe que ganas no le faltan para mudarse de ciudad, pero lo ve como una quimera imposible. "Mira ahora, con todo esto, todos los valores... ¿Cómo alguien va a querer comprar un lugar en el que hay peligro?", se pregunta.

EFE

Descarga la app El Tiempo. Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias. Conócela acá

Empodera tu conocimiento

Logo Boletin

Estás a un clic de recibir a diario la mejor información en tu correo. ¡Inscríbete!

*Inscripción exitosa.

*Este no es un correo electrónico válido.

*Debe aceptar los Términos y condiciones.

Logo Boletines

¡Felicidades! Tu inscripción ha sido exitosa.

Ya puedes ver los últimos contenidos de EL TIEMPO en tu bandeja de entrada

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.