El apoyo a la democracia en América Latina cae por debajo del 50 %

El apoyo a la democracia en América Latina cae por debajo del 50 %

Es el indicador más bajo desde 2001, según la última encuesta de Latinobarómetro.

Corrupción en América Latina

Colectivos civiles marchan en Lima (Perú) para rechazar los casos de corrupción en su país.

Foto:

Ernesto Arias / EFE

Por: Julia Alegre Barrientos
01 de diciembre 2018 , 10:08 p.m.

La democracia pasa por sus horas más bajas en América Latina. Esa es la principal –y preocupante– conclusión que se desprende de la última encuesta del Latinobarómetro, para la que se realizaron 20.204 entrevistas, entre el 15 de junio y el 2 de agosto de 2018, con muestras representativas en 18 países de la región, entre ellos Colombia.

El desencanto y la frustración que arrastran muchos latinoamericanos en relación con el buen funcionamiento que se esperaría de sus democracias se resumen en un dato: menos de la mitad de los latinoamericanos, exactamente el 48 por ciento, considera hoy que el régimen democrático es preferible a cualquier otra forma de gobierno.

Un dato así no se veía desde el 2001 (también 48 %), y esta es la segunda vez que ocurre algo semejante desde 1995, cuando comenzó a realizarse esta medición.

La primera vez, el bajo porcentaje coincidió con la crisis asiática, que tuvo repercusiones directas en América Latina por su dependencia en cuestiones como las exportaciones de materias primas y la internacionalización de los mercados. La segunda, la de este año, se debería a una problemática más local: el terrible impacto negativo que está causando en la imagen de nuestras democracias la rampante corrupción.

Así las cosas, un 15 por ciento de los latinoamericanos defenderían hoy la instauración de un modelo autoritario. Y, al contrario de lo que se piensa, este apoyo está lejos de ser producto de la ‘vieja guardia’: son las nuevas generaciones las que más abogan por un sistema de este tipo y están detrás del surgimiento de movimientos más radicales asociados a la derecha.

No es de extrañar, entonces, que este año haya llegado al poder en Brasil el ultraderechista Jair Bolsonaro, quien se hizo con la presidencia de su país tras una campaña electoral centrada en los discursos incendiarios, individualistas, antisistema y populistas que apelaban a las falencias del Estado –gobernado antes por la izquierda– y, por ende, de la democracia brasileña.

Pero el mayor problema no son los que se sienten atraídos por el autoritarismo, grupo que se mantiene dentro de un porcentaje estable, sino el aumento sistemático de los ciudadanos que se declaran “indiferentes” al tipo de sistema político que rige en sus territorios.

Mientras que en 2010, el 16 por ciento de los latinoamericanos se insertaban en este pensamiento, este año la cifra asciende al 28 por ciento, doce puntos más. Esta postura tiene repercusiones claras, como un alejamiento cada vez más acusado de la ciudadanía de todo lo que tenga que ver con la política, la acción de ejercer el derecho al voto se ve cada vez más mermada y se aprecia una menor identificación con los esquemas de centro y los colectivos políticos consolidados, es decir, los partidos: el latinoamericano se decanta cada vez más por los líderes personalistas que prometen “solucionar los problemas a partir de una varita mágica”, subraya el estudio. Y añade: “Se trata de un conjunto de ciudadanos que abandonan lo colectivo para refugiarse en el individualismo. Este contingente de desafectados de los gobiernos, las ideologías y la democracia son la fuente mayor en el surgimiento de populismos en la región. Y hace años que se observa su crecimiento”.

También la percepción que tienen los latinoamericanos de sus instituciones públicas se ha ido degradando hasta un punto nunca antes visto. La encuesta alerta que Latinoamérica es la región del mundo más desconfiada con sus órganos de gobierno, judicial y electoral, en comparación con los resultados obtenidos en este mismo sentido por el Globalbarómetro, a partir de la percepción de los ciudadanos del resto de las subregiones o continentes.

Este hallazgo confirma a su vez los datos difundidos en julio por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) en su informe ‘Perspectivas económicas de América Latina 2018: repensando las instituciones para el desarrollo’. De acuerdo con el organismo, la desconfianza en los gobiernos en América Latina y el Caribe asciende al 75 por ciento, un aumento significativo del 20 por ciento en relación con 2010.

En este apartado, así como en el de la pérdida de credibilidad en la democracia, juegan un papel importante los gravísimos casos de corrupción que han empañado la agenda política latinoamericana en los últimos años, con Odebrecht a la cabeza, y que han puesto en jaque a buena parte de los dirigentes de la región. El del expresidente de Brasil Lula da Silva es, quizá, el ejemplo más emblemático, pero, desde luego, no es el único.

El 51 por ciento de los latinoamericanos creen que 'todos o casi todos' los parlamentarios de sus países están involucrados en actos de corrupción

No en vano, el 51 por ciento de los latinoamericanos creen que “todos o casi todos” los parlamentarios de sus países están involucrados en actos de corrupción; el 50 por ciento considera que los presidentes de la nación también y el 47 por ciento, que sus concejales y gobiernos locales son corruptos. A esto hay que sumarle que solo el 32 por ciento de los ciudadanos de América Latina aprueban el desempeño de sus respectivos gobiernos, el dato más bajo desde que Latinobarómetro hace sus mediciones.

Más aún, el 79 por ciento de los encuestados opinan que los dirigentes gobiernan en beneficio de unos cuantos grupos de poder, en comparación con el 17 por ciento que considera que toman decisiones para el bien común.

Winston Churchill decía que la democracia era “el peor régimen de gobierno excepto por todos los otros”. En América Latina, parece que la decepción con el sistema ya pone en duda, y de forma seria, la frase de Churchill.

Colombia, el país más preocupado por la corrupción

Cuando el Latinobarómetro realizó su encuesta todavía se desconocían las últimas informaciones sobre el caso Odebrecht, que tanto revuelo han causado en las últimas semanas en el país y que hicieron que la Corte Suprema autorizara la designación de un fiscal ad hoc para hacer claridad sobre los sobornos millonarios que la multinacional brasileña pagó a cambio de concesiones en Colombia. Sin embargo, para los colombianos es claro que la corrupción es el principal reto que enfrenta el país. De los 18 Estados de la región encuestados, Colombia es el único que apuntó a este asunto como el problema más importante para su progreso.

Los colombianos son también los que menos confían en el poder judicial en toda la región, solo un 23 por ciento. En los partidos políticos, apenas un 16 por ciento, y en el Gobierno, 22 por ciento.

Pese a lo anterior, los colombianos se mantienen firmes en su apoyo a la democracia como mejor sistema de gobierno posible, con un 54 por ciento: seis puntos más que el promedio regional. Aunque hay que anotar que solo el 25 % está satisfecho con su desempeño.

Finalmente, resulta muy preocupante que el 80 por ciento de los colombianos consideren que quienes gobiernan lo hacen en beneficio de unos pocos poderosos, y no en favor del grueso de la ciudadanía.

JULIA ALEGRE BARRIENTOS
Redacción Domingo@JuliaAlegre1

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