Las dos Bolivias que deberá conducir Evo si vence a Mesa en elecciones

Las dos Bolivias que deberá conducir Evo si vence a Mesa en elecciones

El mandatario se proclamó este jueves ganador en primera vuelta de las disputadas presidenciales.

Bolivia

Simpatizantes de Carlos Mesa queman papeletas electorales encontradas en una calle de La Paz.

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Efe

Por: Internacional*
24 de octubre 2019 , 03:07 p.m.

"Bolivia no es Venezuela". El graffiti fue escrito en un muro de Santa Cruz, bastión de la oposición boliviana, por jóvenes que protestaban contra el "fraude" en las elecciones en un vecindario controlado por partidarios del presidente Evo Morales. La provocación no surte efecto.

Los habitantes de este sector llamado 'Ciudadela Plan 3.000', están congregados bajo el calor de la ciudad más grande del país coreando "¡Evo, amigo, el pueblo está contigo!". De repente, comienzan violentos enfrentamientos entre los dos bandos.  

Evo Morales se proclamó este jueves ganador en primera vuelta de las disputadas presidenciales en Bolivia, tras alcanzar una diferencia de 10 puntos sobre su rival Carlos Mesa, aunque luego abrió la puerta a ir a un balotaje si el cómputo final así lo establece.

"Una buena noticia (...) Ya ganamos en la primera vuelta", dijo Morales en una rueda de prensa, apoyándose en el cómputo oficial que con 98,42 % del escrutinio le otorgaba el 46,83 % de los votos frente al 36,7 % de Mesa.

Un resultado que le permitiría evitar el balotaje, pues la ley establece que para ganar en primera vuelta un candidato debe obtener el 40 % de los votos y una ventaja de 10 puntos sobre el segundo contendiente. Pero todavía falta por escrutar poco más del 1 % de los votos, según el portal del Tribunal Supremo Electoral (TSE), y poco después de reivindicar su victoria, Morales -en el poder desde 2006- se dijo dispuesto a ir a un eventual balotaje.

"Si el resultado final dice que vamos a segunda vuelta, vamos a ir (pero) si el cómputo oficial dice que no hay segunda vuelta, vamos a respetar, vamos a defender", sostuvo.

Pero las voces y a favor y en contra de los resultados no se han hecho esperar, y la polarización se ha convertido en el panorama que deberá conducir Evo en caso de ser proclamado finalmente como vencedor..

"Bolivia está en manos de otro Maduro", dijo a EL TIEMPO Luis Fernando Peredo Rojas, quien fue Ministro Interino de Desarrollo Económico de Bolivia durante el Gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, en el año 2003.

Para el exministro, "lo que está pasando no es más que la confirmación de lo que ya se sabía iba a ser un fraude electoral monumental. Resulta obvio que Evo Morales no vaya a segunda vuelta porque sabe que perdería con toda certeza pues los demás candidatos ya se han pronunciado a favor de Carlos Mesa".

La tensión se concentra en Santa Cruz, bastión de la oposición y locomotora económica, situada en fértiles llanuras con clima tropical, donde granjas y campos petroleros dan forma al paisaje.

Éste fue el punto de partida el martes de un paro general convocado por el influyente Comité Pro-Santa Cruz, una organización conservadora de la sociedad civil, en protesta por la forma como se ha hecho el escrutinio de los votos del domingo que, temen, podría dar la reelección a Morales en primera vuelta frente al expresidente Carlos Mesa.

Otros grupos similares existen en otras partes de Bolivia, donde el paro es acatado en mayor o menor medida. A principios de octubre, estos comités se abocaron a organizar gigantescos "cabildos", o asambleas populares, estructuradas masivamente en varias ciudades, para protestar contra la candidatura de Morales en las elecciones presidenciales, provocando la inquietud de las autoridades a días de las elecciones, celebradas este domingo.

Los cabildos llamaron a dar un "voto de castigo" a Morales "por no haber respetado los anhelos de los bolivianos el '21-F'", en alusión al referéndum del 21 de febrero de 2016 que le dijo "no" a un nuevo mandato. Las asambleas llamaron además a la "resistencia civil y rebelión" en caso de que el mandatario indígena sea reelegido.

"Cuando la Constitución le dice, 'usted, Evo Morales, nunca debió estar en esa papeleta', es él el que está haciendo un golpe a la democracia y eso tiene que quedar claro", dice el ingeniero José Antonio Arnez, de 59 años.

Bolivia

Seguidores del candidato opositor Carlos Mesa gritan consignas durante una protesta en La Paz (Bolivia).

Foto:

Efe

No hay vuelta al pasado

Desde las elecciones y su cuestionada contabilización de votos, el país está sacudido por las manifestaciones.

Después de las primeras cifras parciales que el domingo en la noche insinuaban la necesidad de una inédita segunda vuelta, los nuevos resultados publicados el lunes por la autoridad electoral dieron prácticamente la victoria al presidente saliente, lo que levantó sospechas de fraude en la oposición y los observadores internacionales.

"Nosotros como bolivianos estamos apostando a la democracia, al voto, a la voluntad popular. Y nuevamente Evo Morales nos está quebrantando esta voluntad popular", declara Marcelo Castellano, constructor de 59 años.

Por su parte, el presidente Morales denunció un "golpe de Estado" tramado por la derecha, a la que acusó de causar disturbios para presionar a las autoridades electorales.

Los partidarios de ambos bandos, que llamaron a la movilización para "defender la democracia", están en las calles.

En Santa Cruz, la corte electoral departamental, símbolo del Estado que fue incendiado en la noche, sigue humeando. Documentos electorales quemados cubren el piso, junto a un teclado de computadora derretido, mientras las sillas están afuera. Los manifestantes bloquean varias arterias de la ciudad con neumáticos, camiones, automóviles y rocas.

Muchos llevan la bandera verde y blanca de Santa Cruz y dejan pasar las ambulancias. Algunos han colocado mesas con sillas en el medio de la ruta con comida y bebidas frías para alimentarse.

Casi al mismo tiempo en La Paz, varios miles de mineros, indígenas y trabajadores se congregaban en la Plaza de San Francisco, con una iglesia colonial y las montañas al fondo.

Este mitin es una muestra de fuerza. En medio de petardos y discursos, agitaban 'wifalas' multicolores, la bandera de las etnias de los Andes, y pancartas que decían "Evo 2020-2025".

"Mesa no es para nosotros. No vamos a dejar, somos la mayoría (...) Ellos dicen 'fraude', pero ellos son racistas, son discriminadores. Antes, a las hermanas de las polleras jamás nos hacían entrar a las oficinas, pero hoy, gracias al hermano Evo, estamos presentes, dice Justina Loza, de 43 años, con un sombrero y pesada falda tradicional. "No queremos regresar al pasado".

INTERNACIONAL
Con información de AFP

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