¿Por qué Lula da Silva podría quedar libre?

¿Por qué Lula da Silva podría quedar libre?

Supremo de Brasil aprobó un recurso que puede liberar a miles de presos, incluido el expresidente.

Lula da Silva

El expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva.

Foto:

Sebastião Moreira / EFE

Por: AFP y Efe
07 de noviembre 2019 , 11:10 p.m.

La Corte Suprema de Brasil decidió este jueves que la prisión de una persona condenada solamente en segunda instancia es inconstitucional, lo que puede llevar a liberar a miles de presos, entre ellos al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

La decisión, adoptada por un ajustado resultado de 6 votos frente a 5, fue la conclusión de un complejo juicio en el que el tribunal alteró finalmente una jurisprudencia establecida en 2016, según la cual un condenado en segunda instancia ya podía ingresar a prisión, aún con apelaciones pendientes en otros dos tribunales superiores.

Se desconoce por ahora cómo y cuándo se hará efectiva la excarcelación de Lula, que desde abril de 2018 purga una pena de 8 años y 10 meses por corrupción.
 
El antiguo líder sindical, quien suma dos condenas por corrupción, una de ellas ratificada en tercera instancia, está inmerso en una encrucijada judicial y, tras varias derrotas en los tribunales, mira de reojo los frentes abiertos en la máxima corte del país.

Lula (2003-2010) ya tiene derecho a la libertad condicional, pero la Justicia todavía no había dado su última palabra sobre el asunto y el expresidente tampoco parece dispuesto a insistir en ello: "No cambio mi dignidad por mi libertad", ha dicho en diversas ocasiones.

El ex jefe de Estado, no obstante, sigue batallando en los tribunales por el reconocimiento de su "inocencia", pues considera que las acusaciones vertidas contra él son falsas.

No cambio mi dignidad por mi libertad.

La Corte Suprema retomó este jueves el análisis de una causa que no está relacionada directamente con el líder del Partido de los Trabajadores, pero que podría beneficiarlo.
El Supremo determinó que es inconstitucional que se cumpla la pena de prisión a partir de una condena de segunda instancia, como ocurrió con Lula y otros miles de reclusos en Brasil.

El propio tribunal ya se había pronunciado sobre la ejecución anticipada de penas en diversas ocasiones desde 2016, cuando autorizó la prisión después de que una condena sea ratificada en segunda instancia, aún cuando según la ley resten otras dos apelaciones.

Con base en esa decisión, Lula fue puesto preso en abril de 2018 para cumplir una pena de 8 años y 10 meses de prisión después de que la justicia diera por comprobado que recibió un apartamento a cambio de favores políticos a la constructora OAS.

A pesar de que la decisión puede beneficiar a Lula, el presidente del tribunal, José Antonio Dias Tóffoli, dejó claro que "lo que se analiza" ahora "no es un caso particular", sino el alcance del principio de la presunción de inocencia.

Lula tiene un habeas corpus pendiente de análisis en el Supremo, que ya le ha negado otros anteriormente. En concreto, este último cuestiona la actuación de Sergio Moro, el juez que le condenó en primera instancia en el llamado 'caso del triplex' y hoy es ministro de Justicia en el Gobierno del presidente Jair Bolsonaro.

Las dudas sobre la imparcialidad de Moro se intensificaron en los últimos meses desde la divulgación de una serie de mensajes que el exjuez intercambió con fiscales de la operación anticorrupción Lava Jato que llevó a Lula a prisión.Esas conversaciones, mantenidas vía Telegram y publicadas por el portal The Intercept, sugieren que Moro coordinó, supuestamente de forma ilegal, los trabajos de los fiscales anticorrupción y ponen en duda su imparcialidad al frente de las investigaciones relacionadas con la Lava Jato.

Sergio Moro

El actual ministro de Justicia de Brasil, Sergio Moro, fue el juez en el caso Lula.

Foto:

AFP

Esa es la tesis defendida por el Partido de los Trabajadores, que sostiene que
Lula es víctima de una persecución política y judicial que tiene como objetivo apartarlo del escenario político.

Cuando la Segunda Sala del Tribunal Supremo anuló el pasado mes de agosto una pena dictada contra el expresidente de la petrolera estatal Petrobras Aldemir Bendine, un rayo de esperanza alcanzó a decenas de condenados en el marco de la operación Lava Jato. El Supremo consideró entonces que una práctica procedimental usada de forma recurrente en la Lava Jato hirió el derecho a la defensa, pues hubo una inversión del orden en que se presentaron los alegatos de los acusados.

De esa forma, el tribunal, que todavía debe delimitar el alcance de su decisión, puso en tela de juicio muchas de las condenas dictadas en esa vasta operación contra la corrupción.

Ese parecer del Supremo no abre la puerta de la celda de Lula, pero podría poner en duda la segunda condena dictada contra el expresidente (12 años y 1 mes de prisión por corrupción y lavado de dinero en el llamado 'caso de Atibaia').

En caso de que la condena fuese anulada por vicios procesales, el proceso sería juzgado de nuevo en primera instancia.

Sao Paulo, Efe y AFP

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