Candidato derechista brasileño Bolsonaro elige a general como fórmula

Candidato derechista brasileño Bolsonaro elige a general como fórmula

Luiz Inácio Lula y Jair Bolsonaro, entre los seis principales candidatos a la presidencia de Brasil.

Candidatos

Los seis principales candidatos a las elecciones presidenciales de Brasil el próximo 7 de octubre.

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AFP

Por: Brasilia (Reuters-AFP-Efe)
06 de agosto 2018 , 10:47 a.m.

El Partido de Los Trabajadores (PT) de Brasil nombró oficialmente al expresidente Luiz Inácio Lula de Silva como su candidato para la elección presidencial del siete de  octubre, pese a que cumple condena en prisión por cargos de corrupción que casi con certeza impedirán que postule. Lula ha estado en prisión desde abril, pero encabeza los sondeos de intención de voto cuando es incluido como candidato. 

El Partido de Los Trabajadores (PT) de Brasil nombró el sábado oficialmente al expresidente Luiz Inácio Lula de Silva como su candidato para la elección presidencial de octubre, pese a que cumple condena en prisión por cargos de corrupción que casi con certeza impedirán que postule.

Lula ha estado en prisión desde abril, pero encabeza los sondeos de intención de voto cuando es incluido como candidato.

Como no pudo asistir a la convención, habló al partido en una carta con un tono desafiante. "Hoy, nuestra democracia es amenazada. Quieren hacer una elección presidencial de cartas marcadas, excluyendo al nombre que está al frente en la preferencia popular en todos los sondeos", escribió Lula.

La convención terminó sin que el PT declare un candidato a la vicepresidencia, llevando los plazos electorales al límite y sumando un grado de incertidumbre a lo que ya es la elección más indefinida de Brasil en décadas.

Los partidos tuvieron hasta el domingo para realizar convenciones y nombrar
candidatos, aunque las consecuencias de no cumplir con ese plazo no están claras, pues otro documento dice que existe plazo hasta el 15 de agosto para declarar nominados ante la autoridad electoral.

Luiz Inacio Lula da Silva

Luiz Inacio Lula da Silva, expresidente de Brasil, aspira nuevamente a la presidencia, pero cumple condena de prisión de 12 años. Su foto en la Convención del Partido de los Trabajadores.

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Efe

Líderes del PT, incluyendo a la presidenta del partido, la senadora Gleisi Hoffmann, negaron que tengan un candidato de Plan B para que ocupe el lugar de Lula si a él le prohibieran postular, como se prevé que ocurra.

La ley electoral descalifica a personas para postular a cargos públicos si tienen condenas por corrupción que hayan sido mantenidas tras una apelación inicial.

Al menos otros ocho partidos políticos brasileños celebraron convenciones el sábado, ratificando en gran medida a sus candidatos a la presidencia y vicepresidencia o respaldando a abanderados de partidos aliados.

Lula fue limpiabotas cuando niño y obrero metalúrgico en el corazón industrial de Sao Paulo. Con su trayectoria de superación, Luiz Inácio Lula da Silva se convirtió en el presidente más popular de Brasil.

El único obstáculo es que desde el 7 de abril cumple una condena de 12 años y un mes de cárcel, acusado de haber recibido un apartamento como soborno de manos de la constructora OAS.

Lula, de 72 años, insiste en que es inocente y que la condena es parte de una conspiración que busca alejarlo de la carrera electoral.

Según la ley brasileña, una persona condenada en segunda instancia queda inhabilitado para ser candidato. Pero eso solo podrá decirlo la justicia electoral, cuando el Partido de los trabajadores (PT) lo inscriba formalmente.

Así y todo, el expresidente (2003-2010) continúa liderando los sondeos, con un 30% de intenciones de voto, y se impondría ante cualquier rival en una segunda vuelta.

Bolsonaro, a la derecha

El candidato presidencial brasileño de ultraderecha Jair Bolsonaro propuso el domingo como compañero de fórmula a un polémico general retirado del ejército que el año pasado dijo que un golpe militar era posible en el país.

El general Antonio Hamilton Mourão advirtió en septiembre pasado que el ejército podría tomar el poder si las cortes brasileñas no castigaban a los políticos corruptos.

Jair Bolsonaro

Jair Bolsonaro, candidato de la derecha a las presidenciales de Brasil.

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Efe

Luego Mourão fue removido de su puesto como jefe de finanzas del ejército después de otros comentarios similares, de que el ejército podría intervenir en caso de producirse el caos en Brasil.

A medida que se acerca la recta final de la campaña para las elecciones con final más abierto en Brasil en décadas, Bolsonaro lidera los sondeos de opinión que excluyen al encarcelado expresidente Luiz Inacio Lula da Silva. Bolsonaro, que va como candidato del pequeño Partido Social Liberal (PSL), elaboró gran parte de su candidatura con declaraciones controvertidas, ya sea defendiendo la dictadura militar del pasado o sugiriendo actos de violencia contra los homosexuales.

En una entrevista del año pasado con Reuters, el candidato del PSL había minimizado los comentarios de Mourão. "Fue solo una advertencia. Nadie quiere tomar el poder de esa manera", dijo Bolsonaro. "Quizá podríamos tener un hombre del ejército ganando en 2018 pero por medio de elecciones".

Bolsonaro había tenido dificultades para elegir un compañero pues otros partidos trataban de distanciarse de sus polémicos comentarios.

Diferentes candidatos propuestos para vicepresidente, incluyendo otro general, un astronauta y un senador en funciones, eventualmente no fueron aceptados.

La selección de Mourão es parte de una serie de anuncios políticos en Brasil el domingo, el último día para que los partidos designen candidatos para los comicios de octubre.

Silva, la ecologista

La ecologista Marina Silva se comprometió con "la estabilidad económica", la "honestidad" y el "diálogo", al ser proclamada por el partido Rede como su candidata presidencial para las elecciones que se celebrarán en octubre en Brasil.

"Estamos en mejores condiciones para unir al país", "dialogar y debatir con todos los brasileños" y "convencernos de que la solución a los problemas vendrá con el debate y no con el embate", declaró Silva al aceptar la candidatura en un acto celebrado en Brasilia.

La ecologista de 60 años ya aspiró a la Presidencia en las elecciones de 2010 y 2014 y en ambos casos quedó en tercer lugar, con cerca de 20 millones de votos.

Ahora, en un escenario atomizado por escándalos que han salpicado a casi todos los partidos en los últimos años, las encuestas dicen que el preferido de los electores es el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, con cerca de un 30 %, pese a que está en prisión y virtualmente inhabilitado de postular por su situación jurídica.

Aún así, con Lula proclamado candidato del Partido de los Trabajadores (PT), cuando los sondeos no consideran al exmandatario, Marina Silva se sitúa en segundo lugar, con un 13 %, por detrás del ultraderechista Jair Bolsonaro, al que se le atribuye un 17 %.

La candidata de Rede, partido fundado por ella misma, aludió a la corrupción y dijo que frente a ese fenómeno y su expansión "no se pueden tener dos pesos y dos medidas" y que la sociedad debe unirse en torno a un "pacto de honestidad".

Marina Silva

Marina Silva, la candidata ecologista a la presidencia de Brasil.

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Reuters

De todos modos, aseguró que los brasileños no pueden generalizar, ya que "personas buenas también existen en todos los partidos" y la política debe contribuir a unirlos en favor del bien común. "Tengo fe para mover las montañas que no puedo escalar", declaró Silva, de fuertes convicciones evangelistas, en aparente alusión a que su candidatura sólo tiene el respaldo de su pequeño partido y de los Verdes, que también tienen escasa presencia en la vida nacional.

Al Partido Verde pertenece el médico Eduardo Jorge Martins, quien fue oficializado hoy como compañero de fórmula de Marina Silva y en 2014 fue candidato a la Presidencia por esa formación y obtuvo sólo el 0,61 % de los votos.

Silva garantizó que su alianza con el Partido Verde "es fruto de un encuentro programático, no de oportunistas, ni para obtener más tiempo en la propaganda por televisión", que en la campaña ofrecerá espacios gratuitos a los candidatos cuya duración dependerá de sus niveles de representación parlamentaria, que son mínimos en su caso.

La ecologista inició su vida política en la década de 1980, en las filas del PT, junto a Lula, en cuya gestión llegó a ser ministra de Medio Ambiente, aunque renunció por sus discordias en políticas ambientales con Dilma Rousseff, entonces titular de la cartera de Minas y Energía.

Se desvinculó luego del PT y tras un breve paso por el Partido Socialista se dedicó a la fundación de Rede, que se define como "ambientalista, progresista, socialdemócrata" y que apuesta en la "sustentabilidad y la Tercera Vía". 

Alckmin, candidato sin carisma

En un país exhausto de escándalos políticos y reveses económicos, el exgobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, de 65 años, se vende como el adulto en la sala. "No soy un showman", dice con orgullo.

Fundador del centrista Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), del expresidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), parte en la parrila de largada con un 6% de intenciones de voto.

Geraldo Alckmin

Geraldo Alckmin, candidato a la presidencia de Brasil. Fue gobernador del estado de Sao Paulo.

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Efe

Pero acaba de lograr el apoyo de una coalición de partidos de derecha y centro-derecha que domina el Congreso, lo cual lo convierte en el hombre clave del 'establishment' y le concederá preciosos minutos de propaganda electoral por radio y televisión.

En 2006, el desabrido Alckmin ya intentó la aventura presidencial, pero fue derrotado en la segunda vuelta por el carismático Lula.

Meirelles, banquero impopular

Henrique Meirelles fue hasta abril ministro de Hacienda del presidente Michel Temer, lo cual le obliga a lidiar con un doble rechazo, dado que Temer es el presidente más impopular en la historia democrática del país y su gobierno aplicó un severo plan de austeridad.

Henrique Meirelles

El exministro brasileño de Hacienda, Henrique Meirelles, aspira a la presidencia de Brasil.

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AFP

Con 72 años, el abanderado del Movimiento Democrático Brasileño (MDB, centro-derecha), cuenta con el respaldo de los inversionistas, pero tiene apenas un 1% de intenciones de voto.

Gomes, a la izquierda

Hay quien ve a a Ciro Gomes como alguien capaz de capitalizar el voto de izquierda con Lula preso.

Sin embargo, Gomes, del Partido Democrático Trabalhista (PDT), no conquistó el apoyo de las fuerzas de izquierda y parece estar cada vez más aislado.

A sus 60 años, es conocido por su personalidad volátil y por arremeter contra todos. 

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