Los peligros del amplio triunfo de Bolsonaro en Brasil

Los peligros del amplio triunfo de Bolsonaro en Brasil

El riesgo es que haya un deterioro de los esquemas y garantías democráticas, tal como en Venezuela.

Bolsonaro gana en Brasil

La victoria de Bolsonaro, a quien le dicen el ‘Trump brasileño’ por su ideología, xenofobia, homofobia, racismo y misoginia, debe ser motivo de preocupación, dice el autor.

Foto:

Miguel Schincariol / AFP

Por: Cristóbal Rovira Kaltwasser - Project Syndicate
03 de noviembre 2018 , 09:33 p.m.

El pasado domingo, el 55,13 % del electorado brasileño votó en segunda vuelta por Jair Bolsonaro y lo coronó como nuevo presidente de ese país. Esto significa que casi 58 millones de brasileños respaldaron a un político que propugna una retórica populista radical de derecha, marcada por el autoritarismo, la xenofobia, la homofobia y la misoginia. ¿El éxito de Bolsonaro augura una nueva era de política radical de derecha en A. Latina?

El resultado de las elecciones brasileñas es ciertamente motivo de preocupación. Aunque Bolsonaro, quien proviene del mundo militar, fue el favorito, pocos pensaron que lograría más del 40 % de los votos en la primera vuelta. Y luego, la mayoría apostaba por un resultado bastante ajustado en la segunda vuelta, que disputó con Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT). Pero Bolsonaro se terminó imponiendo por un amplio margen.

Muchos observadores argumentan que la ola de populismo de derecha que ha envuelto a Estados Unidos y gran parte de Europa se dirige ahora hacia América Latina, donde existen las condiciones propicias para que prosperen políticos populistas. Pero si bien esta preocupación tiene ciertos fundamentos, existen diferencias claves entre el contexto latinoamericano, e incluso el brasileño, y el de Europa y Estados Unidos.

En Europa, el principal problema que alimenta el apoyo a la derecha radical es la inmigración, tema que escaló a lo alto del debate público por la afluencia masiva de refugiados que alcanzó su punto álgido en 2015. Sin embargo, en América Latina los ciudadanos están mucho más preocupados por la prosperidad económica y la seguridad pública que por la inmigración.

En cuanto a los Estados Unidos, la agenda del presidente Donald Trump, al igual que su victoria electoral, depende de la lealtad partidista. Los líderes republicanos pueden tener sus problemas con el estilo de Trump, pero su apoyo ha sido vital para los logros de su administración. Un ejemplo de esto es la confirmación para la Corte Suprema de Brett Kavanaugh, cuya respuesta a las acusaciones de agresión sexual durante el proceso de confirmación lo hubieran descalificado bajo circunstancias menos partidistas.

Por el contrario, Bolsonaro no tiene una poderosa maquinaria partidista para respaldarlo. Es miembro del Partido Social Liberal, que ha cambiado gran parte de su plataforma –abrazando políticas sociales más conservadoras– desde que Bolsonaro se les unió este año.

Muchos observadores argumentan que la ola de populismo de derecha que ha envuelto a Estados Unidos y gran parte de Europa se dirige ahora hacia América Latina

Un fenómeno muy brasileño

El fenómeno Bolsonaro ni siquiera es representativo de la política latinoamericana más amplia, que últimamente se ha desplazado hacia la derecha, pero sigue siendo moderada. Tanto Mauricio Macri, en Argentina, como Sebastián Piñera, en Chile, elegidos en 2015 y 2017, respectivamente, han gobernado como líderes de centroderecha.

Teniendo en cuenta esto, parece claro que el ascenso de Bolsonaro es el resultado directo de las circunstancias particulares de Brasil, que incluyen una devastadora recesión económica y revelaciones de escándalos de corrupción masiva que han manchado al PT y a toda la clase política del país.

Pero el hecho de que la presidencia de Bolsonaro no haría parte de una ola populista de derecha más amplia en América Latina no hace que la perspectiva sea menos peligrosa para Brasil.

Estas condiciones son muy similares a las que facilitaron, a fines de la década de 1990, el auge de Hugo Chávez en Venezuela, quien implementó reformas institucionales radicales que le dieron un poder prácticamente ilimitado para subvertir los procesos democráticos. Esas reformas son una razón clave por la cual su sucesor, Nicolás Maduro, ha podido convertir a Venezuela en un régimen autoritario.

¿Podría la presidencia de Bolsonaro representar una amenaza similar para la democracia de Brasil? La respuesta corta es sí, precisamente porque, al igual que a Maduro, sería difícil para Bolsonaro gobernar de otra manera.

División en las élites

Para gobernar legítimamente, Bolsonaro necesitará asegurar un amplio apoyo público y entre las élites políticas y empresariales. Sin embargo, aunque el nuevo Congreso de Brasil es más conservador que el anterior, está muy fragmentado, con partidos de izquierda y de derecha que han perdido apoyo. Esto dificultará que el próximo presidente continúe con su programa legislativo, a menos que logre asegurar el apoyo de una amplia coalición.

Por su parte, la comunidad empresarial está dividida sobre la agenda económica de Bolsonaro. Muchos expresan serias dudas acerca de la sostenibilidad de las reformas neoliberales propuestas por su equipo económico.

Además, es posible que tenga dificultades para mantener el apoyo popular, dado los desafíos que enfrentará para cumplir sus promesas de campaña. Si no puede producir resultados rápidamente, grandes segmentos de la población podrían volverse en su contra, especialmente dado que el PT conserva una gran base de apoyo que puede generar una resistencia concertada a la administración de Bolsonaro.

Bajo estas circunstancias, Bolsonaro y sus aliados militares bien pueden recurrir a socavar la democracia de Brasil, como lo hizo Chávez en Venezuela. Esto podría incluir no solo gobernar por decreto y purgar instituciones estatales, sino también silenciar a los medios de comunicación y reprimir a la sociedad civil. Esto sería bastante irónico, pues durante la campaña, Bolsonaro a menudo advirtió que un gobierno del PT transformaría a Brasil en Venezuela con sus políticas izquierdistas, aunque las administraciones anteriores del PT no lo hayan hecho.

Bolsonaro a menudo advirtió que un gobierno del PT transformaría a Brasil en Venezuela con sus políticas izquierdistas, aunque las administraciones anteriores del PT no lo hayan hecho

Como lo ha indicado el expresidente de Brasil Fernando Henrique Cardoso, puede que no fuera una amenaza realista, pero ayudó a Bolsonaro a movilizar a los votantes que ya estaban enfadados con el PT –y con el sistema político en general– por su participación en escándalos de corrupción masivos. Si esta (comprensible) ira nubló el juicio de los brasileños hasta el punto de elegir a Bolsonaro, ahora sus peores temores podrían hacerse realidad. Su país podría ser arrojado al tumulto, al igual que Venezuela, debido a una rápida erosión de las instituciones democráticas.

En resumen, América Latina en general no se enfrenta a una ola populista de derecha. Pero esto no hace que la amenaza que Brasil enfrenta sea menos potente. Para enfrentarla, los principales partidos de derecha e izquierda tendrán que tomar una posición fuerte y efectiva en defensa de la democracia liberal.

Cristóbal Rovira Kaltwasser es profesor en la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales, en Santiago de Chile. Es coautor, con Cas Mudde, de ‘Populism: A Very Short Introduction’, y es uno de los editores de ‘The Oxford Handbook of Populism’.

CRISTÓBAL ROVIRA KALTWASSER
© Project Syndicate
Santiago de Chile

Las frases más polémicas de Bolsonaro

Homosexuales

“Los homosexuales lo son por consumo de drogas, solo una pequeña parte lo es por defecto de fábrica”.

“No voy a combatir ni a discriminar, pero si veo a dos hombres besándose en la calle, les voy a pegar”.

“Sería incapaz de amar a un hijo homosexual. No voy a responder como un hipócrita; ante eso, prefiero que un hijo mío muera en un accidente”.

Mujeres

“Ella no merece ser violada, porque ella es muy mala, porque ella es muy fea, no es de mi gusto, jamás la violaría” (Respuesta a una diputada de izquierda).

“No es una cuestión de colocar cuotas de mujeres porque sí. Tenemos que colocar gente capacitada. Si colocan mujeres porque sí, voy a tener que contratar negros también”.

“Tengo cinco hijos: fueron cuatro hombres, ahí en el quinto me dio una debilidad y vino una mujer”.

Ideología

“El error de la dictadura fue torturar, y no matar”.

“Hay que dar seis horas para que los delincuentes se entreguen. Si no, se ametralla el barrio pobre desde el aire”.

Racismo

“No corro el riesgo de que uno de mis hijos se enamore de una mujer negra, porque fueron muy bien educados”.

“No hacen nada (las comunidades negras). Más de mil millones de dólares al año estamos gastando en ellos. No sirven ni para procrear”.

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.