Los fenómenos que pueden producir las falsas noticias

Los fenómenos que pueden producir las falsas noticias

Panelistas del congreso de medios de la Celac-UE proponen algunos métodos para no caer en ellas. 

Noticias falsas

En la transformación digital uno de los grandes retos son las noticias falsas que llegan a las sociedades cada vez más rápido.

Foto:

123rf

26 de octubre 2017 , 01:25 a.m.

Información falsa o descontextualizada como la que el presidente Donald Trump suele dar en sus trinos. Videos que se cuelan en las redes sociales y que sin fundamente se convierten en una verdad de pasillo.

Noticias sin confirmar y, sin ir más lejos, campañas sucias como la de la oposición en el plebiscito por la paz de Colombia, son algunos ejemplos de un fenómeno conocido como ‘fake news’ (noticias falsas, en español), que se ha convertido en el reto del periodismo actual.

Maciel Stasiński, jefe internacional de la Gazeta Wynorcza, de Polonia; Francesco Manetto, corresponsal del diario El País de España en Colombia; Ricardo Gandour, director nacional de periodismo CBN, de Brasil, y Ricardo Roa, editor adjunto de Clarín en Argentina hablaron, bajo la moderación de Andrés Mompotes, subeditor de información de EL TIEMPO, sobre esto durante el panel “El periodismo en la era de la posverdad. ¿Cómo enfrentarse a las noticias falsas?”, parte del Congreso Celac-UE de Editores de Medios cuyo anfitrión fue este diario.

En la mayoría de las presentaciones los panelistas hablaron sobre situaciones concretas de su entorno, como el referendo de Cataluña y las informaciones erróneas que surgieron tanto los días previos como al momento de la votación por la consulta, o sobre la verdad de la por años cuestionada militancia de la pareja Kirchner en contra de la dictadura en Argentina.

Stasiński indicó que a pesar de vivir en un mundo conectado, no toda verdad parece verificable.

Una de las intervenciones más destacadas fue la que dio Ricardo Gandour, quien comentó que las noticias falsas crearon un nuevo “ambiente periodístico” que se caracteriza por dos fenómenos simultáneos, pero a la vez opuestos: fragmentación y consolidación.

La teoría de Gandour explica que si antes la gente se enteraba de noticias dadas por los profesionales de las salas de redacción, pero con la llegada de internet y las redes sociales pequeñas piezas de esa información son distribuidas y no siempre cuentan con calidad y supervisión.

De esta manera “en la sociedad se mezclan inevitablemente las noticias, la información sin verificar y las opiniones”. Eso es lo que se conoce como la fragmentación de las noticias que da pie, según Gandour, a un fenómeno del que Colombia puede ser un vivo ejemplo: la polarización.

“Opiniones sin ningún sustento y rumores aceleran el comportamiento para que una persona rápidamente diga si algo ‘le gusta’ o ‘no le gusta’ y el debate pierde todos sus matices”, indica Gamour.

El segundo efecto de la fragmentación es la pérdida de habilidades para diferenciar la información de la opinión. El tercero es la aparición en el medio de empresas, programas, iniciativas dedicadas a temas específicos. En Colombia podríamos citar, por ejemplo, a La Silla Vacía (política) Sentiido (temas sobre población LGBTI), Pacifista (posconflicto).

“Otro efecto de la fragmentación es la aparición de ‘pequeños medios’ dedicados a temas específicos, a menudo bajo un nuevo modelo de periodismo sin fines de lucro, financiado por donaciones. Ellos complementan la arena de las noticias y ayudar a mediar en el debate público. A veces se los ve, correctamente o no, como defensa de una causa como parte del lobby”, explicó el panelista de Brasil.

Por último habló sobre la consolidación que básicamente permite la unión de varias empresas de medios que las convierte en conglomerados, pero que reduce el mercado.

Cuando las empresas no pueden pagar sus costos decimos que están perdiendo escala. Una solución es unir, otra es adquirir. Ambas estrategias conducen a un contexto de más grandes, pero cada vez menos empresas”, dijo.

A su turno Roa habló sobre la posverdad y afirmó que no es gratuito qué haya sido la palabra del año escogida por Oxford e indicó que justamente la falta de credibilidad del periodismo ha hecho que otros tomen vocería de temas para los que tienen intereses particulares.

“Justamente lo que pasaba era que los que mienten acaban señalando de mentirosos. Es decir, que personas con claros intereses políticos, o de otra índole y acabaron acusando a los periodistas, a incluso a los que sí hacían bien su trabajo, de mentir a la ciudadanía. Esto creó una desvalorización del oficio”, precisó.

El panel también coincidió en que la única forma de mejorar la calidad periodística y deshacer informaciones erróneas que llegan a la sociedad y que minan la credibilidad de entidades, de personas, de hechos, etc, es la educación a la sociedad y la formación de verdadera opinión pública. Preservar los métodos periodísticos, promover a los periodistas a investigar y tener la posibilidad de educarse es el “único anticuerpo” contra las mentiras y las capacidades de elección.

ELTIEMPO.COM

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