Las relaciones China-América Latina y el Caribe, en la nueva era

Las relaciones China-América Latina y el Caribe, en la nueva era

A pesar de la distancia y las diferencias culturales, la cooperación y el respeto mutuo son claves.

Foro China-CELAC (Comunidad de Estados de Latinoamericanos y Caribeños) en Pekín

Las relaciones de China con América Latina y el Caribe han estado en constante crecimiento. En la foto, la reunión ministerial del foro China-Celac 2015, en Pekín.

Foto:

Rolex de la Pena / EFE

Por: Zhao Bentang*
20 de septiembre 2018 , 10:29 p.m.

Apartir del XIX Congreso Nacional del Partido Comunista de China, las relaciones entre China y América Latina y el Caribe, guiadas por un nuevo rumbo, ya han logrado flamantes avances.

En enero de este año se celebró con éxito la Segunda Reunión Ministerial del Foro China-Celac (FCC). El presidente Xi Jinping envió una carta de felicitación y lanzó la iniciativa de plasmar juntos, entre China y América Latina y el Caribe, el nuevo plan maestro de la construcción conjunta de la Franja y la Ruta, el cual recibió una positiva acogida de los países latinoamericanos y caribeños.

En esta reunión también se publicó la ‘Declaración especial sobre la iniciativa de la franja y la ruta’, que simbolizó la extensión formal de esta iniciativa a América Latina y el Caribe. Hasta la fecha, China ha firmado con 9 países de la región el memorándum de entendimiento de cooperación sobre la Franja y la Ruta. Además, China viene ampliando su círculo de amigos en América Latina y el Caribe.

Después de Panamá, República Dominicana y El Salvador han establecido relaciones diplomáticas con China, que pone en pleno manifiesto que el principio de una sola China ya constituye el consenso aplastante de la comunidad internacional y el desarrollo de China ostenta una creciente atracción para América Latina y el Caribe.
Siendo un diplomático que se ha dedicado durante largo tiempo a las relaciones con esta región, me siento muy orgulloso de ser testigo y participante en la promoción del salto histórico de los lazos sino-latinoamericanos y caribeños.

Este salto histórico es una práctica concreta de la diplomacia de gran país con peculiaridades chinas orientada por el pensamiento de Xi Jinping sobre la diplomacia del socialismo con características chinas de la nueva era, que se caracteriza por las tres perseverancias:

Primero, perseverar en el respeto mutuo y los tratos en pie de igualdad, lo cual constituye el carácter fundamental de las relaciones entre China y América Latina y el Caribe. Las dos partes mantienen el respeto recíproco a la elección soberana por nuestros pueblos de su sistema político y su camino de desarrollo, y buscan activamente los puntos convergentes y el máximo divisor común de sus intereses.

Cuando se preparaba la Segunda Reunión Ministerial del FCC, la cumbre entre Unión Europea y Celac, por algunas discrepancias internas, se quedó en aplazamiento indefinido. La parte china, siguiendo el principio de la no injerencia en los asuntos internos, orientó activamente este foro para concentrarse en la cooperación entre ambas partes, esfuerzo que no solo redundó en la exitosa celebración de la Segunda Reunión Ministerial del FCC, sino que contribuyó de manera importante a la unidad entre los países latinoamericanos y caribeños.

De los 33 países de la región, se ausentaron solo dos, que no tienen lazos diplomáticos con China. Las opiniones públicas internacional y regional exclamaron con admiración que la gran familia latinoamericana y caribeña, dividida por la cuestión interna relacionada con Venezuela, haya podido unirse nuevamente gracias a China.

A propósito de Venezuela, este país es un importante socio de cooperación de China en la región. China siempre se ha adherido a la correcta concepción entre justicia e intereses, impulsando el estable avance de la cooperación binacional en las diversas áreas y contribuyendo de manera constructiva a la estabilidad nacional y el desarrollo económico de Venezuela. China seguirá profundizando las relaciones bilaterales basado en los principios de no injerencia en los asuntos internos, respeto mutuo, equidad y ganancia compartida, y confiamos en que el Gobierno y el pueblo venezolanos tienen la sabiduría y la capacidad de tratar adecuadamente sus asuntos internos para retornar cuanto antes a la vía del desarrollo normal.

Segundo, perseverar en el beneficio mutuo, la ganancia compartida y el desarrollo común, lo cual constituye la característica más destacada de la cooperación entre China y la región latinoamericana y caribeña. Siendo fuertemente complementarias en lo económico, China y esa región son socios de cooperación naturales. El comercio anual entre las dos partes se mantiene estable, por encima de los 200.000 millones de dólares. El stock de las inversiones chinas directas en la región supera los 200.000 millones de dólares. Más de 2.000 empresas chinas operan en la región, creando, en términos acumulativos, más de 1’800.000 puestos de trabajo locales.

La cooperación entre China y América Latina y el Caribe está en constante ascenso, y los numerosos proyectos de cooperación, como la transmisión eléctrica del voltaje ultra alto, la fabricación automotriz y la construcción de centrales eléctricas, aportan energía motriz al proceso de industrialización de los países de la región. Los aviones brasileños para vuelos regionales, el petróleo venezolano, los minerales de hierro y cobre de Chile y Perú, así como los diversos productos de otros países, están accediendo al mercado chino, brindando respaldo al desarrollo de calidad de China.

Los fondos y las inversiones de China han hecho positivas contribuciones al desarrollo de los países de la región. Ambas partes se sienten satisfechas por los logros de la cooperación mutuamente beneficiosa y comparten el deseo de profundizar de continuo la colaboración. Durante la Segunda Reunión Ministerial del FCC, celebrada en enero pasado a propuesta del país anfitrión, Chile, ambas partes emitieron la ‘Declaración especial sobre la iniciativa de la Franja y la Ruta’, abriendo una nueva perspectiva para la optimización, la actualización y el desarrollo innovador de la cooperación entre China y América Latina y el Caribe.

Tercero, perseverar en reciprocar la ayuda sincera y profundizar la confianza mutua, lo cual constituye una profunda connotación de la amistad entre China y América Latina y el Caribe, íntimos amigos a los dos lados del océano y buenos socios que avanzan juntos.

Por razones de conocimiento general, un pequeño número de países de la región todavía sostienen supuestas relaciones diplomáticas con Taiwán. No obstante, no se puede ir en contra de la tendencia histórica ni de la voluntad del pueblo. En tan poco tiempo, menos de un año, República Dominicana y El Salvador tomaron la decisión acertada de sumarse a los 176 países del mundo para reconocer y observar escrupulosamente el principio de una sola China, romper relaciones diplomáticas con Taiwán y establecer relaciones diplomáticas con la República Popular China.

Este hecho demuestra una vez más que el principio de una sola China ya es un abrumador criterio dominante en la comunidad internacional. Estamos convencidos de que los países latinoamericanos y caribeños que sostienen supuestas relaciones diplomáticas con Taiwán tomarán, en definitiva, decisiones acertadas, acordes con los intereses fundamentales de su país y su pueblo.

Al mismo tiempo, las relaciones entre China y la región aún se enfrentan con algunas dificultades y desafíos, como la gran distancia geográfica, la diferencia entre nuestras culturas y sistemas sociales, la falta de amplitud, magnitud y formas diversificadas de la cooperación práctica entre China y la región.

Algunos intereses con intenciones ocultas tratan de ensuciar las relaciones China-América Latina y el Caribe, promover campañas sensacionalistas sobre argumentos poco fundados de que China ha saqueado los recursos de la región y agravado su endeudamiento. En realidad, la cooperación entre China y América Latina y el Caribe ha traído beneficios obvios para el desarrollo de los países de la región, recibiendo amplio reconocimiento y apoyo de la comunidad internacional, en especial de los pueblos de América Latina y el Caribe.

Por inmenso que sea el océano, navegamos con toda valentía, aprovechando los vientos favorables. A partir del establecimiento de relaciones diplomáticas entre la Nueva China y Cuba en 1960, China y América Latina y el Caribe, en un mismo barco, desafiando tempestades, han venido recorriendo una trayectoria esplendorosa de cerca de 60 años.

En la siguiente fase nos esforzaremos, de la mano con los amigos de América Latina y el Caribe, siguiendo la orientación del pensamiento de Xi Jinping sobre relaciones exteriores y con firme apego a las tres perseverancias para promover la Asociación de Cooperación Integral China-América Latina y el Caribe, caracterizada por la igualdad, el beneficio mutuo y el desarrollo compartido para subir de continuo a nuevos peldaños.

Primero, ambas partes han de profundizar sin cesar la confianza mutua política, apoyar con toda firmeza los respectivos intereses vitales trascendentales, fortalecer el intercambio de experiencias en materia de gobernación y administración del país y promover juntos la edificación de la comunidad de destino de la humanidad y del nuevo tipo de relaciones internacionales, siendo siempre entrañables amigos de ayuda mutua.

Segundo, ambas partes deben acelerar la construcción conjunta de la Franja y la Ruta; promover la gran conexión integrada terrestre y marítima, cultivando un inmenso mercado de apertura y beneficio recíproco; forjar las industrias poderosas que sean independientes y avanzadas, captando las oportunidades sin precedentes para fomentar el crecimiento propulsado por la innovación, y desplegar intercambios a gran escala basados en la igualdad y la confianza mutua, con miras a promover la optimización y actualización y el desarrollo innovador de la cooperación entre China y América Latina y el Caribe. Debemos salvaguardar juntos el multilateralismo y las reglas del libre comercio, siendo siempre buenos socios de desarrollo compartido.

Tercero, hemos de ampliar los intercambios a diferentes instancias entre los órganos legislativos, territorios, los medios de comunicación y los think tanks, así como en las diversas áreas como educación, cultura y turismo, a fin de aumentar el conocimiento mutuo y los sentimientos amistosos entre los pueblos, siendo siempre íntimos amigos con los corazones latiendo al compás, sin importar la distancia geográfica.

Confiamos en que las relaciones entre China y América Latina y el Caribe se encuentran en un momento propicio, como una embarcación a toda vela, que tendrán sin duda perspectivas aún más brillantes y harán mayores contribuciones al bienestar de ambos pueblos, a la paz y el desarrollo mundiales y a la construcción de la comunidad de destino de la humanidad.

ZHAO BENTANG
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
* Director del Depto. de América Latina y el Caribe del Ministerio de Relaciones Exteriores chino

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