Las decapitaciones y santos del juicio del 'Chapo' Guzmán

Las decapitaciones y santos del juicio del 'Chapo' Guzmán

Audiencias han mostrado poder de la corrupción y la relación de carteles colombianos y mexicanos.

Chapo Guzmán

Representación gráfica del juicio contra el narcotraficante mexicano Joaquín 'el Chapo' Guzmán.

Foto:

JANE ROSENBERG, Reuters

Por: Redacción Internacional
25 de noviembre 2018 , 02:01 a.m.

En dos semanas del llamado juicio más grande por narcotráfico realizado en Estados Unidos y que se le sigue al jefe del cartel de Sinaloa, Joaquín Guzmán Loera, alias el Chapo, se ha revelado la profundidad de la corrupción que el dinero de esa actividad ilícita ha llegado a tocar en todos los estamentos de la sociedad mexicana.

Y es que desde los más altos niveles de la administración pública del orden federal, la justicia, las fuerzas armadas, la policía, la academia, la intelectualidad y hasta el poder regional y en pequeñas localidades, han estado permeados por los dineros de los narcotraficantes que buscan consolidar zonas de influencia y sus rutas para exportar las sustancias ilícitas.

Durante el juicio, que se lleva a cabo en Nueva York y se estima dure unos cuatro meses, Jesús ‘Rey’ Zambada, exaliado del ‘Chapo’ y hermano de Ismael ‘Mayo’ Zambada, otro líder del cartel de Sinaloa, dijo que Guzmán tenía comprados a fiscales, policías y militares mexicanos y hasta a la Interpol.

En uno de los testimonios, Zambada dijo que entregó dos maletas con entre 6 y 8 millones de dólares en sobornos al exsecretario de Seguridad Pública mexicano Genaro García Luna en 2005 y 2006.

Incluso uno de los abogados del ‘Chapo’, Jeffrey Lichtman, acusó al expresidente Felipe Calderón (2006-2012) y a su sucesor, Enrique Peña Nieto, de haber recibido sobornos del cartel de Sinaloa, lo que ambos negaron enérgicamente.

Analistas sostienen que es difícil probar sobornos al nivel de los presidentes y autoridades federales de alto rango, pero que la corrupción entre autoridades locales es más evidente.

“La corrupción dentro del gobierno estatal y municipal es endémica”, afirma Mike Vigil, exagente de la DEA. “Ellos controlan la policía estatal y la policía municipal, entonces los mafiosos van con ellos y pagan para que protejan los cargamentos que van a pasar”, agrega.

El ‘Chapo’ es acusado de once delitos, incluido el envío a Estados Unidos de 155 toneladas de cocaína, y si es hallado culpable, podría ser condenado a cadena perpetua.

En México hay más de un caso en el que autoridades estatales, principalmente gobernadores, han sido señaladas por recibir sobornos del crimen organizado o de estar coludidos con el narcotráfico.

“No hay traficante que no tenga cobertura gubernamental. Para este tipo de delito de alto impacto necesitas que te estén protegiendo la autoridad, los soldados, marinos, las policías y, por supuesto, funcionarios”, dice el periodista y autor de libros sobre el narcotráfico José Reveles.

Los narcotraficantes controlan la policía estatal y la policía municipal, entonces los mafiosos van con ellos y pagan para que protejan los cargamentos que van a pasar.

Uno de los casos más conocidos es el de Mario Villanueva, que gobernó el estado de Quintana Roo –donde está el balneario de Cancún– de 1993 a 1999 y quien está en prisión por nexos con el narcotráfico.

Tomás Yarrington, exgobernador del estado de Tamaulipas, fue extraditado a EE. UU., acusado de tráfico de drogas, lavado de dinero y fraude bancario. El sucesor de Yarrington, Eugenio Hernández, está preso en Tamaulipas, señalado de peculado y operaciones con recursos de procedencia ilícita.

La relación entre las autoridades locales y el narcotráfico parece tan evidente que ha llegado al mundo de la televisión.

Por ejemplo, en la serie Narcos, que se transmite por Netflix, Miguel Ángel Félix Gallardo, uno de los primeros narcotraficantes del país y a quien encarna el actor Diego Luna, se reúne con el gobernador del estado de Sinaloa, cuna del ‘Chapo’.

La acusación de que Calderón y Peña Nieto recibieron sobornos generó una airada respuesta de ambos. “Son absolutamente falsas y temerarias las afirmaciones que se dice realizó el abogado del ‘Chapo’ Guzmán”, dijo Calderón en Twitter; y en la misma red social, el vocero de la presidencia dijo que el gobierno de Peña Nieto “persiguió, capturó y extraditó al criminal Joaquín Guzmán Loera”.

Probar esas acusaciones es difícil porque a una autoridad “le van a dar dinero en efectivo, y no es como que firme un recibo”, explica Vigil.

Para el analista de seguridad Alejandro Hope, si un presidente quiere enriquecerse, “no es lógico que opten por la única forma de corrupción que le importa a EE. UU., que es recibir dinero del narcotráfico”.

Uno de los pocos casos en los que figuras de alto calibre fueron señaladas de nexos con el narcotráfico fue el del general del ejército Mario Acosta Chaparro, señalado en 2002 de tener vínculos con el crimen organizado y quien murió baleado en 2010 en Ciudad de México.

‘Rey’ Zambada también relató cómo el ‘Chapo’ ordenó supuestamente el asesinato de Julio Beltrán, disidente del cartel de Sinaloa y protegido por la policía de Durango. Un pistolero que participó en la operación contó al ‘Rey’ “que lo habían acribillado a balazos y le habían cortado la cabeza”.

El testigo también dijo que el ‘Chapo’ traficaba cocaína desde Colombia en un avión de la línea venezolana Aeropostal. En una oportunidad, en 2005, contó, el avión traía cinco toneladas, y el ‘Rey’ ayudó a que fueran “liberadas” en el aeropuerto de Ciudad de México.

Así mismo, hizo un recuento de cómo operaba el cartel, cómo se transportaba la droga, incluido un cargamento procedente de Panamá en un submarino de fabricación casera construido en Colombia y que tenía como destino final EE. UU., del cual fueron confiscadas 20 toneladas.

Otro capítulo sangriento que reveló fue cuando el ‘Chapo’ quiso saludar al narcotraficante Rodolfo Carrillo Fuentes después de una reunión en 2004, y este “lo dejó con la mano estirada”. Fue ahí cuando el ‘Chapo’ decidió que lo mataría.

Carrillo, narco del cartel de Juárez, fue asesinado por pistoleros junto con su esposa, Giovanna Quevedo, frente a un cine de Culiacán, Sinaloa, en el 2004. 

Se apareció un ‘santo’.

En el juicio contra el ‘Chapo’ no podía faltar el toque supersticioso, pues en una pequeña sala, contigua a aquella donde se adelantan las audiencias, apareció una pequeña figura de barro de Jesús Malverde, el venerado ‘santo’ de los narcos o, como lo llaman otros, de los pobres.

Allí está Malverde, también de Sinaloa, igual que el ‘Chapo’. Se desconoce cómo llegó hasta allí la figura, de unos 6 centímetros. Eduardo Balarezo, uno de los abogados del ‘Chapo’, afirmó que el santo está allí desde el inicio del juicio contra su cliente.

“Jesús Malverde apareció al inicio del juicio”, manifestó el abogado, que a preguntas de si fue por petición del propio Guzmán Loera contestó que “fue un milagro (...), apareció él mismo”.

Redacción Internacional con AFP y Efe

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