Ante el indetenible aumento de la inflación y el descontento entre los venezolanos por la pérdida de su poder de compra, el gobierno de Nicolás Maduro aplicó una vieja receta para capear la temporada decembrina.
Además de obligar a cientos de tiendas a bajar los precios, este viernes decomisó a la empresa Kreisel unos 3,8 millones de juguetes, los cuales, según anunció, repartirá “justamente” a través de los comités locales de abastecimiento y producción. (Lea también: Vaticano pide a oposición y Gobierno que acuerden calendario electoral)
Asegurando que los directivos de la empresa acaparaban los productos para subirles el precio, la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde) ordenó también la detención de dos de sus gerentes. Estas medidas forman parte de una orden, emitida por la Sundde a todas las tiendas de bienes de consumo, para que bajen sus precios de entre 30 y 50 por ciento, como parte de un operativo que pretende eliminar que el marcaje de precios se guíe por el valor en bolívares del “dólar paralelo”.
El precio de este dólar cotiza la moneda estadounidense fuera del rígido control de cambio que tiene el Gobierno y es el precio al que suelen marcarse los productos. En las últimas dos semanas ha aumentado de 1.900 bolívares por dólar a 4.250, mientras que el dólar oficial sigue anclado a 10 bolívares por dólar –que el Gobierno dice destinar a alimentos y medicinas– y alrededor de 670 bolívares para el resto de las importaciones y operaciones.
La orden de la Sundde ha sido acompañada de fiscalizaciones a tiendas donde el superintendente William Contreras ingresa a los locales y exige el recorte inmediato de los precios, so pena de encarcelar a los trabajadores. (Además: Retirar dinero en los cajeros o pagar, calvario para los venezolanos)
Una medida similar ordenó Maduro en el 2013 contra las tiendas de venta de electrodomésticos y aparatos electrónicos que se conoció como el ‘dakazo’, por las famosas tiendas Daka, las cuales fueron obligadas a regalar la mercancía.
VALENTINA LARES MARTIZ
Corresponsal de EL TIEMPO
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