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‘Caso Nicaragua podría tener un efecto dominó en América Latina’: HRW
Nicaragua

De acuerdo con José Miguel Vivanco, algunos de los detenidos han sido enviados al complejo policial Evaristo Vásquez El Chipote, conocido por ser ‘un centro de tortura’.

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Jorge Torres / EFE

‘Caso Nicaragua podría tener un efecto dominó en América Latina’: HRW

El director de esta ONG explicó qué está pasando en el país.

A cinco meses de las elecciones presidenciales en Nicaragua ya son al menos 19 las personas detenidas en el país por el oficialismo. Esta semana, de hecho, tres periodistas, entre ellos Carlos Chamorro, tuvieron que huir del país.

La Organización de Estados Americanos (OEA), la ONU, la Corte IDH, EE. UU., entre otros actores internacionales, han hecho llamados para que el gobierno de Daniel Ortega cese la detención y la arremetida contra los opositores, pedidos que por el momento no han tenido efecto.

José Miguel Vivanco, director para las Américas de la ONG Human Rights Watch (HRW) –organización que publicó un informe sobre la situación en este país–, habló con EL TIEMPO sobre por qué el caso Nicaragua es clave para la región y qué efectos puede tener en América Latina. Vivanco también contó qué se sabe de los principales opositores detenidos.

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¿Para HRW qué hay detrás de las detenciones de políticos, activistas y empresarios en Nicaragua?

Estas detenciones persiguen un objetivo muy simple. Primero, forzar a los principales líderes democráticos de oposición a salir de la carrera presidencial para no competir contra Ortega. El segundo propósito es generar terror en la población, porque si ellos ven que figuras públicas de tanta importancia –y normalmente considerados como intocables– son incomunicados sin ninguna garantía para proteger sus derechos, cualquier ciudadano de a pie puede recibir un trato igual o peor que ese.

La organización publicó un informe sobre esta ola de detenciones. ¿Qué pudieron encontrar en su trabajo de campo y cuál es el modus operandi del orteguismo?

En abril y junio del 2018, la policial nicaragüense, junto a unos hampones armados con licencia para matar, fueron responsables de más de 350 ejecuciones, masacres y torturas. Un ejemplo dantesco de barbarie. Esos hechos han quedado impunes.

Este año, a partir de febrero, la misma policía responsable de hechos atroces, por orden de Ortega, empezó una campaña de intimidación, de hostigamiento, de persecución, contra importantes líderes de oposición y de la sociedad civil. Incluyendo una práctica que es muy típica cubana y que consiste en impedir que la persona salga de su casa. En los hechos, eso es una especie de arresto domiciliario, pero sin orden judicial. Basta que la policía se ubique fuera de la habitación, de la residencia y por la fuerza impidan la salida de la persona. Eso fue ampliamente utilizado durante los primeros meses de este año.

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Sin embargo, recientemente, el régimen optó por implementar una legislación aprobada entre octubre y diciembre del año pasado, que les permite ir contra los medios, alegando lo que ellos llaman ciberdelitos. Cualquier periodista puede ser víctima de esa legislación sobre ciberdelitos. Otra legislación es la de agentes extranjeros; cualquier organización o fundación que reciba fondos internacionales se expone a ser regulado por esa ley de agentes extranjeros.

Y la otra, la más usada, es esa legislación de diciembre del año pasado (de “defensa del pueblo nicaragüense”) y que persigue sancionar penalmente aquellos que critiquen al régimen. Si lo hacen, se exponen a ser procesados por actividades antripatriotas. Ortega y Murillo hacen lo que usualmente hacen los dictadores, que es confundir la crítica a la dictadura con actividades contra la patria.

José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch (HRW).

Foto:

EFE

¿Han tenido información de los detenidos que están incomunicados?

Cristiana Chamorro está en su casa bajo arresto domiciliario, pero obligada a no salir de su habitación. El resto de su casa está ocupada por matones armados de la Policía, con armas largas. Vale aclarar que Chamorro no tiene acceso a teléfonos ni internet ni wifi. Ella está secuestrada en su propia habitación, sin acceso a su abogado. Solamente un familiar la puede ver por algunos minutos diarios.

Arturo Cruz ha podido ver a su abogado un par de veces por 30 minutos. Él está en El Chipote, que es un conocido centro de tortura y tratos crueles. Juan Sebastián Chamorro y Félix Maradiaga –hasta las últimas 48 horas– estaban incomunicados, aparentemente en El Chipote. De Miguel Mora, que es un conocido periodista y dueño de canal de televisión y precandidato, no tengo seguridad dónde está, creo que está en El Chipote. Y me han dicho que al igual que al resto, la defensa penal la debe asumir un abogado oficial puesto por el Gobierno, no el abogado particular de cada uno de ellos.

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Usted dijo que desde Alberto Fujimori un gobierno de la región no cometía este tipo de abusos. ¿Podría explicar a fondo esta idea?

Lo que está ocurriendo en Nicaragua es algo que habría sido normal en tiempos de la dictadura de Trujillo en República Dominicana, estoy hablando del siglo pasado, hace unos 50 o 60 años. Pero es difícil un ejemplo de un gobernante que haya decidido arbitrariamente detener a los principales líderes de la oposición y fabricarles un proceso.

En esta región, desde los tiempos de Fujimori, estoy hablando de principios de los 90, es decir, hace 30 años que no hemos presenciado un abuso de poder tan flagrante como el que está ocurriendo en Nicaragua. Obviamente que durante las dictaduras de Latinoamérica se cometían atrocidades masivas y peores que esta, pero desde que se produjo la transición democrática en América Latina, salvo por los años que Fujimori gobernó Perú, entre el 90 y fines de los 90, salvo por ese periodo, en el resto de la región no hemos conocido de una práctica caprichosa y arbitraria de esta envergadura.

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HRW ha alertado que la represión del Gobierno ha causado la huida de unos 108.000 nicaragüenses desde 2018. ¿Qué otros efectos podría tener para la región esta arremetida de Ortega?

Lo que está ocurriendo en Nicaragua es algo que habría sido normal en tiempos de la dictadura de Trujillo en República Dominicana

Indudablemente la historia demuestra que esto va a generar un nuevo éxodo de nicaragüenses que buscan refugio en Costa Rica. Este país es el que tiene la más fuerte carga en Centroamérica de refugiados. Pero habrá otros que se irán hacia el norte, pasando por México hasta EE. UU. Lo que anticipamos es que es perfectamente predecible calcular que aquí se incrementará el número de refugiados.

Pero hay otro impacto que esta situación puede tener en la región. En la región hay algunos líderes de la con fuertes tendencias autoritarias, entre los que se encuentran (Nayib) Bukele (El Salvador) y los mandatarios de Honduras y Guatemala. Y si esta situación no se logra revertir y se no presiona suficientemente a Ortega para retroceder, se va a sentar este abuso como un precedente.

Hay muchos gobiernos guiados por líderes autoritarios en la región que miran con curiosidad y entienden que el caso de Nicaragua es clave para en buena parte medirle el aceite a la comunidad internacional y en particular al Gobierno estadounidense de Joe Biden. La reacción de la comunidad internacional debe ser más potente, y eso aún no ha ocurrido.

O hay una reacción más contundente y fuerte, u Ortega se sale con las suyas. Aquí no hay puntos intermedios. O se le obliga a retroceder o logra consolidarse como un dictador más, como el de Venezuela o el de Cuba. Eso es crucial e, insisto, por el efecto dominó que podría esto tener en el resto de la región.

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La OEA, la Corte IDH, EE. UU., la ONU, entre otros actores, han pedido la liberación de los presos y han pedido que cese la arremetida. ¿Qué otras cartas le quedan por jugar a la comunidad internacional?

Primero, la suspensión de Nicaragua de la OEA. Eso es una sanción que está contemplada en la Carta democrática, y es obvio que debe aplicársele a esta dictadura salvo que corrija. Segundo, creo que EE. UU., Europa y Canadá tienen mucho más por hacer en términos de sanciones selectivas e individuales contra aquellos que son responsables de estos abusos.

Creo que, además, el Secretario de la ONU debe invocar el artículo 99 y debe solicitar una reunión con el Consejo de Seguridad para informarle lo que está ocurriendo.
Mi experiencia es que cuando esto ocurre y se producen una audiencia y reuniones frente al Consejo de Seguridad, es que esos gobiernos se dan cuenta de lo que está en juego. Ahí la importancia de que ojalá que el Consejo de Seguridad permita una sesión para tratar la situación.

También el Congreso de EE. UU. le dio cabida a una iniciativa de la Cámara. Es una iniciativa que se espera que se convierta en ley. Lleva la sigla ‘Renacer’, que contempla ocho pasos concretos y cada uno de ellos en el fondo lo que ofrece es un plan de acción donde el Congreso empodera o le faculta al Departamento de Estado y a la Casa Blanca para realizar todo tipo de gestiones para ejercer presión diplomática. Incluso, revisando los beneficios del TLC –como el Cafta– y el apoyo a nivel del Fondo Monetario Internacional y del BID. Son ocho pasos amplísimos que ofrecen una hoja de ruta.

El régimen de Daniel Ortega sigue cercando a sus opositores con detenciones.

Foto:

AFP

Al llamado que hicieron 26 países en la OEA no se sumaron Argentina ni México. ¿Qué opina de esto?

México y Argentina cometieron un gran error porque no se sumaron a la condena de la OEA exigiendo la liberación. Ellos prefirieron firmar un documento alternativo al respecto y reconocían que en Nicaragua había instituciones democráticas. Ambas cosas son fuertemente polémicas. Desde luego, en Nicaragua no existen instituciones democráticas independientes del régimen.

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La reacción de México y Argentina ha sido tan fuerte que se han visto a recular y por eso llamaron a sus embajadores en Managua a consultas y han dicho que están muy desilusionados por la detención arbitraria de los líderes de oposición. Aquí hay una gran improvisación de estos dos países, que se dejaron llevar por la simpatía ideológica. A mí me parece valioso que México y Argentina hayan reculado, pero espero que no sea una improvisación más.

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CARLOS JOSÉ REYES
Redacción Internacional

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