¿Está América Latina dando un giro hacia la extrema derecha?

¿Está América Latina dando un giro hacia la extrema derecha?

Jair Bolsonaro fue elegido presidente de Brasil luego de la segunda vuelta.

Jair Bolsonaro

El candidato ultraderechista del partido PSL a la presidencia de Brasil, Jair Bolsonaro.

Foto:

AFP

Por: María del Mar Quintana Cataño - ELTIEMPO.COM - APP
28 de octubre 2018 , 05:49 p.m.

Este domingo, las votaciones de la segunda vuelta presidencial en Brasil confirmaron a Jair Bolsonaro, el candidato ultraderechista, como el dirigente del gigante suramericano.

ELTIEMPO.COM - APP habló con Mauricio Jaramillo, analista de política internacional, para entender lo que está sucediendo en América Latina.

Luego de la victoria de Bolsonaro, ELTIEMPO.COM - APP reproduce la entrevista que le hizo a Jaramillo a dos días de las elecciones, a propósito del fenómeno del giro hacia la derecha que está tomando la región:

¿Está la región virando hacia el desplazamiento de los Gobiernos de izquierda y marcando preferencia por personajes de ultraderecha como Jair Bolsonaro?

Hay tres factores particulares. El primero es que en Brasil ha habido una serie de escándalos ligados a la corrupción que han derivado en toda esta antipólítica: los escándalos en el Partido de los Trabajadores, incluso cuando Lula ya era presidente; el tema de Odebrecht; la destitución de Dilma Rousseff e incluso el mismo presidente Michel Temer involucrado.

Lo segundo es que la izquierda ha sufrido reveces electorales desde que Macri venció al candidato oficialista Daniel Scioli en 2015. A partir de ese momento se acaban, con excepción de México, todos los líderes que han postulado por la izquierda. Además, todos han sido también derrotados por la catástrofe venezolana porque eso hizo muy rentable el discurso del chavismo, lo hizo exportable y lo unió al comunismo, que es un poco lo que ha explotado Bolsonaro.

Brasil

Fernando Haddad (i.) representante de la izquierda y Jair Bolsonaro, el favorito para la elección y representante de la derecha en Brasil.

Foto:

AFP

En tercer lugar creo que Brasil es un país muy extraño, un animal político que últimamente está despertando. Bolsonaro está aprovechando un poco el discurso de defensa de los valores, el ataque a las mujeres, a los afro, a los indígenas y a los homosexuales. Lo que muchos vemos como un retrógrado, mucha gente en Brasil lo ve como el salvador de la moral y con la que gobiernos excesivamente liberales como el de Lula y Dilma fueron muy blandos.

Yo no creo que sea una tendencia de la región el desplazar a los Gobiernos de izquierda y que lo de Bolsonaro es más bien un caso aislado. Una cosa es que ganen personajes como Mauricio Macri, Piñera o Duque, que son o s epresentan de alguna manera como tecnócratas o inclusive empresarios, como en el caso de Macri. Pero otra cosa es manejar un discurso como el de Bolsonaro que pone en jaque libertades y garantías. Esta es tal vez la primera vez, desde que en América se restableció la democracia en la época de los 70, que alguien con un discurso así tiene chance de llegar a la presidencia.

Lo que hay es una tendencia hacia el conservatismo

México es otro caso aislado...

México es un caso aparte porque el PRI históricamente siempre compone izquierda. Es decir, siempre los tuvo ahí dentro del seno, dentro del partido. La izquierda nunca hizo una verdadera oposición. Esta es la primera vez que llega esta plataforma Morena, pero todavía no sabemos muy bien que sucederá, porque en México tienen esa costumbre de que eligen al presidente y se posesiona dentro de seis meses, no sabemos muy bien López Obrador cómo va a gobernar.

¿Cómo califica entonces el momento? En la región de todos modos se está visibilizando esa tendencia de rechazar los Gobiernos de izquierda y además de la conformación de grupos extremistas que acompañan a esos personajes y los suben al poder.

Yo no lo veo tampoco como un tema de izquierda radical. Creo que en América Latina pasamos un poco la página de los extremos radicales y eso lo enterró el desenlace del proceso venezolano.

Lo que hay es una tendencia hacia el conservatismo, eso se ve en Chile, Argentina, Colombia (progresismo vs. conservatismo) y Paraguay (desde hace muchos años).
Ecuador es un caso aparte pero digamos que, dentro de las facciones de izquierda que dejó el expresidente Rafael Correa, la que prevalece es la más conservadora.

Para mí está prevaleciendo más una corriente conservadora pragmática, pero no creo que quepa el discurso extremista o radical, salvo en el caso de Brasil. Sin embargo, sigue siendo bastante extraño lo que sucede: hay que recordar que a Bolsonaro lo intentaron asesinar, la gente diciendo que Lula es un preso político y el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas pidiendo que a Lula lo dejen ser candidato.

Se puede decir que en Brasil hay una elección tremendamente atípica que no tiene que ver con la corriente regional. Es más, me atrevo a decir que si gana Bolsonaro este domingo, el país se va a aislar. Y lo va a hacer incluso de países como Argentina, que tiene un gobernante bastante conservador.

Si gana Bolsonaro este domingo, el país se va a aislar.

¿A aislar?

Es que Bolsonaro está diciendo que se va a salir de Mercosur, no creo que Macri vea eso con buenos ojos. Aunque Bolsonaro en sí es una expresión del fundamentalismo y del extremismo, eso en un continente como el latinoamericano no tiene mucha cabida, a diferencia de Europa, donde sí tienen países como Polonia, República Checa, Ungría, algunos partidos en Países Bajos, en los que existe un movimiento regional de extrema derecha populista.

¿Lo que sucede puede estar directamente relacionado con la semejanza del perfil de Bolsonaro con el del presidente de EE. UU., Donald Trump?

Sí. Además Bolsonaro contribuye a eso porque él mismo ha tomado algunos de los esloganes de Trump, incluso ha dicho que lo admira. Pero, reitero, este es un continente donde políticamente yo no considero que dejen aflorar eso. Quisiera ver, por ejemplo, cómo van a reaccionar los Gobiernos conservadores cuando él diga: yo me retiro de Mercosur y empecemos a negociar un nuevo marco habanero.También el tema del TLC a Macri le interesa mucho. Además, Bolsonaro tiene los ojos de Europa encima por temas como el de la comunidad LGBT.

El presidente Iván Duque desde Bruselas

Para Duque va a ser difícil porque Brasil con Bolsonaro no va a aportar nada.

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Presidencia

Y con Iván Duque, ¿podría existir un acercamiento?

Solamente para el caso venezolano. Iván Duque tiene más que perder y hubiera ganado muchísimo más con Haddad, porque en ese escenario la región hubiera ganado un posible interlocutor con Venezuela.

Bolsonaro ya dijo: nosotros no descartamos apoyar una posible intervención militar. Y no es que Brasil se vaya a meter militarmente en Venezuela, sino que eventualmente apoyaría a que lo hiciera Estados Unidos; también apoyaría a que en el marco de Naciones Unidas eso se pacte.

Para Duque va a ser difícil porque Brasil ahí no va a aportar nada, lo que va a hacer es sumarse al consenso del Grupo de Lima y a la presión regional, pero no va a haber nada nuevo. Lo que le convendría a los países que están interesados en desbloquear lo de Venezuela -y Colombia es el primero en la lista- es que llegara un presidente progresista y dijera: miren, yo puedo ser interlocutor, a mí me reconoce el Grupo de Lima, me reconoce Venezuela.

Tal vez Andrés Manuel López Obrador podría ser ese interlocutor, o el Gobierno español de Pedro Sánchez, pero Bolsonaro en ese sentido no creo que vaya a contribuir y, en cambio, le va a dar gasolina a Maduro para seguir diciendo que hay una coalición y que Duque, Bolsonaro y Trump lo quieren invadir. Entonces vamos a seguir en esta retórica de los extremos.

Queda de todos modos el sinsabor de que Bolsonaro cuenta con un importante electorado... 

Hago un poco el paralelo con Colombia: el país avanzó en temas como la eutanasia,  el aborto, la dosis mínima en derechos sexuales y reproductivos de las mujeres en general, por lo que creo que hay un segmento importante de la población con mucha preocupación de caer en un retroceso.

Sin embargo, el discurso de Bolsonaro en Brasil es fuerte y perfecto: que los homosexuales son una plaga, que los Gobiernos que vinculan a mujeres son débiles o que la corrupción política está matando a Brasil. Hay mucha gente que se siente identificada con ese discurso y estaba esperando a que llegara alguien que volviera a reivindicar la religión, la familia y el conservatismo.

A lo anterior se debe sumar el que él diga: miren, de todos los candidatos, el único que no está vinculado con el tema de la corrupción. Eso mueve. Así como cuando los peruanos eligieron a Fujimori en el 89. El pensamiento es: yo no sé quién es, pero por lo menos este candidato viene de afuera. Es que en América Latina hemos demostrado una fascinación por las personas que vienen de afuera y llegan a 'desafiar' lo tradicional de cada país.

María del Mar Quintana Cataño
ELTIEMPO.COM - APP
@Miradelmar

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