Con una caravana, los más pobres de Centroamérica desafían a Trump

Con una caravana, los más pobres de Centroamérica desafían a Trump

Coordinada por redes sociales y anuncio de televisión, partió el 13 de octubre desde San Pedro Sula.

Caravana migrante

Migrantes hondureños esperan la oportunidad de cruzar la frontera entre Guatemala y México en su camino hacia Estados Unidos.

Foto:

AFP

Por: Redacción Internacional con Efe, AFP y Reuters
21 de octubre 2018 , 12:50 p.m.

No es claro cómo miles de hondureños lograron coordinarse para emprender prácticamente de la nada la mayor inmigración colectiva de la que se tenga noticia recientemente en el continente.

Pero todo indica que un aviso de televisión en Honduras que hacía referencia a beneficios y visas para quienes se sumaran fue añadido a una cadena de mensajes en redes sociales y a la jugada de algún político opositor que estaría detrás.

Lo cierto es que la intención de migrar en masa hacia Estados Unidos se convirtió en una bola de nieve que hoy tiene a los gobiernos de Honduras, Guatemala, México y Estados Unidos en una encrucijada difícil de resolver, y a más de 4.000 personas, según los cálculos más modestos, caminando hacia el norte en busca de trabajo y huyendo de la pobreza y la violencia.

Si logran llegar a la frontera del Río Bravo, serán alrededor de 2.600 kilómetros de travesía.

Rafael Paz se ganaba la vida como conductor de mototaxi. Hoy, junto a su familia, es uno de los miles de caminantes. “A ver lo que dice Dios –comenta–. No sé por dónde van los de la caravana de San Pedro Sula, pero esperamos alcanzarlos en algún punto”.

Hasta ahora lo han superado todo. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó a los países que han cruzado los caminantes de cortar los fondos de cooperación si no los frenaban, además de cerrar y militarizar su frontera sur. También dijo que un gran porcentaje de ellos son “delincuentes” que quieren ingresar a su territorio y que mientras sea mandatario no lo permitirá.

Honduras emprendió una campaña de mensajes por TV para persuadir a sus nacionales de no sumarse a la caravana, y para el presidente guatemalteco –Jimmy Morales–, los caminantes pueden ser un “riesgo” para los habitantes de su país al no haber sido registrados. Pero nada los ha contenido.

Caravana migrante

En la ciudad de Tecun Uman, Guatemala, los migrantes hondureños han tenido que sortear muchos obstáculos.

Foto:

AFP

El viernes, los inmigrantes lograron superar el cordón policial y las barreras que evitaban su paso por el puente que une en la frontera a Guatemala con México, donde esperaban los controles de rigor para poder seguir avanzando, aunque fuerzas mexicanas los contenían. Anoche se temía que ante la larga espera muchos intenten cruzar por la fuerza.

No es que la inmigración hacia Estados Unidos sea nueva, pues se calcula que unos 300 hondureños emprenden a diario la travesía, pero que se haga en masa es toda una novedad.

Si logran llegar a la frontera del Río Bravo, serán alrededor de 2.600 kilómetros de travesía

Expertos en inmigración anotaban que era una forma de evitarse el coyote que cobraría una excesiva porción por el paso de la frontera, y también que andar en masa les da seguridad, pero también es una especie de reclamo abierto por la dramática situación que se vive en sus países de origen.

Honduras es uno de los países más pobres de la región, y algunas ciudades como San Pedro Sula tienen los índices de asesinatos más altos del mundo. “El éxodo es una tragedia social y económica”, como la calificaron algunos gremios hondureños de la producción.

Larga travesía

El primer flujo de migrantes salió el pasado sábado 13 de octubre desde San Pedro Sula por el punto fronterizo aduanero con Guatemala de Agua Caliente, donde toda esta semana han seguido cruzando hombres, mujeres y niños, en un drama que ha acrecentado la separación de la familia hondureña.

El miércoles, centenares de migrantes abandonaron su país por una nueva ruta, la de El Amatillo, fronteriza con El Salvador, país cuyas autoridades habían registrado 1.235 hasta el jueves, aunque sin la certeza de que todos iban con la intención de alcanzar a los de la caravana del sábado pasado.

La migración masiva pasó al plano político desde que Tegucigalpa y Washington acusaron a políticos de promoverla, aunque migrantes consultados en Agua Caliente aseguran que lo hacen por cuenta propia.

En particular se referían a Bartolo Fuentes, un exdiputado del izquierdista partido Libertad y Refundación (Libre) del expresidente Manuel Zelaya. Fuentes, detenido en Guatemala y deportado el viernes, niega que haya organizado la caravana. “El gobierno, en una actitud irresponsable, pretende criminalizarme, achacarme que soy el organizador de un éxodo masivo de compatriotas (…) Pero soy un periodista con título de la Universidad Nacional y me he identificado con la lucha de los migrantes por más de 20 años”.

La mayoría de los migrantes que quieren llegar a EE. UU., y en menor grado a México, aduciendo falta de trabajo e inseguridad, buscan salir sin pasaporte, llevando solamente su carné de identidad o partida de nacimiento.

Caravana migrante

Los migrantes hondureños que toman parte en la caravana hacia Estados Unidos han tenido que atravesar el peligroso río Suchiate, frontera natural entre Guatemala y México.

Foto:

AFP

En condiciones normales, los ciudadanos del denominado Triángulo Norte de Centroamérica, que integran El Salvador y Guatemala, cruzan de un país a otro con un trámite rápido que consiste en un registro migratorio, para lo que basta mostrar el carné de identidad. A raíz de la caravana que salió de San Pedro Sula, los controles son más rigurosos para evitar que los hondureños lleguen a México y, por consiguiente, a EE.UU.

EE. UU. ha afirmado que los migrantes “están siendo engañados con falsas promesas de parte de líderes con fines políticos y criminales”.

La situación migratoria sigue siendo impredecible y hay quienes no descartan que nuevas caravanas masivas estén por darse en estos días en el país centroamericano.

Las causas profundas del éxodo

Analistas coinciden en que la responsabilidad de la nueva crisis que vive Honduras es de la clase política, por no haber creado condiciones, desde que el país retornó a la democracia en 1980, para reducir la migración irregular, que viene desde hace unos 50 años.

En términos económicos, más de un millón de inmigrantes hondureños que en viven en Estados Unidos, entre residentes legales y de manera irregular, representan un aporte importante para su país por las remesas familiares que envían, las que en 2017 rondaron los 4.000 millones de dólares.

Honduras, con nueve millones de habitantes, de los que más del 60 por ciento son pobres, tiene más de dos millones entre desempleados y subempleados.

Muchos de los empleados ganan muy bajos salarios, lo que contrasta con un alto coste de los alimentos, las medicinas, la educación, los servicios públicos –por lo general, deficientes– y los combustibles, entre otros productos y servicios. Esas y otras causas han multiplicado la pobreza en el país.

Redacción Internacional / Efe, AFP, Reuters

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