El lado oscuro de las misiones médicas cubanas por el mundo

El lado oscuro de las misiones médicas cubanas por el mundo

Profesionales de la salud denuncian forma de contratación que califican como ‘esclavitud moderna’.

Médicos cubanos

En noviembre, 8.000 médicos cubanos tuvieron que abandonar la misión médica en Brasil.

Foto:

EFE

Por: REDACCIÓN INTERNACIONAL
23 de diciembre 2018 , 11:59 a.m.

La exportación de mano de obra profesional a través de las misiones es actualmente la primera actividad de la economía cubana, genera más ganancias que el turismo y la agricultura y ha sido alabada en todo el mundo por mejorar la calidad de vida de miles de personas. Pero detrás de las bondades del programa varios médicos y gobiernos han empezado a denunciar un lado oscuro que deja a estos profesionales con solo las migajas de una muy buena fuente de divisas para la isla.

“No son misiones. Son contratos laborales en los que el Gobierno envía mano de obra barata, como esclavos modernos, porque no tenemos derecho a nada. (…) Te dan la educación desde la infancia hasta la universidad, pero no es gratis, solo es un préstamo que tu vas a pagar el resto de tu vida con explotación”.

La denuncia la hizo en un video en Facebook uno de los médicos que hacía parte de las misiones médicas en Brasil, y que el pasado noviembre tuvo que retirarse del país junto a otros 8.000 profesionales de la salud ante la negativa del Gobierno cubano de permitirles trabajar directamente con el Gobierno brasileño y traer a sus familias desde la isla, algo que actualmente es penado por “traición” y los obliga a estar fuera de la isla por 8 años.

Desde inicios de este siglo, cuando Fidel Castro era presidente, se instauró un modelo de trabajo que prometía llevar atención médica cubana de primera calidad a todos los rincones del planeta. “El capital humano va a sacar a flote este país”, dijo Castro en ese momento.

De esta manera, con educación patrocinada por el Gobierno, miles de cubanos se formaron como profesionales de la salud y empezaron a enrolarse en misiones médicas en al menos 70 países, entre ellos Brasil, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Haití y otros tan lejanos como Argelia, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí. El alcance del programa y su éxito han sido exaltados por organismos como Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las misiones médicas se convirtieron en una oferta de trabajo tentadora para doctores, enfermeros y especialistas, que viajan a otras regiones para ayudar a miles de pacientes vulnerables, y, a cambio, reciben un salario mucho mayor al que recibirían en Cuba, que en promedio se establece para un trabajo de su tipo entre 30 y 60 dólares mensuales.

Te dan la educación desde la infancia hasta la universidad, pero no es gratis, solo es un préstamo que tu vas a pagar el resto de tu vida con explotación

Según un artículo publicado por The Wharton School, de la Universidad de Pensilvania, en 2015, los médicos que trabajan en estas misiones suman más de 37.000, y solo ese año, el Gobierno de la isla habría recaudado más de 8.000 millones de dólares en divisas.

“Nuestros médicos y maestros han iluminado e iluminan regiones remotas. Nuestra divisa es la solidaridad”, escribió recientemente en Twitter el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel.

Sin embargo, la realidad de este modelo no es tan rosa. El contrato que los profesionales cubanos deben firmar antes de salir de la isla encierra controvertidas cláusulas que los obligan a trabajar bajo condiciones que algunos de ellos no dudan en calificar de “esclavitud moderna”.

Doble contratación

EL TIEMPO tuvo acceso a uno de los contratos que los profesionales suscriben con el Gobierno cubano. Dependiendo del país, el Gobierno maneja directamente las cuentas bancarias de sus profesionales y puede bloquearlas en caso de deserción. Esto pasa generalmente en los países cuyos gobiernos son afines a la ideología del régimen cubano –como Venezuela, Bolivia y hasta hace poco Brasil y Ecuador–.

Denuncias hablan de que, por ejemplo, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) conoce de primera mano las condiciones de trabajo de los cubanos, pero se lava las manos diciendo que los países depositan el salario a las cuentas bancarias de los médicos y no pueden decidir cómo se maneja el dinero a partir de ahí.

Por su parte, otros países tienen un modelo diferente. Pese a que los médicos cubanos firman un contrato directo con el ministerio de salud del país de la misión, en el que se estipula el pago de un salario completo a un banco local, y la posibilidad de reunirse con sus familias en el país, el Gobierno de Cuba obliga a los trabajadores a firmar otro contrato con un organismo conocido como Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos S. A.(CSMC S. A.), en el que los doctores acceden obligatoriamente a cláusulas como la siguiente:

“El profesional de la salud cubano recibirá mensualmente un monto total de pago por los servicios prestados, que sufragará la parte (del país), equivalente a __________, del cual debe deducir el equivalente a 1.220 dólares destinados a estipendio y manutención; debiendo transferir ___________ (dólares) a la cuenta bancaria de CSMC S. A. que se indique”.

Por ejemplo, si un médico general recibe en promedio el salario equivalente a unos 3.000 dólares), deberá restar 1.200 para su manutención y consignar el resto, (1.800 dólares) a la CSMC S. A., como lo dicta esta regla: “El valor que debe transferir el profesional de la salud cubano a la cuenta especificada de CSMC S.A. (...) será efectuado dentro de los 5 días hábiles siguientes a la fecha en que haya recibido el pago mensual correspondiente por los servicios prestados en ese periodo de pago”.

Médicos cubanos llegan a su país

Médicos cubanos participan en una ceremonia de bienvenida en el Aeropuerto Internacional José Martí luego de llegar desde Brasil.

Foto:

Fernando Medina / Reuters

De la misma forma, si un médico especialista llega a ganar el equivalente a 6.000 dólares, solo se podrá quedar con los 1.200 dólares de su manutención. El resto va para el Gobierno de la isla.

Los profesionales pueden trabajar en estas misiones por periodos de entre uno y tres años, en los que están separados de sus familias la mayoría del tiempo, pues, para evitar el incumplimiento del contrato, Cuba otorga tan solo un permiso de tres meses para que sus familiares puedan visitarlos en las misiones, o simplemente no les permiten la salida. Esto obliga a los profesionales a retornar al país al final de la misión.

Los médicos contactados por EL TIEMPO afirman que, para asegurar el pago mensual y el cumplimiento de las normas, un oficial que desempeña el cargo de jefe de la misión médica pasa por sus casas sin aviso y envía correos electrónicos constantemente para recordarles del pago. Si no lo hacen dentro de la fecha establecida, el funcionario los amenaza con expulsarlos de la misión.
“Si denuncias, te amenazan, te meten preso, te desaparecen. Porque en Cuba nadie puede hablar mal del Gobierno”, comentan.

Si denuncias, te amenazan, te meten preso, te desaparecen. Porque en Cuba nadie puede hablar mal del Gobierno

Los médicos de varias misiones en Asia, Oriente Medio y otros se han animado a denunciar su situación para respaldar los testimonios de sus colegas en Brasil y Venezuela, pues las condiciones de vida y de trabajo son tan precarias que además de desertar tienen que pedir refugio en un tercer país.

Cuba los envía a Brasil y otros países del tercer mundo como moneda de cambio, pero no les garantiza la salida digna del país donde acabaron la misión”, dijeron a EL TIEMPO, y añadieron: “La única opción que tenemos para acabar con esto es empezar a denunciar por el mundo esta esclavitud. (...) Lo que realmente puede acabar con esto son los periodistas. La prensa libre y las redes sociales han sido nuestros grandes aliados”.

Aunque Cuba niega que se trate de un sistema esclavista y defiende el modelo de sus misiones, es evidente la censura y la persecución política contra los profesionales que se han atrevido a acusar este modelo de trabajo.

“Los gobiernos en los que está la misión deben dejar de ser cómplices de este modelo esclavo de trabajo y denunciarlo. Así como está haciendo Brasil (...). En este momento, Cuba parece una zona de guerra. Las calles y casas están desbaratadas. No hay transporte público. Con la plata que recogen de los médicos pueden reparar los hospitales y las calles, la ciudad completa. (...) Pero eso no se ve… la pregunta es: ¿a dónde se va esa plata?”.

REDACCIÓN INTERNACIONAL

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