La cadena de errores que agravó la situación en Chile

La cadena de errores que agravó la situación en Chile

Las cuarentenas dinámicas y la falta de control del aislamiento, algunas de las fallas.

Coronavirus en Chile

Trabajadores municipales alistan provisiones para repartir en Santiago de Chile.

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AFP

Por: Angie Ruiz
30 de mayo 2020 , 10:00 p.m.

Con más de 90.000 casos de coronavirus y al menos 950 fallecidos, Chile es el tercer país más afectado por la pandemia en América Latina. La nación austral vive semanas críticas, pues suma más de 4.000 casos al día y Santiago, su capital, ya tiene ocupadas más del 90 por ciento de sus camas de cuidados intensivos.

Las cuarentenas dinámicas y la falta de control del aislamiento son algunas de las causas que –señalan los expertos– agravaron la situación.

El 3 de marzo Chile reportó su primer caso, un hombre de 33 años que llegó de Singapur, y se inició un control de quienes venían de lugares donde ya había un brote. Sin embargo, según Soledad Martínez, docente de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, las políticas de control no fueron implementadas de forma estricta.

“La persona firmaba una declaración jurada de que iba a mantener la cuarentena, pero la verdad es que no se hacía seguimiento de esos casos”, afirmó en diálogo con EL TIEMPO.

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Según Claudio Méndez, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Austral de Chile, a eso se suma que “el brote epidémico comenzó en la zona oriente de la capital, el lugar de las instituciones políticas y financieras y de las comunas con mayores ingresos”. Pero por el incumplimiento de las cuarentenas iniciales, el virus se trasladó a las zonas más inequitativas, haciendo que la crisis sanitaria sea ahora también una crisis social.

Para Méndez, “Chile perdió una oportunidad importante en el tema de la vigilancia”, pues no se trazaron ni se aislaron los primeros casos de forma efectiva cuando se podía. Luego, “se perdió la trazabilidad y ya no se sabía dónde la gente se contagiaba”, añadió a este diario.

Pero además, las otras medidas implementadas no fueron fuertes. Chile no implementó un aislamiento para todo el país. Al contrario, se establecieron cuarentenas dinámicas, que según explica Cristian Rebolledo, médico salubrista y docente de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, involucraron solo el cierre de algunas comunas. “En algunos casos fueron, incluso, partes de comunas, lo cual resultaba bastante extraño, porque era como decir que de esta calle para acá no había ningún problema”, dice.

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Para él, durante mes y medio no hubo criterios claros sobre por qué se cerraban o reabrían las comunas cada semana.

El Gobierno también implementó los salvoconductos, permisos temporales que la gente podía solicitar por internet para hacer trámites. Dichos permisos fueron abiertos y no cumplieron su objetivo de permitir desplazamientos solo en situaciones excepcionales.

Pero a esto se suma que no se han garantizado las condiciones para que las personas permanezcan en casa, pues cuando enferman es muy difícil acceder a una licencia y ante el riesgo de perder el empleo siguen saliendo aun cuando están contagiadas.

Un estudio del Colegio Médico y la Universidad de Chile demostró que el 15 por ciento de las personas con diagnóstico de covid-19 siguen saliendo a trabajar, al igual que el 43,6 por ciento de las personas con síntomas.

Según el docente, el mensaje de las autoridades ha sido ambivalente, y se empezó a hablar muy pronto del regreso a la normalidad. “La gente ve muchos casos, pero ve por televisión que las autoridades dicen que probablemente los niños tienen que volver al colegio o que reabren centros comerciales, entonces hay mensajes que son disonantes con la realidad”, dice Rebolledo.

Martínez concuerda en que el principal problema ha estado en la comunicación del riesgo, pues la población está confundida. “En algún momento se dice que estamos bien, que no hay problema y después se hace la cuarentena, y dicen que es muy grave”, asegura.

Pero la estrategia sanitaria en Chile también falló porque no ha buscado evitar los contactos. “Gran parte de los esfuerzos de las autoridades han estado en aumentar la capacidad de camas críticas, de ventiladores mecánicos, pero no es suficiente si no se cortan los contagios”, dice Rebolledo, para quien centrar las medidas en lo hospitalario es llegar tarde en la atención.

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Ahora, el país tiene cuarentenas totales en algunas ciudades. Pero la estrategia debe cambiar del todo. “Si no sabemos dónde está el virus, estamos a ciegas, y para poder ver el virus se requiere testeo”, dice Michel De L’Herbe, consultor en gestión de emergencias.

Para De L’Herbe, la estrategia nueva debe buscar cortar la cadena de contagio, y eso implica “un testeo masivo y estratégico, es decir, salir a buscar los casos y fortalecer la capacidad de trazabilidad”, además de establecer las medidas de orden social que permitan que los aislamientos sean dignos y efectivos.

ANGIE RUIZ  
REDACCIÓN INTERNACIONAL

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