Rosario de razones por las que el virus está disparado en Brasil

Rosario de razones por las que el virus está disparado en Brasil

Entre otras cosas, el país tiene un presidente que boicotea medidas de prevención de gobernadores.

Coronavirus en Brasil

Con más de 22.000 casos de covid-19, la Amazonia brasileña vive una grave emergencia sanitaria. En la foto, el entierro de un cacique.

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EFE

Por: Angie Nataly Ruiz Hurtado 
21 de mayo 2020 , 07:38 a.m.

Brasil alcanzó esta semana una escalofriante cifra que lo pone en el tercer lugar en la lista de países más afectados por covid-19 en el mundo. El gigante suramericano tiene más de 271.000 casos y superó los 18.000 muertos. Con más de 66.000 casos, São Paulo es el estado más golpeado, seguido de Ceará y Río de Janeiro, con 28.000 y 27.000 respectivamente.

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La cifra es tan alta que se teme que hacia julio, cuando se llegue al pico de contagios, el país termine convertido en el nuevo epicentro de la pandemia en el mundo.

El aumento en los contagios se debe a varios factores políticos relacionados con la polémica gestión del presidente Jair Bolsonaro, pero también a otros como la población y las condiciones sociales.

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Según Fredi Díaz, epidemiólogo y profesor de la facultad de Salud Pública de la Universidad de São Paulo, Brasil aparece en los primeros lugares en número de casos debido a su tamaño, pues tiene 209 millones de personas, y “a raíz de su dimensión, la adherencia al aislamiento ha sido bastante irregular, pues se dificulta imponer medidas restrictivas y punitivas a toda la población”.

Sumado a esto, Rafael Duarte, doctor en Ciencias Políticas y docente de la Universidad de São Paulo, afirma que el incremento en los casos “debe ser relacionado con la parálisis del gobierno central en la aplicación de políticas preventivas y la conducción desastrosa del gobierno de Bolsonaro, que en lugar de coordinar las políticas con los estados y municipios, saboteó las medidas de prevención”.

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Presidente de Brasil, Jair Bolsonaro

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, participó de una manifestación este fin de semana.

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AFP

Para Díaz, gran parte de la estrategia en Brasil depende del compromiso ciudadano para cumplir el aislamiento, “y cuando se ven esas divergencias entre gobernantes, la gente acaba haciendo lo que le parece”.

Según Acácio Augusto, profesor del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Federal de São Paulo, las condiciones sociales y económicas de la sociedad brasileña también han facilitado que se esparza el virus, pues la tasa de desempleo es del 12,2 por ciento y abunda el trabajo informal.

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Además, según un estudio del Instituto de Geografía y Estadísticas, el país tiene 5,1 millones de viviendas en las favelas, zonas donde hay altas condiciones de pobreza, carencia de servicios públicos y alta densidad poblacional.

La situación también se agravó porque ninguna acción fue efectiva: “Brasil no tuvo un programa para la suspensión de pagos de alquileres y de servicios esenciales como agua o luz”. Además, se aprobó un subsidio de emergencia de 600 reales (105 dólares), “que no es una cuantía suficiente para que una familia se mantenga en casa”, dice Augusto.

Brasil no tuvo un programa para la suspensión de pagos de alquileres y de servicios esenciales como agua o luz

Sumado a esto, la distribución de dicho subsidio es complicada. “Se creó un plan de bancarización extremadamente complicado, principalmente para las personas más apartadas que muchas veces no tienen documentos necesarios para abrir una cuenta”, anota Augusto. Esto llevó a las personas a salir a la calle en busca de sustento.

El docente afirma, además, que “no hubo agilidad para comprar respiradores, no se articuló la ayuda con el exterior ni se respetaron las orientaciones de la OMS”, pues “Bolsonaro está mucho más preocupado por manejar la crisis política y garantizar su continuidad que por combatir el virus”.

Otro factor clave ha sido la inestabilidad en el ministerio encargado. Desde el inicio de la pandemia, Brasil ha tenido tres ministros de Salud. Ahora, como ministro interino, asumió el general Eduardo Pazuello, militar sin experiencia en el área de la salud, que al parecer –dice Augusto– “fue puesto por Bolsonaro para poder liberar los protocolos del uso de la cloroquina”, medicamento que, según el epidemiólogo Díaz, ha sido usado para promover falsas expectativas de tratamiento milagroso.

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Manifestaciones en Brasil

Con pancartas donde se lee "dejen gobernar a Bolsonaro", grupos de personas marcharon este fin de semana para expresar su apoyo a Bolsonaro.

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AFP

La frontera

Para el epidemiólogo, la estrategia que se adopte ahora debe promover el máximo cumplimiento del aislamiento: “El confinamiento tiene que estar por encima de 50-60 por ciento para que el crecimiento en los casos se mantenga constante”. Pero, según Inloco, portal que acompaña el índice de aislamiento social, el cumplimiento está en apenas 42 por ciento.

El hecho de que Brasil se haya convertido en el epicentro de la pandemia en la región supone un riesgo para los diez países con los que tiene frontera, pero en especial para Colombia y Perú, por el lado del Amazonas.

El confinamiento tiene que estar por encima de 50-60 por ciento para que el crecimiento en los casos se mantenga constante

La Amazonia brasileña tiene más de 22.000 casos confirmados y cerca de 1.500 muertos. Tabatinga, ciudad brasileña fronteriza con la colombiana Leticia, lidera el escalafón nacional de mayor número de muertos por cada 100.000 habitantes; tiene 525 casos y 47 fallecidos, y el tráfico constante con Leticia sería una causa del fuerte impacto en Colombia.

José Gregorio Díaz Mirabal, coordinador general de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (Coica), asegura que contagiados están cruzando entre las fronteras de Colombia, Brasil, Perú y Venezuela, y no hay un control de las autoridades sanitarias ni militares.

Según Díaz, aunque el presidente Iván Duque anunció la militarización de la frontera, las autoridades militares y sanitarias no están vigilando los pasos ilegales.

Pero el asunto es aun más preocupante, pues Díaz afirma que esta emergencia reveló una crisis estructural, en la que no hubo “una evaluación de la situación de salud, de la situación de educación, de la situación de abandono en que están las comunidades en la triple frontera y en toda la cuenca amazónica”.

ANGIE NATALY RUIZ HURTADO
REDACCIÓN INTERNACIONAL
EL TIEMPO
En Twitter: @ANGIE_RUIZ26

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