Tras no lograr entrar a EE. UU., cientos piensan en volver a su país

Tras no lograr entrar a EE. UU., cientos piensan en volver a su país

Si México no accede a repatriarlos, piensan en la opción de regresar a su natal Honduras a pie.

Tijuana

Vista de las tiendas en donde viven algunos de los migrantes que entraron a México a finales de octubre y confluyeron en Tijuana en las últimas semanas.

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Efe

Por: Tijuana (Efe-Reuters)
29 de noviembre 2018 , 09:03 a.m.

Mientras miles de migrantes de la caravana de centroamericanos buscan quedarse en México esperando asilo para ingresar a EE. UU., unos 350 ya le pidieron a las autoridades de ese país que los ayuden para regresar a casa. 

Los caminantes que entraron a México a finales de octubre y confluyeron en Tijuana en las últimas semanas, están cerca del punto crítico ante su hacinamiento en un albergue de esta ciudad fronteriza y ya muchos han accedido a regresar a sus países de origen o han pedido permisos para quedarse en México.

Según autoridades mexicanas, unas 9.000 centroamericanos llegaron a México desde el 19 de octubre en distintos grupos, de los cuales más de 7.000 arribaron a Mexicali y Tijuana, estado de Baja California, para allí pedir asilo en Estados Unidos y otros 2.000 en otros lugares del país.

En el albergue instalado en la unidad deportiva Benito Juárez de Tijuana, las autoridades municipales señalaron en su último registro que había 6.062 personas, 516 niñas, 542 niños, 1.127 mujeres y 3.877 hombres.

"La ciudad de Tijuana no tiene la capacidad suficiente para un grupo de este tamaño. Existen varios albergues pero no tienen esta capacidad debido a que es una situación inédita, un fenómeno que no se había observado", dijo el canciller mexicano, Luis Videgaray, en una entrevista con la cadena Televisa.

En ese espacio, ubicado en la zona norte de Tijuana, se preveía atender a unos 2.000 migrantes, pero la cifra se ha triplicado.

Esa situación fue señalada como un potencial "foco rojo" por autoridades sanitarias ya que podrían propiciar enfermedades respiratorias, intoxicaciones y contaminación de los alimentos.

La mayoría duermen en improvisadas casas de campaña al aire libre y con limitados servicios sanitarios y, con la llegada de varios miles más, en condiciones de hacinamiento.

La organización Amnistía Internacional denunció ayer las condiciones insalubres de los migrantes en el albergue así como la escasez de alimentos y agua. Amnistía destacó que según autoridades federales, estatales y municipales que en los próximos días los migrantes "no tendrán suficiente comida, agua ni servicios de salud, lo que propiciará que se propaguen enfermedades".

El Ayuntamiento de Tijuana informó que solo hay recursos para mantener en operación el albergue por dos días más.

El alcalde de Tijuana, Juan Manuel Gastélum, ha asegurado que atender a los migrantes le cuesta cada día al municipio unos 500.000 pesos (unos 24.600 dólares) Gastélum declaró la semana pasada una crisis humanitaria en la ciudad y advirtió que no comprometería los servicios públicos de la ciudad para atender a los centroamericanos y denunció que el Gobierno Federal los había dejados "solos".

Videgaray calificó de "incorrecta" esta apreciación y dijo que el Gobierno federal ha estado enviando "cuantiosos" recursos materiales como alimentos agua potable, cocinas y brigadas medicas, para el sostenimiento de los albergues en Tijuana y Mexicali.

A la advertencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de cerrar la frontera ante el aumento de migrantes, Videgaray la calificó como "la peor opción" para los dos países.

No solo la fuerza

"En lo que debemos trabajar ambos países es en encontrar una solución estructural al problema de la migración centroamericana y no solamente un enfoque de control o policiaco", apuntó.

El Canciller consideró la situación de los migrantes en la frontera como inminentemente urgente y particularmente en Tijuana, pero cerrar la frontera es la peor opción". Videgaray rechazó "de manera explícita" una propuesta de Trump para que México se convirtiera en país de destino de los migrantes centroamericanos que huyen de sus países con la intención de llegar a Estados Unidos.

Videgaray recordó que México les ha ofrecido que se queden en el país y les ha hecho ofertas de empleos para tener un estatus legal, además de acceso a servicios de salud y educación "porque esa es la repuesta que debe y puede dar México".

"Es muy probable que la espera sea muy larga (para aquellos que buscan asilo) y que algunos sean rechazados y bajo esta circunstancia cuentan con la opción de quedarse en un país que los recibe con los brazos abiertos y lo único que pide es que se haga de manera ordenada y con respeto a nuestra leyes", finalizó.

De todas maneras, muchos migrantes están preparándose para una larga espera en un albergue abarrotado y sucio, mientras que otros han optado por regresar a su hogar después de enfrentamientos con las fuerzas fronterizas que golpearon sus esperanzas de cruzar.

Hombres, mujeres y niños desastrados de una caravana de migrantes, en su mayoría hondureños, comenzaron a atiborrarse en un complejo deportivo en Tijuana desde hace unas tres semanas.

El guatemalteco José Luis Tepeu, de 22 años, dormía sobre cartones en el suelo. Dijo que sólo esperaría cinco días más para ver si llegaría ayuda para poder ir a Estados Unidos o Canadá. "Si no vienen, voy de regreso a mi tierra", dijo al comentar que los salarios en México eran demasiado bajos para que él se quedara y enviara dinero a casa para ayudar a su familia. "No se gana aquí", agregó.

Para buscar asilo, los migrantes primero deben registrarse en una lista de espera para ver a funcionarios de la frontera de Estados Unidos.

La lista ya tenía un retraso de semanas antes de que llegara la caravana. Además de la incertidumbre, las conversaciones entre Estados Unidos y México apuntan a mantener a los migrantes en México por más tiempo.

Llegar como sea

El domingo, guardias fronterizos de Estados Unidos dispararon gas lacrimógeno a un grupo pequeño de migrantes, entre ellos mujeres y niños, que se separaron de sus grupos y se lanzaron a la frontera.

La violencia parece haber conmocionado a algunos y decenas más pidieron el lunes que los enviaran voluntariamente a casa, dijo un funcionario de migración en Tijuana.

Además de las tensiones, el hacinamiento ha ayudado a propagar enfermedades.

Ha habido múltiples casos de afecciones respiratorias, piojos y varicela, según tres funcionarios de la ciudad que se negaron a ser nombrados porque no estaban autorizados a hablar con los medios de comunicación.

Tijuana

Los migrantes que entraron a México a finales de octubre y llegaron a Tijuana están cerca del punto crítico ante su hacinamiento en un albergue de esta ciudad fronteriza.

Foto:

Efe

Los migrantes de la caravana, que han viajado unos 4,800 kilómetros desde mediados de octubre, ingresaron al complejo deportivo mientras esperan a que las autoridades de Estados Unidos y México logren un acuerdo sobre cómo lidiar con ellos.

Muchos han estado viviendo en tiendas de campaña y otros bajo techos hechos con bolsas de basura y paredes de mantas y mochilas, soportando las inclemencias del clima, así como la falta de privacidad, como aprendieron a hacer en cada parada durante días desde que salieron del norte de Honduras.

Es muy probable que la espera sea muy larga y que algunos sean rechazados y bajo esta circunstancia cuentan con la opción de quedarse en un país que los recibe con los brazos abiertos.

Pero a pesar de las difíciles condiciones, muchos parecían decididos a esperar en México la oportunidad de presentar su caso en Estados Unidos, y más de 600 solicitaban el martes permisos para trabajar en México, según la Secretaría de Relaciones Exteriores. "Me costó mucho, casi caminábamos hasta 15-20 horas (por día) ... y regresarse ya en lo último, ya no", dijo Anabell Pineda, de 26 años, quien levantó una tienda de campaña en el estadio junto a un ordenado montón de bolsas y mantas enrolladas.

Pineda, quien ha viajado con su hijo de seis años durante casi un mes desde la violenta ciudad de San Pedro Sula, en el norte de Honduras, dijo que había llegado a Tijuana 13 días antes, sintiéndose mal.

Cuando supo que sería casi imposible cruzar rápidamente bajo las políticas actuales de Estados Unidos, resolvió ser paciente y obtener un permiso de trabajo en México mientras tanto.

En el complejo, los hombres se lavaban en el área de las duchas usando cubos y había gigantes charcos de barro. Algunas mujeres se bañaban con ropa puesta.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó esta semana con cerrar "permanentemente" la frontera sur de Estados Unidos si México no deporta a los centroamericanos reunidos en Tijuana.

Y el canciller de México, Luis Videgaray, quien deja el cargo el viernes, dijo el martes que su país ha rechazado reiteradamente una propuesta de Washington para ser declarado país tercero seguro para migrantes que buscan asilo en Estados Unidos.

AFP y Reuters

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