Secciones
Síguenos en:
La fractura en el peronismo que desveló la crisis en el Gobierno argentino
Alberto Fernández Argentina

El presidente Alberto Fernández junto con su vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Foto:

MAXIMILIANO LUNA / AFP

La fractura en el peronismo que desveló la crisis en el Gobierno argentino

El presidente Alberto Fernández junto con su vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Derrota en primarias legislativas desnudó fisuras entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner.

La guerra abierta que le declaró esta semana la vicepresidenta de Argentina, Cristina Kirchner, al mandatario Alberto Fernández dejó sobre la mesa la fractura que existe dentro del peronismo.

(Le puede interesar: Tras crisis de gobierno, presidente de Argentina renueva su gabinete

Las pugnas en el interior de la Casa Rosada, sede del Ejecutivo argentino, se volvieron insostenibles tras conocerse la derrota en las primarias legislativas del 12 de septiembre que sufrió el Gobierno, que solo logró el 31 por ciento de los votos a nivel nacional.

Este panorama lo que hará es profundizar la crisis económica en un contexto en el que el Gobierno es incapaz de tomar decisiones para salir de la disputa (...)

Los resultados adversos llevaron a Kirchner y varios ministros del gabinete a marcar distancia de Fernández, provocando una crisis política en Argentina que, según analistas, tendrá profundos efectos en las legislativas generales del 14 de noviembre y en la carrera presidencial de 2023.

"La crisis política interna de la coalición de Gobierno es muy severa. La derrota electoral (del 12 de septiembre) no hizo otra cosa que hacerlo más evidente. Este panorama lo que hará es profundizar la crisis económica en un contexto en el que el Gobierno es incapaz de tomar decisiones para salir de la disputa, y esto lo que hace es provocar una mayor agonía en los próximos dos años", dijo a EL TIEMPO el académico argentino Juan Negri, director de carrera de Ciencias Políticas de la Universidad Torcuato Di Tella.

La batalla política estalló a mitad de semana cuando cinco ministros ofrecieron su renuncia. El primero en hacerlo fue el ministro del Interior, Wade de Pedro. Poco después le siguieron los titulares de las carteras de Justicia, Martín Soria; de Ciencia, Roberto Salvarezza; de Ambiente, Juan Cabandié; y de Cultura, Tristán Bauer; todos ellos considerados cercanos a la ‘vice’. Analistas interpretan estas dimisiones como un claro rechazo al liderazgo del presidente Fernández y a los resultados de las primarias.

(Le puede interesar: Gobierno de Fernández en Argentina, sacudido por dimisión de ministros

La vicepresidenta le pidió a Fernández un revolcón en el gabinete después de la derrota en las primarias legislativas.

Foto:

Efe

Después, el jueves en la noche, la propia Kirchner –presidenta de Argentina entre 2007 y 2015– publicó una carta en la que le pedía al presidente un cambio de rumbo y un revolcón en el gabinete.

"¿En serio creen que no es necesario, después de semejante derrota, presentar públicamente las renuncias y que se sepa la actitud de los funcionarios y funcionarias de facilitarle al presidente la reorganización de su gobierno?", escribió la vicepresidenta.

Y Fernández terminó cediendo. El viernes en la noche, el mandatario anunció un nuevo gabinete, tras la dimisión de su portavoz, Juan Pablo Biondi, criticado por Kirchner por organizar "operaciones en off".

Los nuevos ministros jurarán sus cargos este lunes. Juan Manzur, gobernador de la provincia de Tucumán y propuesto por la vicepresidenta, asumirá como jefe de gabinete en reemplazo de Santiago Cafiero, uno de los funcionarios más cuestionados por Kirchner. Pero Cafiero será el nuevo canciller, en sustitución de Felipe Solá.

Los nuevos ministros que ingresan al gabinete son Aníbal Fernández (Seguridad), Julián Domínguez (Ganadería, Agricultura y Pesca), Juan Perzyck (Educación) y Daniel Filmus (Ciencia y Tecnología). También fue nombrado Juan Ross como reemplazo de Biodi.

Según analistas, los cambios llegaron tras la presión disparada desde el kirchnerismo. Los "reclamos de la vicepresidenta en el pasado no fueron recogidos de manera positiva, y eso es lo que ha producido una crisis política dentro de la coalición" dijo Lucas Romero, director de la firma Synopsis.

Una coalición en puja

Los reclamos de la vicepresidenta en el pasado no fueron recogidos de manera positiva, y eso es lo que ha producido una crisis política dentro de la coalición

La crisis en el Gobierno es el colofón de una coalición que ha estado bajo presión desde que ganó las elecciones en 2019. Fernández y Kirchner llegaron la Casa Rosada tras pactar una alianza dentro del peronismo, llamada Frente de Todos.

(Lea también: Presidente argentino pide cesar las 'disputas' en plena crisis de gobierno

Ambos líderes representan dos sectores fuertes de ese movimiento de izquierda en Argentina. "Esto fue un experimento para hacer un gobierno de coalición dentro del peronismo. Eso fue lo que los llevó a la presidencia. Pero, en esta coalición siempre ha habido profundas disputas de poder entre el kirchnerismo y el peronismo tradicional, que representa Fernández", dijo Matías Franchini, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario.

Kirchner ha buscado hacerse cargo de todas las responsabilidades del Gobierno de forma indirecta, mientras que el presidente ha intentado conservar su independencia.
Lo cierto es que Argentina arrastra elevados índices de pobreza (42 por ciento), desempleo (10 por ciento) y suma una de las tasas de inflación más altas del mundo (32 por ciento de enero a agosto).

Estos factores socioeconómicos, junto a varios escándalos que ha tenido el Gobierno durante la pandemia por la vacunación prioritaria que recibieron personas cercanas al Ejecutivo, explican la debacle en las elecciones que llevaron al kirchnerismo a tratar de recomponer el rumbo a través de las exigencias que le hacen al presidente. Esta semana, incluso, hubo protestas en Buenos Aires en las que la ciudadanía pidió más ayuda del Estado para paliar la crisis.

Organizaciones sociales protestaron en reclamo de ayuda económica este jueves en el centro de Buenos Aires (Argentina).

Foto:

Juan Ignacio Roncoroni / EFE

De hecho, el ministro de Economía, Martín Guzmán, ha sido blanco de críticas por las acciones de mayor disciplina fiscal adoptadas en los últimos meses, en detrimento de ayudas a sectores vulnerables y una clase media que, tras la severa recesión de 2018-2020, el golpe de la pandemia y tasas de inflación elevadísimas, han visto recortado su poder adquisitivo.

Una de las principales diferencias que sostienen ambos bandos es qué rumbo debería adoptar Argentina al negociar su deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Una de las figuras centrales del kirchnerismo, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, había dicho este martes que el Gobierno debía abocarse ahora a recomponer los ingresos, sobre todo de los sectores más golpeados.

Eso implicaría un relajamiento fiscal difícil de gestionar en momentos en que el propio Guzmán negocia contrarreloj un acuerdo con el FMI para refinanciar deudas por 45.000 millones de dólares, cuyo plazo se vence el 22 de septiembre. "Argentina va a tener que hacer un esfuerzo económico y fiscal para poder acordar con el FMI un programa económico. Ese desafío exige que este Gobierno tenga, en primer lugar, condiciones de gobernabilidad, capacidad de tomar decisiones y de conducir el proceso político. Y eso es lo que se está poniendo en tela de juicio con esta crisis interna en la coalición", dijo el director de Synopsis.

¿Hay salida?

La pregunta del millón es si la coalición de Gobierno tiene futuro y evitará volver a recibir un golpe en las legislativas del 14 de noviembre y perder la popularidad necesaria para las presidenciales de 2023. Por el momento, hay dos escenarios previsibles: la ruptura total entre el cristinismo y albertismo, o que haya acuerdos mínimos para salvar la coalición Frente de Todos.

La ruptura total parece, por ahora, improbable. "No estamos todavía en condiciones de decir que esto puede ocurrir con certeza, pero si la crisis sigue escalando, las condiciones de gobernabilidad se van a deteriorar y el proceso político va a entrar en un cono de incertidumbre", comentó Romero.

Fernández, de hecho, lo sabe. Por eso adoptó una posición en la que pidió la calma y trató de desarmar las disputas. "Cristina y Alberto se están midiendo, están en un proceso de negociación sobre cuál será el nuevo rumbo. Kirchner quiere que el presidente ceda. Sin embargo, un nuevo gabinete no soluciona las disputas de fondo y probablemente habrá que esperar a las elecciones de noviembre para ver cuál será el perfil del Gobierno: será un final bastante incierto", dijo Franchini.

Sin embargo, los analistas reconocen que Kirchner es una política incierta y que está tratando de mover los hilos políticos en Argentina según las circunstancias. "Independientemente de cómo termine esta historia, va a ser difícil que el Gobierno no pierda mucha credibilidad. Dicho en otras palabras, los dos años que quedan van a ser muy tumultuosos, a menos que haya una tregua generalizada. De cualquier manera, el Gobierno quedará muy debilitado", dijo Negri.

CARLOS J. REYES GARCÍA 
Redacción internacional 
EL TIEMPO 

Le puede interesar: 

Presidente argentino está bajo fuego por foto de fiesta en cuarentena
Pepe Mujica critica visitas al presidente argentino en plena cuarentena
Argentina anuncia un documento de identidad para personas no binarias

Sigue bajando para encontrar más contenido

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.