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Israel va a las cuartas elecciones parlamentarias menos de dos años
Israel

Un hombre pasa junto a una pancarta electoral del partido Likud israelí que representa a su líder, el Primer Ministro Benjamin Netanyahu, junto a un lema que dice "muchos políticos, un líder".

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AFP

Israel va a las cuartas elecciones parlamentarias menos de dos años

El primer ministro, Benjamin Netanyahu, se acercaría a mayoría para gobernar

Según los últimos sondeos para las elecciones parlamentarias que tendrán lugar este martes en Israel -las cuartas en menos de dos años-, el primer ministro Beniamin Netanyahu podría estar muy próximo a obtener la mitad más uno de los escaños de la Kneset como para poder formar coalición con sus aliados de los partidos religiosos y de la derecha. Sin embargo, ello aún no es seguro.

La situación es un poco más complicada. Por un lado, es indudable que el partido Likud, de Netanyahu, es el mayor de todo el mapa político israelí,y que aunque aún no tenga la mayoría garantizada, es el más popular de todos. Además, en los últimos días ha logrado-según los sondeos-aumentar su poder, agregando escaños que son los que parecen ir perdiendo dos de sus declarados rivales dentro del propio sector de la derecha.

Junto con los dos partidos ultraortodoxos y el partido del Sionismo Religioso, según las últimas encuestas, Netanyahu llegaría a 51 escaños. Pero el cálculo de 60 se hace dando por sentado que los nueve escaños vaticinados al Partido Yemina, de Naftali Bennett, también darán apoyo a un gobierno encabezado por el actual primer ministro.

La situación es singular ya que, por un lado, Bennett critica duramente el desempeño de Netanyahu, sostiene que debe irse y se proclamó candidato a primer ministro en su lugar. Pero, por otro lado, se rehusó a lo largo de toda la campaña a proclamar que no se sumará a un gobierno de Netanyahu si es él quien forma el próximo. Dado que es claramente una figura del bloque conservador, no es arriesgado incluirlo en el grupo que daría apoyo al actual ‘premier’ para formar coalición, con lo cual llegaría, según los sondeos, a 60.

Un elemento singular es que no se descarta que Netanyahu obtenga apoyo, aunque no necesariamente como parte de su coalición sino “desde afuera”, del partido árabe de Mansur Abbas, que dejó la Lista Conjunta intentando un nuevo tipo de diálogo con el gobierno para lograr beneficios a la ciudadanía árabe, en el marco de un nuevo relacionamiento con Netanyahu.

De todos modos, 60 escaños no alcanzan. Y tomando en cuenta que casi un 5 por ciento de la población parece no haber decidido aún por quién votar, todo está abierto aún.

Es probable también que los sondeos se estén equivocando en por lo menos un escaño, y si el bloque favorable a Netanyahu pierde 1, se repite la situación de las elecciones anteriores: el bloque opositor tiene mayoría.

En Israel no se elige primer ministro, sino que se vota por un partido para formar el Parlamento. Pasadas las elecciones, cada partido recomienda al presidente del Estado a quién encomendar la formación del nuevo gobierno. Para tener mayoría y recibir esa misión de parte del presidente, es necesario que 61 escaños –o sea la mitad más uno de los legisladores electos- lo hayan recomendado.

En las últimas elecciones, hace menos de un año, la mayor parte de la ciudadanía , o sea 62 de los 120 escaños, votaron por partidos que no querían a Netanyahu al frente del gobierno. Es un error decir que él salió electo por mayoría. Pero como su entonces férreo adversario Beni Gantz ,del partido “Kajol Lavan”, no pudo llegar a un acuerdo al frente de ese bloque de 62 para que Netanyahu pasara a ser oposición, optó por sumarse a Netanyahu explicando que la alternativa era ir nuevamente a elecciones y que en medio de la pandemia, eso era una tragedia.

El problema de fondo se mantiene, ya que en el lado opositor, que no se descarta vuelva a tener mayoría, están tan divididos como antes. Ese lado es mucho menos “bloque” que el favorable a Netanyahu. Del lado que no quiere a al primer ministro están el candidato Gideon Saar -exministro del Likud que se opone a la creación de un Estado palestino-, el partido laborista, el secular pero muy conservador políticamente Avigdor Liberman, y la Lista Conjunta mayormente árabe, una red heterogénea que no está claro pueda convivir.

Lo seguro es que aún si Netanyahu tiene menos de la mitad más uno y no recibe la confianza del Parlamento , eso lejos está de significar que existe un gobierno alternativo. Y él podría quedar al frente de un gobierno de transición por mucho tiempo más.

Nadie puede descartar en este momento que Israel esté a punto de comenzar la cuenta regresiva hacia las quintas elecciones en poco más de dos años.


JANA BERIS
Para EL TIEMPO
JERUSALÉN

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