Papa Francisco hace ‘mea culpa’ en su viaje a Irlanda

Papa Francisco hace ‘mea culpa’ en su viaje a Irlanda

El pontífice reiteró pedido de perdón a víctimas de abusos sexuales de sacerdotes.

Papa Francisco

El Papa Francisco realizó una visita a Irlanda, tras 39 años de la que hizo Juan Pablo II.

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Efe

26 de agosto 2018 , 10:07 p.m.

El papa Francisco concluyó este domingo su visita de dos días a Irlanda, afectada durante décadas por abusos sufridos por menores y mujeres, con una misa de despedida en Dublín ante 300.000 personas, que le escucharon entonar un sentido 'mea culpa' por esos desmanes cometidos por miembros de la Iglesia católica irlandesa.

Antes de iniciar la eucaristía de clausura del IX Encuentro Mundial de las Familias, celebrado esta semana en Dublín, el pontífice leyó un mensaje en el que volvió a pedir perdón a los miles de víctimas y supervivientes irlandeses.

Desde el altar instalado en el Phoenix Park dublinés, Francisco se disculpó por los abusos de poder, de conciencia y sexuales cometidos por los sacerdotes, las instituciones y la jerarquía religiosa en la isla, donde antaño tuvo un poder enorme y su influencia se extendía a toda la sociedad.

El Papa se reunió con ocho víctimas y después de ello quiso “poner delante de la misericordia del Señor estos crímenes y pedir perdón por ellos”.

Así comenzó Jorge Bergoglio el largo e intenso acto de contrición por los “abusos cometidos en diferentes instituciones dirigidas por religiosas y religiosos y otros miembros de la Iglesia”. Entre los asistentes a la misa estaban el presidente irlandés, el laborista Michael Higgins, y el primer ministro, el democristiano Leo Varadkar, quien ha recordado al Papa durante esta visita que la “nueva Irlanda” y su institución deben “firmar un nuevo pacto en el siglo XXI” para dejar atrás su lado más “oscuro”.

No fue un viaje fácil para el Papa argentino, pues aunque su agenda giraba en torno al Encuentro de Familias, el tema de los abusos se convirtió en el centro de atención, con la presión añadida de grupos de supervivientes y del propio Gobierno de Dublín para que efectuara gestos al respecto.

Francisco insistió, fuera del guion establecido, en que pedía perdón “por los casos de explotación laboral a los que fueron sometidos tantos menores” en Irlanda. Pedimos perdón, continuó, “por las veces que como Iglesia no hemos brindado a los supervivientes la comprensión, búsqueda de justicia y verdad con acciones concretas”.

También recordó cómo “algunos miembros de la jerarquía no se hicieron cargo de estas situaciones dolorosas y guardaron silencio”, en referencia al ocultamiento que permitió mantener durante décadas la maquinaria de los abusos sistemáticos, y por ello, siguió pidiendo perdón.

Una justicia que pasa por que Francisco entre en “acción” y use su “influencia” para asegurar que la Iglesia colabora en el esclarecimiento de todos los casos pendientes y futuros, según le pidió Varadkar, el primer jefe de Gobierno irlandés declarado homosexual, quien también le habló de la tolerancia de la “nueva Irlanda” hacia los matrimonios gais o el aborto.

El líder democristiano recordó que Irlanda es ahora “un país diferente al de hace 39 años”, que conoció el papa Juan Pablo II durante su visita.

Cuatro décadas después, el prestigio de la Iglesia católica se ha deteriorado por los casos de abusos, y aunque Varadkar consideró que todavía tendrá un papel importante, le dijo a Francisco: “Ya no está en el centro de nuestra sociedad”.

Acusación de arzobispo

De otra parte, el arzobispo Carlo Maria Vigano, exembajador del Vaticano en Estados Unidos, acusó en una carta al papa Francisco de haber anulado las sanciones contra el cardenal estadounidense Theodore McCarrick, pese a las acusaciones de “comportamiento gravemente inmoral” contra él. “El Vaticano no tiene ningún comentario por el momento”, indicó una portavoz de la Santa Sede desde Roma, contactada por los periodistas a bordo del avión del papa Francisco.

“La corrupción alcanzó la cima de jerarquía de la Iglesia”, afirma en su carta Vigano, y pide incluso la dimisión del papa Francisco.

La carta de Vigano, quien fue nuncio en Washington entre 2011 y 2016, dice que el papa emérito Benedicto XVI había impuesto sanciones canónicas al cardenal McCarrick a finales de los años 2000. El prelado debía dejar el seminario donde vivía, evitar contacto con el público y vivir una vida de penitencia. La decisión de esta retirada de la vida pública se tomó varios años después de los informes de dos exembajadores del Vaticano en Washington, ya fallecidos, que hablaban de su “comportamiento gravemente inmoral con seminaristas y curas”.

Vigano dijo que, cuando llegó como embajador a Washington, escribió en 2006 una primera nota sobre McCarrick a su superior en Roma, donde sugería incluso “un tratamiento médico” contra él. El arzobispo Vigano cuenta que el actual papa Francisco le preguntó, poco después de asumir el cargo, en junio del 2013, sobre la personalidad de McCarrick.

Según él, el Papa argentino habría preferido ignorar sus advertencias y había anulado de hecho las sanciones de su predecesor.

EFE y AFP

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