May, salvada por el momento, pero plan B del ‘brexit’ está en vilo

May, salvada por el momento, pero plan B del ‘brexit’ está en vilo

Premier británica, en consultas para reescribir acuerdo de salida del Reino Unido de Unión Europea.

Theresa May

La primera ministra británica, la conservadora Theresa May, en una comparecencia frente a su residencia oficial de Downing Street, en Londres, tras superar con éxito una moción de censura.

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Reuters

Por: MARÍA VICTORIA CRISTANCHO
17 de enero 2019 , 05:05 a.m.

La primera ministra británica, Theresa May, quedó en la noche del miércoles con las manos libres para sentarse a redactar un nuevo plan de salida del Reino Unido de la Unión Europea (‘brexit’), que reemplace el rechazado en forma aplastante en la víspera por el Parlamento de su país, tras superar un pírrico triunfo en la moción de censura contra su gobierno a pedido del líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn.

Así, May consiguió un segundo aire, al lograr el voto de confianza en la Cámara de los Comunes.

Ya, antes de la votación, en corrillos del Palacio de Westminster, sede del Parlamento, se sabía que la derrota del día anterior a su propuesta de acuerdo no se traduciría en el rechazo a su gobierno.

Luego de otra maratónica sesión parlamentaria, la gobernante, que en la víspera se veía débil y sin capacidad de consenso, consiguió sacar una mínima ventaja de 325 votos contra 306, de la mano de sus compañeros de la bancada del Partido Conservador (tories) y del Partido Democrático Unionista de Irlanda del Norte, los mismos que le causaron una grave derrota política con el ‘no’ al acuerdo del ‘brexit’.

Ellos se pagan y se dan el vuelto, y demuestra la hipocresía de los conservadores, que 24 horas antes humillan a May y luego le dan un espaldarazo a su gobierno”, dijo Mick Gilfoyle, un pensionado que siguió la votación.

May invitó en la noche del miércoles a todos los líderes de los partidos parlamentarios a reunirse con ella “de manera individual”. “El Parlamento dejó claro qué no quiere el ‘brexit’, ahora tiene que decir qué es lo que quiere”, dijo May a las afueras de la sede de gobierno en el n.° 1 de Downing Street, al señalar su decepción porque Corbyn no participará en el diálogo para revisar el acuerdo de salida de la UE.

Corbyn exige que May descarte la opción catastrófica de una salida sin acuerdo de la UE. Pero ella mantuvo silencio al respecto.

May tiene hasta el próximo lunes para presentar una nueva propuesta al Parlamento, la cual podría pasar por una salida sin un acuerdo que dejaría a las islas británicas sin acceso al mercado europeo.

La gobernante dijo que cumplirá con el mandato popular de salir de la UE, logrado en el referendo de junio del 2016, aunque se mantiene la duda de cómo sería esa salida.

Lo que parece casi inevitable es que May pida a la contraparte europea extender el plazo de salida, previsto para el próximo 29 de marzo.

Conservadores y unionistas le piden al gobierno de May que vuelva a la mesa de negociaciones con las autoridades europeas para conseguir un mecanismo de salvaguarda que descarte una frontera dura en Irlanda del Norte.

La UE no admite reabrir las negociaciones de un acuerdo que ya considera sellado, desde noviembre del año pasado.

El ala dura de los tories, encabezada por el exministro de Exteriores Boris Johnson, ahora podría tomar la batuta de la negociación y tratar de imponer un ‘brexit’ duro, que deje al Reino Unido en libertad de negociar acuerdos de libre comercio con otros países ajenos a la Unión Europea y deslastrarse lo más pronto posible del control de Bruselas en materia migratoria y judicial, coinciden analistas.

Johnson, quien renunció al gobierno en octubre pasado, propone un plan de ‘brexit’ al estilo canadiense, que incluye aplicar una tasa aduanera a algunos productos esenciales importados desde Europa y estandarizar tasas de los demás.

Esa propuesta pasaría también por aplicar una política migratoria basada en profesiones y habilidades y por países, como ocurre hasta ahora.

Los británicos se enfrentan a la peor crisis política y económica desde la Segunda Guerra Mundial, que podría acarrear desabastecimiento alimentario y de medicinas, según Matthew Goodwing, investigador visitante del Instituto Real Estudios Internacionales Chattam House.

Ellos se pagan y se dan el vuelto, y demuestra la hipocresía de los conservadores, que 24 horas antes humillan a May y luego le dan un espaldarazo a su
gobierno

El experto asegura que “no cabe duda de que, durante los 30 meses transcurridos desde el referéndum de 2016, los británicos se han vuelto un poco más pesimistas sobre los efectos percibidos del ‘brexit’ y sobre cómo sienten que se está gestionando el abandono de la UE”.

En general, es más probable que las personas piensen que sus finanzas empeorarán si Gran Bretaña abandona la UE, que la economía sufrirá y que el ‘brexit’ tendrá un impacto negativo en los empleos. También es más probable que piensen que el gobierno conservador está gestionando el ‘brexit’ mal”, dijo.

MARÍA VICTORIA CRISTANCHO
PARA EL TIEMPO
LONDRES
En Twitter @mavicristancho

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