¿Está en condición la Unión Europea de aceptar prórroga del 'brexit'?

¿Está en condición la Unión Europea de aceptar prórroga del 'brexit'?

Comisión Europea considera que extender salida al 30 de junio implica un riesgo político y jurídico.

Theresa May

Theresa May ha dedicado gran parte de su gobierno a negociar una salida ordenada del Reino Unido de la Unión Europea y defender el acuerdo en el Parlamento.

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AFP

Por: Idafe Martín Pérez
20 de marzo 2019 , 10:08 a.m.

El gobierno británico lo negó hasta hace semanas. Nunca iba a pedir un aplazamiento de la fecha de salida de la Unión Europea y saldría con o sin acuerdo. La realidad le pasó por encima.

La división política en Londres y la falta de preparación del país para el salto al vacío económico y comercial que supone salir de la UE obligó a la primera ministra británica, Theresa May, a enviar esta miércoles a Bruselas una carta en la que pide a los otros 27 gobiernos del bloque que le concedan un aplazamiento hasta el 30 de junio de la fecha de salida prevista desde un principio para el 29 de marzo.

Los dirigentes europeos se reúnen este jueves y viernes en Bruselas con el ‘brexit’ como plato fuerte de la cumbre y con el hartazgo y la impaciencia saliendo en todas las declaraciones. Esos 27 dirigentes deberán aprobar por unanimidad la prórroga que pide Londres. Si uno se niega, el próximo viernes 29 de marzo sería el último día de membresía británica en la UE después de casi 45 años.

La carta de May con el pedido de prórroga, que fue recibida en Bruselas por el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, asegura que pretende poner a votación “esta semana” el acuerdo que había alcanzado a finales de 2018 con la UE para una salida ordenada. Sería la tercera vez que los diputados británicos votarán el mismo acuerdo, porque los europeos se niegan a abrir de nuevo ese melón.

La prórroga no es segura. Un documento de la Comisión Europea desvelado por la agencia AFP y que EL TIEMPO pudo consultar en la mañana de este miércoles asegura que la prórroga “supone un grave riesgo político y jurídico”.

El texto es duro: “cualquier prórroga ofrecida al Reino Unido debería durar hasta el 23 de mayo de 2019 o debería ser significativamente más larga y requerir la celebración de elecciones europeas”. Los dirigentes europeos deberán finalmente acordar este jueves si aceptan la prórroga al 30 de junio o la limitan al 23 de mayo.

La Comisión Europea, que lleva dos años coordinando las negociaciones en la figura del excanciller francés Michel Barnier, está presionando a los gobiernos para que en la cumbre de este jueves dejen claro a Londres que solo habrá una prórroga y después se producirá la salida.

Bruselas estima que una serie de prórrogas encadenadas solo servirían para dar alas a los eurófobos británicos y para importar al continente la crisis que vive Londres.

Esta crisis no es racional y el ‘brexit’ muestra que siempre puede haber un problema más en el camino. Si los diputados británicos siguen rechazando el acuerdo, el gobierno de May debería decidir antes del 15 de abril si participa en los comicios europeos. Si lo hace, podría pedir una segunda prórroga antes del 30 de junio (o del 23 de mayo) y esa ya sería probablemente hasta el próximo año.

Si Londres no participa en los comicios europeos ni aprueba el acuerdo se abriría una situación explosiva que podría llevar a que los gobiernos europeos no acepten una segunda prórroga y de facto expulsaran al Reino Unido del bloque.

Los diplomáticos europeos están hartos. Fuentes comunitarias explicaron este miércoles que el sentimiento generalizado es de hartazgo, que son pesimistas y esperan que los próximos días sean aún peores y que en Bruselas ya nadie confía en una Theresa May que prometió dos veces que su acuerdo sería aprobado para volver las dos veces a Bruselas a pedir más después de que sus diputados torcieran sus planes.

Barnier había marcado la tarde del martes las líneas de la carta de May. En una dura comparecencia de prensa, el negociador europeo había advertido a Londres que, ante la incertidumbre que generaría una prórroga, ésta debía estar suficientemente motivada. De lo contraria podría ser rechazada y la ruptura se haría con un salto al vacío.

Las mismas fuentes explicaban el martes las palabras de Barnier: “una prórroga larga tiene que estar relacionada con algo significativo, un nuevo proceso político, es decir, elecciones anticipadas en el Reino Unido, un segundo referéndum o un acuerdo entre los partidos británicos para sacar adelante el acuerdo”.

Barnier había dicho: “extender la incertidumbre sin un plan claro añadiría costes económicos a nuestras empresas y costes políticos a la UE”, un coste que Bruselas no quiere pagar sin una buena razón.

IDAFE MARTÍN PÉREZ.
Para EL TIEMPO
Bruselas

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