Macron, una figura que gana peso en el mundo

Macron, una figura que gana peso en el mundo

En la cumbre del G7, el francés puso en la agenda fuego en el Amazonas y relación EE. UU.-Irán.

cumbre del G7

Emmanuel Macron, presidente de Francia, Donald Trump, Presidente de Estados Unidos y Melania Trump, primera dama Estadounidense, en la Cumbre del G7.

Foto:

Francois Mori / EFE

Por: Efe
31 de agosto 2019 , 10:59 p.m.

Lo bueno de las expectativas bajas es que cualquier cosa que las supere se convierte de inmediato en un éxito: algo así debió de pensar el presidente francés, Emmanuel Macron, cuyo papel en la escena mundial salió reforzado tras la cumbre del G7 en Biarritz.

En el contexto de enorme división que domina hasta los foros que reúnen a supuestos aliados, como el G7, lograr que todo no salte por los aires ensalzó la figura del organizador.

El listón estaba por los suelos luego del dramático final del último G7, en Quebec (Canadá), que acabó con la marcha precipitada del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la retirada de su firma del comunicado final.


En este caso, a Macron se le planteaba en Biarritz el reto de poner el cascabel al gato: cómo controlar al imprevisible Trump y, de paso, conseguir avances en algunas de las cuestiones más candentes.

Puede que los resultados de la cumbre sean frágiles. A la esperanza francesa de que Trump y su homólogo de Irán, Hasán Rohaní, se reúnan en las próximas semanas replicó Teherán exigiendo que primero EE. UU. retire sus sanciones, lo cual aleja la perspectiva del encuentro.

Sin embargo, resultó innegable que la llegada sorpresa de Rohaní a Biarritz en plena cumbre fue una sorpresa.

Todo el mundo temía la reacción de Trump. No en vano, Macron había colado en la fiesta a un hombre al que EE.UU. acaba de desechar como interlocutor y de sancionar porque representa la “propaganda” del régimen teocrático.

Hassan  Rohaní

Presidente de Irán, Hassan Rohaní.

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AFP

Pero, lejos de estallar, el estadounidense reconoció dócilmente que había sido informado de todo por el francés y se mostró abierto a reunirse con Rohaní.

En otro de los puntos que se cerraron con acuerdo, el G7 convino en mandar una ayuda urgente de 20 millones de dólares para acabar con los incendios en la Amazonia.

La iniciativa había sido empujada por el mismo Macron y por la canciller alemana, Angela Merkel.

Pero Brasil condicionó la aceptación de la ayuda a que Macron se retracte de sus palabras tras acusar al presidente Jair Bolsonaro de haberle mentido por “no respetar sus compromisos climáticos”.

Sin embargo, poco importa. El golpe de efecto estaba conseguido, y Macron ya cuenta con Bolsonaro como nueva némesis en su concepción dicotómica de la política (“progresistas” vs. “nacionalistas”).

Incluso, otro éxito de la cumbre, sobre la fiscalidad de las compañías digitales, no es en el fondo más que “un acuerdo para alcanzar un acuerdo” en 2020 en el seno de la Ocde.El francés se benefició en buena medida de la ausencia de otros aspirantes al trono de la democracia liberal en el mundo.

Icendios en la Amazonia

A pesar de la veda impuesta por el presidente Bolsonaro, incendios y quemas en la Amazonia continúan.

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João Laet / AFP

Con Trump enredado en la bandera estadounidense, la Unión Europea (UE) en un momento de transición, Merkel en la puerta de salida y el Reino Unido atrapado en el brexit (el divorcio del bloque de los 28), Macron ha detectado su oportunidad. Al fin y al cabo es lo mismo que ya hizo en las elecciones presidenciales de 2017.

Ante el descalabro de los partidos o de las potencias tradicionales, Macron olfatea el hueco, se abre paso sin corsés ideológicos, dispuesto a acomodar su actuación a las necesidades del momento.

Como condensa la analista del diario 'Le Monde' Françoise Fressoz, el líder francés “está listo para abrazar las oportunidades que le ofrece una coyuntura en muchos aspectos inédita”.

Macron está listo para abrazar las oportunidades que le ofrece una coyuntura en muchos aspectos inédita.

En Francia, la política internacional tiene un gran peso en la nacional. Si el expresidente Jacques Chirac sigue siendo el más valorado de los últimos inquilinos del Palacio del Elíseo, es en buena parte por haber desafiado a EE. UU. contra la guerra de Irak.

El último año no ha sido especialmente benévolo para Macron en el frente casero. Los ‘chalecos amarillos’ y las dimisiones en su gobierno lo han fragilizado, aunque las encuestas se hallan en progresión ascendente desde hace semanas.

Por eso, consciente de que para sus ciudadanos el llamado rayonnement (brillo) de Francia en el mundo importa mucho, Macron cuenta con el renovado brío de su papel en la escena internacional para cosechar nuevos apoyos dentro de sus fronteras.

Agencia / Efe / Biarritz

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