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Se complican las relaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea
Boris Jhonson

El primer ministro británico Boris Johnson parece querer evitar el acuerdo de terminación con la Unión Europea. 

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Se complican las relaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea

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Británicos discuten legislación que afectaría directamente el acuerdo de retirada de la comunidad.

'Pacta sunt servanda'. Los dirigentes de las instituciones europeas utilizaron esta semana esa expresión en latín para recordar al Gobierno británico que el Acuerdo de Retirada que firmó con la UE es de obligatorio cumplimiento y que legislar para alterarlo, como pretende Londres, equivale a violar un tratado internacional.

Londres amenazó esta semana con aprobar la legislación nacional que alteraría ese acuerdo. Bruselas respondió el jueves a primera hora con un ultimátum, dando hasta finales de mes al Reino Unido para retirar esa nueva legislación.

El mismo jueves, el Gobierno británico rechazó el ultimátum. Si las posiciones no se mueven, la Comisión Europea entenderá que el primer ministro británico, Boris Johnson, está rompiendo las negociaciones. Si Londres no retira ese proyecto legislativo, la Comisión Europea llevará al Gobierno británico a los tribunales.

La bronca es cada día más fea. La Comisión Europea no ahorró palabras: “El Reino Unido ha dañado seriamente la confianza entre la UE y el Reino Unido. Ahora es el Gobierno británico el que debe restablecer esa confianza”. El texto sigue así: “El Acuerdo de Retirada tiene mecanismos y recursos legales en caso de violación de las obligaciones estipuladas en el texto, que la UE no dudará en usar”.

El Reino Unido ha dañado seriamente la confianza entre la UE y el Reino Unido. Ahora es el Gobierno británico el que debe restablecer esa confianza

Jannike Wachowiak, analista del European Policy Centre, explicó a EL TIEMPO que “la intención del Gobierno británico de saltarse partes del Acuerdo de Retirada ha incrementado la probabilidad de un no acuerdo, haciéndolo el escenario más probable. Sin tener en cuenta si el Gobierno británico siga o no con esto, los eventos de esta semana han dañado aún más la confianza y la buena voluntad. La pérdida de confianza provocará probablemente una posición más dura de la UE y más peticiones de compromisos legales en cualquier futuro acuerdo”.

Bruselas intentaba al final de esta semana desactivar una bomba que puede reventar lo acordado hasta ahora y hacer aún más difíciles unas negociaciones que esta semana quedaron prácticamente bloqueadas. Además de la bronca por el intento británico de alterar de forma unilateral e ilegal el acuerdo alcanzado en diciembre pasado, las negociaciones ya patinaban. Las diferencias son sustanciales en materias como la pesca o las ayudas de Estado.

Enrique Feás, investigador del Instituto Elcano y profesor en la IE University, explicó a EL TIEMPO que “Boris Johnson es totalmente impredecible, y no es posible saber si –como en la negociación del Acuerdo de Retirada– quiere mostrarse dispuesto a todo para luego aparecer como 'Deus ex machina' y resolver el entuerto o si, por el contrario, viendo complicado lograr un acuerdo sin perder la cara, prefiere plantear un enfrentamiento directo con la UE lo más visceral y populista posible”.

El analista considera que “incumplir el Acuerdo de Retirada es una decisión particularmente peligrosa porque no genera temor en la UE, sino algo mucho peor: desconfianza. Y al tratarse de un tema tan sensible como el de Irlanda del Norte, obliga a la UE a reaccionar. No es lo mismo amenazar con no-acuerdo que burlarse de lo firmado y arriesgar la paz en Irlanda”.

Johnson repite desde hace semanas que la salida, después de este año de período transitorio, sin acuerdo alguno, “sería un buen resultado para el Reino Unido” y que su país podría, más adelante, alcanzar con la UE un acuerdo comercial como el que tiene Australia. El problema es que el 47 % de las exportaciones británicas van a sus ya ex socios europeos y que Australia no tiene ningún acuerdo comercial con la UE sino que su relación se rige por las normas de la OMC. La catástrofe económica que provocaría un brexit sin acuerdos dejaría en un susto la provocada por la pandemia.

Johnson podría estar buscando alguien a quién culpar de la profunda crisis que está pasando su país, uno de los más dañados económicamente en Europa por la pandemia. El 'premier' ha perdido 26 puntos de popularidad desde marzo, y se espera un fuerte aumento del desempleo en los próximos meses.

Como el cuento de aquel que puso un circo y le crecieron los enanos, a Johnson le están creciendo además las ansias independentistas de los escoceses y hasta el fantasma de la reunificación de Irlanda.

Feás cree que “una salida sin acuerdo daría lugar a múltiples problemas no solo económicos, sino también políticos: desde tensiones en Irlanda por un incumplimiento aún mayor del Acuerdo de Retirada hasta movimientos políticos en Escocia. El suicidio político que supone para Johnson invitar a Escocia a la independencia es lo único que me da esperanzas de que, en el fondo, aún sea posible un acuerdo”.

IDAFE MARTÍN PÉREZ
Para EL TIEMPO
Bruselas

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