Karadima, el cura que llevó al infierno a miles de fieles en Chile

Karadima, el cura que llevó al infierno a miles de fieles en Chile

El chileno fue expulsado del sacerdocio por cometer abusos contra menores de edad.

Fernando Karadima

En el 2011, Fernando Karadima (centro), de 88 años, había sido suspendido de por vida de sus funciones por el Vaticano.

Foto:

Carlos Vera. Reuters.

Por: Darío Menor Torres
29 de septiembre 2018 , 07:53 p.m.

Fernando Karadima es el ‘gran satán’ de la Iglesia chilena, el símbolo del escándalo de la pederastia eclesial que ha supuesto un auténtico terremoto para la comunidad católica del país austral estos últimos años.

Desde la parroquia de El Bosque, situada en un refinado barrio de Santiago, Karadima construyó una suerte de secta con otros sacerdotes para abusar sexualmente de menores.

Denunciado por tres de sus víctimas, hace ya 14 años, Karadima llevaba desde 2011 recluido a una vida de oración y penitencia tras ser condenado por la Congregación para la Doctrina de la Fe. Pero el viernes pasado le llegó el peor castigo que puede recibir un sacerdote: fue reducido al estado laical por el papa Francisco.

Esa es la medida más extrema contemplada por el derecho canónico para un ministro ordenado y a la que recurrió Jorge Mario Bergoglio “en conciencia y por el bien de la Iglesia”, informó la Santa Sede.

“Estábamos ante un caso muy serio de podredumbre y había que arrancarlo de raíz”, declaró el portavoz vaticano, Greg Burke, quien consideró esta decisión “un paso más en la línea férrea” del Papa ante los abusos y una “medida excepcional” motivada por los “delitos graves” de Karadima y el “daño excepcional” provocado.

Agradezco que el papa Francisco haya tomado esta determinación al fin. Espero que muchos sobrevivientes sientan un ligero alivio hoy

Pero Burke no explicó por qué el castigo del Papa llegó apenas el viernes y no antes.
Las víctimas del ahora sacerdote retirado, de 88 años, celebraron su dimisión del estado clerical.

“El pedófilo Karadima expulsado del sacerdocio. Nunca pensé que vería este día. Un hombre que les arruinó la vida a tantas personas”, escribió en las redes sociales Juan Carlos Cruz. “Agradezco que el papa Francisco haya tomado esta determinación al fin. Espero que muchos sobrevivientes sientan un ligero alivio hoy”.

Karadima gozó de una enorme influencia en la sociedad y en la Iglesia chilena, hasta el punto de que algunos de los curas de su camarilla llegaron a obispos.

Entre ellos destaca Juan Barros, antiguo titular de la diócesis de Osorno y que habría sido testigo presencial de los abusos cometidos por el religioso retirado. Como el resto de obispos chilenos, Barros le presentó la renuncia al sumo pontífice en mayo tras reunirse con él en el Vaticano. También recibió el papa a Cruz y a otras dos víctimas chilenas: James Hamilton y José Andrés Murillo.

Hay que hacer justicia con las víctimas y evitar que haya más casos

Con la decisión de Bergoglio de reducir al estado laical a Karadima, la Iglesia de la nación austral da un paso más en la larga travesía por lo que está pasando a raíz de la crisis de los abusos.Todavía quedan en el país varios prelados por sustituir, entre ellos el arzobispo de Santiago, el cardenal Ricardo Ezzati, mientras la Fiscalía continúa investigando a varias diócesis.

Lo sucedido en Chile no es un caso único en la Iglesia, pues escándalos similares han golpeado a la comunidad cristiana en EE. UU., Irlanda, Australia, Alemania, Bélgica o Países Bajos.El jesuita alemán Hans Zollner, uno de los mayores expertos en este tema, reconoce que entre el 3 y el 5 por ciento de los curas católicos se ven implicados en episodios de abusos.

“Habrá cada vez más informes sobre pederastia, y bienvenidos sean (...). Hay que hacer justicia con las víctimas y evitar que haya más casos”, explicó el jueves en un encuentro con periodistas extranjeros en Roma este miembro de la Comisión vaticana contra los abusos en el clero y presidente del Centro para la Protección de Menores (CPM) de la Pontificia Universidad Gregoriana.

Zollner no puso paños calientes y reconoció que cuando el abusador es un sacerdote, se añade a la víctima “un trauma espiritual” que dinamita su fe. “La confianza se pone en cuestión y, a veces, se destruye. Es lo que he visto en Irlanda y Australia, donde la confianza de la gente en la Iglesia es cero”, dijo.

Aunque aseguró que el Papa puso en marcha las propuestas que le ha hecho llegar la Comisión vaticana de la cual forma parte, Zollner dijo que todavía queda mucho camino por recorrer. Puso como ejemplo la línea adoptada por las Iglesias de EE. UU., Irlanda, Bélgica o Australia, que se han visto empujadas a “hacer cuentas con el pasado” luego del estallido de sus respectivos escándalos.

El experto pidió además una reforma del derecho canónico. “Hay vaguedad general desde el punto de vista de en qué consiste el abuso y cómo viene castigado. Un beso y una violación están al mismo nivel en la definición”.

DARÍO MENOR TORRES 
Para EL TIEMPO 
ROMA 

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