Davos: por fin lo urgente dejó tiempo para lo importante

Davos: por fin lo urgente dejó tiempo para lo importante

En el encuentro en la ciudad suiza también se habla de equilibrar capitalismo y cambio climático.

Foro de Davos

Foro de Davos que en su edición número 50 habló sobre capitalismo y medio ambiente.

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Bloomberg

Por: Ricardo Ávila
25 de enero 2020 , 11:01 p.m.

A primera vista, todo era igual que siempre: el paisaje invernal, los autos de alta gama, las caravanas que llevaban a un presidente o a un primer ministro colapsando el tráfico, los precios escandalosos en hoteles y restaurantes y los locales que quedan sobre la calle Promenade, convertidos de la noche a la mañana en salas de exposición de algunas de las multinacionales más conocidas del planeta.
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También había mucha gente: tres mil con la escarapela de color blanco que da acceso a todas partes y muchas más de otros colores, desde las negras de la policía hasta las azules de la organización o las verdes que solo permiten la entrada a un puñado de hoteles, además de naranja, púrpura y gris.

Cada una forma parte de un sistema de estratificación que viene acompañado de más o menos privilegios y del cual depende el funcionamiento del evento anual que congrega a la élite del planeta en Davos.

Desde hace rato se sabía que la cita de 2020 era especial, por cuenta de un aniversario. Cincuenta años atrás, Klaus Schwab, por entonces un joven y brillante profesor de origen alemán, convocó en la población suiza a un simposio de administración que duró quince días, concentrado en las empresas europeas. Contra viento y marea logró reunir a 400 personas, que destacaron la calidad de las discusiones y dejaron un remanente de fondos que serviría para crear una fundación en Coira, la capital cantonal.

Año a año, la reunión ganó en visibilidad y alcance. La idea de invitar no solo al sector privado y a la comunidad académica, sino también a los líderes políticos fue clave para que la audiencia creciera. Para 1987 era evidente que el ámbito del debate iba más allá del Viejo Continente, con lo cual se adoptó el nombre actual y regiones como América Latina empezaron a ser tenidas en cuenta.

La estrategia se combinó con el prestigio de pertenecer a una especie de club que se reserva el derecho de admisión y cuyas afiliaciones no son baratas para las compañías: 60.000 euros anuales por la entrada individual, hasta 600.000 si se quiere ser socio estratégico, con derecho a varios cupos que permiten asistir a las múltiples reuniones que se hacen en diversos lugares.

Guaidó en Davos

El presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó estuvo en el foro de Davos.

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EFE

Actualmente el Foro Económico Mundial es una verdadera corporación internacional, así no tenga ánimo de lucro. A la cabeza continúa su creador, quien defiende con argumentos la pertinencia de un espacio que es a la vez excluyente y abierto. Entrar es difícil, pero hay la voluntad explícita de traer sin costo a líderes de organizaciones multilaterales, profesores, activistas o dirigentes sociales, algunos de los cuales no tienen problema en “cantarles la tabla” a personas que no son precisamente del común.

Condiciones precisas

¿Qué hizo tan particular lo que sucedió entre martes y viernes? Para comenzar, no hubo mucho ruido externo. En el frente de la economía, los dos principales nubarrones que oscurecían el horizonte vienen disipándose. De un lado, la guerra comercial entre Estados Unidos y China se desactivó parcialmente, tras la tregua firmada a mediados de enero. Por otra parte, la manera en que tendrá lugar la salida del Reino Unido de la Unión Europea empieza a definirse, y si bien faltan los detalles, el brexit asusta menos.

Gracias a ambas circunstancias, el Fondo Monetario Internacional canceló parte de las alarmas que había encendido el pasado octubre. Como lo explicó su directora ejecutiva, la búlgara Kristalina Georgieva, así el crecimiento mundial permanezca en el terreno de lo mediocre, los riesgos se han atenuado.

El producto interno bruto global, cuyo avance fue de 2,9 por ciento en 2019, subiría a 3,3 por ciento este año.

Es verdad que la presencia del coronavirus en la ciudad china de Wuhan se convirtió en motivo de inquietud ante la eventual irrupción de una pandemia. Lo que hace distintas las cosas en este caso es que hay un gran nivel de cooperación en la comunidad científica, dispuesta a trabajar hombro a hombro en contener la emergencia.

La ausencia de otras grandes distracciones sirvió para que el Foro pudiera concentrarse en los dos temas propuestos inicialmente: el capitalismo de las partes interesadas y la sostenibilidad. El primer concepto puede sonar lejano, pero está directamente relacionado con la ola de inconformidad que recorre los cinco continentes ante el aumento en la desigualdad.

Muchos consideran grave la percepción de que el sector privado se comporta de manera cada vez más egoísta y sigue un precepto atribuido al premio nobel Milton Friedman, quien señaló que el objetivo central de una empresa es maximizar utilidades, solamente en beneficio de sus accionistas. Lamentablemente, ese concepto lleva a excesos como trabajadores mal remunerados mientras los altos ejecutivos reciben sumas exorbitantes o mecanismos para minimizar el pago de impuestos mediante el uso descarado de paraísos fiscales.

Foro de Davos

Asistentes al Foro de Davos atienden la intervención del presidente de Estados Unidos, Donald Trump

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Bloomberg

Desde comienzos de los años setenta del siglo pasado, Schwab abogó por un esquema diferente. Según su planteamiento, las compañías no pueden ser indiferentes a la suerte de las comunidades en las que operan, comenzando por el bienestar de sus empleados. No se trata de no ser rentables, sino de ampliar el foco, tal como hizo Henry Ford en su momento cuando se dio cuenta de que si no pagaba bien a sus obreros, le resultaría más difícil masificar las ventas de sus automóviles.

Ahora que las quejas en contra de la codicia empresarial vienen en aumento y se escuchan propuestas en favor de elevar la tributación a los capitales, el Foro Económico Mundial cree que el sector privado debe dar el primer paso y hacer un acto de contrición que incluya prácticas distintas.

Para algunos, la discusión es ética, mientras que otros la ven de manera pragmática, pues mostrar que hay interés por la suerte de los demás puede servir para disminuir el sentimiento de rabia que mueve a muchos votantes en las democracias occidentales a optar por candidatos populistas.

Curiosas coincidencias

También la naturaleza se encargó de hacer lo suyo para que el énfasis en la sostenibilidad se viera justificado. Justo cuando los delegados escuchaban en Davos las advertencias respecto al calentamiento global, las temperaturas en la población suiza comenzaron a subir hasta llegar a los ocho grados centígrados al mediodía del jueves.

Andar con un abrigo ligero por la calle todavía era necesario, pero los restaurantes aprovecharon para habilitar sus terrazas, algo completamente inusual en lo alto de los Alpes a finales de enero. Había nieve en las montañas, en las aceras y en los tejados, aunque mucha menos que siempre. De hecho, los lugareños decían que no recordaban haber visto tan poca a esta altura del calendario.

Semejante marco le dio una dimensión local al argumento de que el cambio climático es real. Que ahora empieza a haber una preocupación genuina, salta a la vista. Por primera vez, en el estudio anual de riesgos globales que se publicó unos días antes del encuentro, los cinco primeros motivos de alarma estaban relacionados con el medioambiente.

Nuestra casa todavía se está incendiando. Su falta de acción está alimentando las llamas cada hora

Aun así, falta pasar con más contundencia de las palabras a los hechos. Hablando en una sesión, la activista sueca Greta Thunberg no se contuvo: “Nuestra casa todavía se está incendiando. Su falta de acción está alimentando las llamas cada hora”, les dijo a los asistentes. La exigencia que hizo fue la de pasar a cero emisiones netas de gases de efecto invernadero, lo que implicaría recortar inmediatamente el consumo de combustibles fósiles que se usan para mover automóviles y plantas de generación de energía.

Tales palabras dieron lugar a aplausos, aunque también a críticas. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, preguntó si la joven de 17 años recién cumplidos tiene las credenciales para proponer un cambio tan radical. “Después de que vaya y estudie economía en la universidad, puede regresar y explicárnoslo”, afirmó.

Davos

La de este año es la versión número 50 del Foro Económico Mundial.

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EFE

En cualquier caso, hay señales importantes. Aparte del compromiso de sembrar un billón de árboles, múltiples conglomerados acordaron eliminar su huella de carbono, como fue el caso de Microsoft. Un banquero contó que en las reuniones privadas se había conversado de frente sobre cómo será mucho más difícil ahora financiar proyectos que creen controversia por su impacto ecológico, entre otros, porque hacerlo implicaría un descrédito reputacional.

Igual y distinto

Sea como sea, la prensa también tomó nota de la presencia de diferentes mandatarios en el Centro de Congresos de la población helvética. Donald Trump habló de primero, y aunque llenó su discurso de adjetivos, no se salió del libreto esperado, pintando un panorama muy positivo. En lugar de viajar rápido hacia Washington, el inquilino de la Casa Blanca alargó su visita, mientras en el Congreso norteamericano avanzaba el proceso en su contra.

El desfile de personalidades incluyó, entre otros, a los presidentes de Irak y Pakistán, a la canciller Angela Merkel y al príncipe de Gales. Juan Guaidó llegó a última hora y recibió múltiples muestras de respaldo, a pesar de no ser un orador consumado.

Las cifras de las Naciones Unidas sugieren que la salida de venezolanos está cerca de superar a la de ciudadanos de Siria, lo cual contrasta con la poca ayuda recibida por los países que los acogen.

Aun así, no pasó desapercibida la poca representación latinoamericana. México y Brasil enviaron a un ministro, cuando lo usual era llevar a una nutrida delegación. Chile y Perú brillaron por su ausencia, mientras que Argentina mandó a la cabeza de su empresa petrolera. Lenín Moreno agitó la bandera de Ecuador, aunque sus apariciones fueron escasas.

Debido a tales circunstancias, Colombia se ganó los laureles. Aparte de que el país tenía una buena historia para contar en materia de transición energética –pues va a multiplicar por cincuenta su capacidad de fuentes renovables para 2022–, se comprometió con plantar 180 millones de árboles y describió sus propuestas relacionadas con la Amazonia.

Presidente Duque con inversionistas

El presidente Duque tuvo un desayuno con algunos inversionistas en medio del Foro Económico Mundial, en Davos.

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Presidencia

De otro lado, contar con el mejor desempeño de América Latina en lo que a crecimiento se refiere sirvió para atraer atención. Iván Duque, quien maneja bien el lenguaje que desean escuchar los inversionistas, recibió buenas notas por parte de quienes lo escucharon. Así quedó claro, tanto en la cena del miércoles dedicada a esta parte del mundo como en el desayuno organizado por ProColombia el jueves. “Estoy realmente impresionado”, dijo el representante de una empresa dedicada al reciclaje con sede en Bruselas, que está mirando nuevos horizontes para expandirse.

En ese sentido, y a pesar de las críticas de quienes creen que ir a Davos es un paseo a cargo de los contribuyentes, el balance para Colombia acabó siendo bueno. “El contraste entre el repliegue que uno ve en otras naciones de la región y el papel destacado de la delegación colombiana es algo que sin duda le conviene al país”, señaló Luis Alberto Moreno, presidente del Banco de Desarrollo, quien ha asistido a una veintena de ediciones del Foro Económico.

Más allá de los eventuales dividendos que deje la ida al otro lado del Atlántico para la economía nacional, al cierre del evento muchos de los presentes mostraban una expresión de satisfacción. “Para mí esta ha sido la mejor reunión en los años que llevo viniendo”, dijo el presentador de CNN Richard Quest. “No es seguro, pero por primera vez se abre la posibilidad de que haya un giro importante”, agregó.

Saber si los buenos propósitos y la promesa de enmendar la plana serán duraderos o si se convertirán en acciones concretas, es imposible. Múltiples analistas son escépticos, pues dicen que cuando los ejecutivos retornen a sus lugares de origen, todo seguirá siendo como antes. Otros creen, en cambio, que esta vez hubo un punto de inflexión y que el capitalismo sabrá reformarse para impedir que avance el germen de su propia destrucción, como pronosticaron Marx y Engels. La cita del próximo año en Davos ya tiene el primer punto de su agenda.

RICARDO ÁVILA
Analista Sénior
Especial para EL TIEMPO
DAVOS (SUIZA)

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