En 2018 bajaron los muertos en el Mediterráneo, pero migración no cesa

En 2018 bajaron los muertos en el Mediterráneo, pero migración no cesa

La OIM revela que 4.503 personas fallecieron o desaparecieron cuando intentaban huir de su país.

En 2018 bajó el número de muertos en el Mediterráneo, pero la migración no cesa

Miles fallecen al naufragar las embarcaciones en que intentan llegar a las costas de Italia y de España.

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Andrea Solaro / AFP

Por: EFE
03 de enero 2019 , 07:50 p.m.

Un total de 4.503 personas fallecieron o desaparecieron el año pasado cuando intentaban emigrar, un 35,9 por ciento menos que en el 2017, según cifras de la Organización Mundial de la Migración (OIM) en las que se evidencia que el Mediterráneo continúa siendo la región con más muertes.

La mitad de los fallecimientos de migrantes en el mundo se registraron en aguas de la cuenca mediterránea, donde 2.242 personas se ahogaron en su intento de llegar a Europa desde el Magreb y Oriente Próximo, de acuerdo con el Proyecto Emigrantes Desaparecidos, que enumera cada uno de los casos de la OIM y de fuentes no oficiales reportados hasta el 16 de diciembre pasado.

Estos números –nunca completos por la falta de información en muchas zonas remotas o en conflicto– suponen, como en el año pasado, que aproximadamente muere un 1,4 por ciento de los inmigrantes en el Mediterráneo (113.000, según las cifras más actualizadas de 2018, 172.000 en 2017).

De los 2.242 fallecidos en 2018, un total de 1.282 partieron de las costas libias y de Túnez, principalmente con destino a Sicilia, mientras que 793 salieron desde las costas de Marruecos y Argelia
, sobre todo con el objetivo de llegar a España, y 167 perdieron la vida en el Mediterráneo oriental. Los fallecidos en la zona central de este mar bajaron un 54 por ciento, pero se triplicaron frente a las costas españolas.

Otras regiones

Luego del Mediterráneo, África del norte y la región subsahariana concentraron el mayor número de muertes o desapariciones: 567 y 545, respectivamente.

En el norte de África, cientos de inmigrantes murieron de deshidratación, hambre o abusos físicos –normalmente, en centros de detención– cuando intentaban cruzar el Sahara
para llegar a la costa mediterránea, que tampoco está exenta de riesgos.

Muchos de los incidentes –más de 250– se concentraron en las fronteras de Libia, país donde, según un reciente informe de la Misión de la ONU de Apoyo al país africano (Unsmil), se somete a “inimaginables horrores” a los migrantes, en ocasiones con la complicidad del Estado libio con las redes de tráfico ilegal.

Ese informe subrayaba que 29.000 migrantes fueron interceptados por la Guarda Costera de Libia cuando intentaban cruzar el Mediterráneo y llevados a 11 centros de detención, donde se registraron casos de tortura, trabajo forzoso y violaciones cometidas por los guardias. Sudán del Sur, país que ha vivido casi toda su historia como nación independiente en guerra civil, también tiene un elevado número de inmigrantes muertos y desaparecidos reportados (161).

En la región subsahariana, los conflictos de grupos armados en la República Democrática del Congo se han saldado con 184 fallecidos
, en una zona donde es difusa la frontera entre migrante y refugiado.

En Latinoamérica se registró una ligera subida de los fallecidos en la frontera entre México y Estados Unidos (de 348 casos en 2017 a 376 en lo que va de 2018), pero las cifras no han variado mucho con respecto a 2016, cuando todavía no había asumido el presidente Donald Trump –partidario de la mano dura frente a la emigración– y hubo 365 muertos.

Según el Proyecto de Migrantes Desaparecidos, 228 fallecidos en la zona murieron en la parte oriental de la frontera y 148 en la occidental, mientras que en otras zonas de la región hubo 77 muertes en América Central, 32 en el Caribe y 27 en Suramérica, donde el principal éxodo va desde Venezuela hasta naciones cercanas.

En los países latinoamericanos se ha observado este año un descenso del 25 por ciento de fallecimientos
(512), con respecto a los 677 del 2018, si bien en los últimos cuatro años no se ha conseguido bajar del medio millar de muertes y desapariciones.

Los recientes fallecimientos de dos niños guatemaltecos cuando estaban bajo custodia de la Guardia Fronteriza estadounidense (Jakelin Caal y Felipe Gómez) han reavivado la preocupación por la situación del colectivo inmigrante en la zona, organizado en los últimos meses en caravanas que desde Centroamérica atraviesan México con destino a Estados Unidos.

ANTONIO BROTO - EFE - GINEBRA (SUIZA)

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