España volverá a las urnas sin tener un claro favorito

España volverá a las urnas sin tener un claro favorito

En medio un ambiente de polarización, Pedro Sánchez convocó elecciones para el próximo 28 de abril.

Pedro Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su comparecencia, este viernes en el Palacio de la Moncloa.

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EFE

Por: JUANITA SAMPER OSPINA
16 de febrero 2019 , 10:15 p.m.

Tras escasos ocho meses y medio de gobierno socialista, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se vio obligado a convocar elecciones generales en España para el 28 de abril. El motivo principal ha sido la falta de apoyo de sus aliados independentistas catalanes para aprobar los presupuestos generales de 2019.

Los partidos constitucionalistas de derecha y centro derecha –Partido Popular (PP) y Ciudadanos- y los secesionistas –ERC y PdeCAT– se unieron por primera vez en contra de las cuentas del Estado presentadas por Sánchez. Ello significó la pérdida de apoyo político por parte de los socios del presidente y, como consecuencia, la decisión de convocar nuevas elecciones.

Los españoles acudirán a las urnas el 28 de abril, justamente un mes antes de las elecciones municipales y europeas, que se celebrarán en mayo.

Es muy probable, pues, que los resultados de las primeras influyan en los de las segundas. Esta situación implica que los partidos se jugarán el todo por el todo en las presidenciales.

Protestas en Madrid (España)

Miles de personas protestaron contra el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, su diálogo con los independentistas catalanes y en demanda de elecciones generales

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EFE

Cada agrupación política tratará, de manera independiente, de obtener el máximo número posible de congresistas, y luego vendrán las negociaciones parlamentarias para conformar un nuevo gobierno.

Los pronósticos muestran un cuadro incierto. El Psoe, con Sánchez a la cabeza, podría ganar las elecciones, pero ello por sí solo no garantizaría su continuidad presidencial, pues necesitaría una mayoría parlamentaria. Tendría que buscar de nuevo una alianza con otros partidos de izquierda, como Podemos, y con los grupos separatistas catalanes.

Esta última opción parece improbable, pues los secesionistas no parecen dispuestos a apoyar una jefatura de gobierno que no reconozca la autodeterminación de Cataluña.

A su favor, Sánchez cuenta con una gestión corta, pero con efectos sociales importantes. Mejoró el salario mínimo y las pensiones de los jubilados y creó un fondo de ayuda para el desempleo juvenil.

Además, impulsó las relaciones con América Latina, lideró el tema de Venezuela ante la Unión Europea, reconoció a Juan Guidó como presidente encargado y reforzó la presencia en la UE, en especial con una visión migratoria común con la canciller alemana, Angela Merkel.

En su contra pesa el desarrollo del juicio contra los separatistas catalanes que impulsaron el referendo ilegal del primero de octubre de 2017. La justicia le arrebató la posibilidad de controlar el problema catalán, y la opinión no ha sido favorable a sus intentos conciliadores con la Generalitat (gobierno catalán). Los socialistas solo disponen de 84 de los 350 diputados del Congreso, así que Sánchez ha tenido que buscar constantemente acuerdos con otras fuerzas, a veces a duras penas.

A su favor, Sánchez cuenta con una gestión corta, pero con efectos sociales importantes. Mejoró el salario mínimo y las pensiones de los jubilados y creó un fondo de ayuda para el desempleo juvenil

Por su parte, el PP, sin ser mayoría, podría alcanzar la presidencia si logra conformar una coalición con Ciudadanos y los ultraderechistas de Vox. En caso de que así fuera, el presidente podría ser el conservador Pablo Casado, a quien muchos sectores de opinión consideran escaso de experiencia política.

El papel de Vox, la nueva agrupación de extrema derecha, despierta incógnitas. De un lado se ignora hasta qué punto puede restarle electores moderados al PP, y de otro se desconoce el número real de congresistas que puede conseguir en una contienda nacional, después de su sorpresivo auge en las elecciones andaluzas.

La aparición de partidos políticos diferentes a las dos fuerzas tradicionales –PP y PSOE– dificulta las conjeturas, pues el juego parlamentario permite diversas formas de combinación.

El final de campaña coincidirá con la Semana Santa. Será, desde varios puntos de vista, una semana de pasión.

Juanita Samper Ospina / EL TIEMPO / Madrid *
* Con AFP, Efe, Reuters

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