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El macrojuicio que Italia comenzó contra la mafia de la ’Ndrangheta
Mafia italiana

El juicio se desarrolla en un búnker construido contra reloj en un polígono industrial de la localidad calabresa de Lamezia Terme.

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Salvatore Monteverde. EFE

El macrojuicio que Italia comenzó contra la mafia de la ’Ndrangheta

En el proceso, considerado el más importante contra mafiosos desde los 80, hay más de 350 imputados.

A María Chindamo, una empresaria agrícola de 44 años, la mataron en 2016 porque no quería ceder sus tierras a un clan de la ’Ndrangheta, la mafia italiana más poderosa, que desde sus bases en Calabria, una empobrecida región del sur del país, ha logrado extender sus tentáculos por medio mundo. Es hoy una de las organizaciones criminales internacionales más peligrosas y con conexiones con las redes del narcotráfico colombiano.

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María desapareció el 6 de mayo de 2016, sin que nadie supiera qué había pasado con ella, pero en el último año y medio las declaraciones de algunos mafiosos arrepentidos han permitido a los investigadores reconstruir sus últimas horas de vida, que desvelan toda la brutalidad de la que es capaz la ’Ndrangheta.

A María la secuestraron, la llevaron a un lugar apartado y, después de matarla, metieron su cuerpo en una trilladora para el grano. Los trozos se los dieron como alimento a unos cerdos a los que llevaban varios días sin dar de comer, para que estuvieran bien hambrientos.

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Detrás del asesinato de esta madre de tres hijos estaría el clan Mancuso, uno de los más poderosos de la ’Ndrangheta y que, desde esta semana, se sienta en el banquillo de los acusados. Los miembros de esta importante familia de la organización criminal calabresa, afincada en la provincia de Vibo Valentia, son los grandes protagonistas del macroproceso que ha dado comienzo en un aula búnker construida expresamente en la localidad de Lamezia Terme. Es el juicio más importante contra la mafia que se desarrolla en Italia desde el que tuvo lugar en los años 80 con la Cosa Nostra siciliana como protagonista.

Hay más de 350 imputados, entre los que, además de capos y sicarios, no faltan profesionales de cuello blanco, empresarios, abogados, funcionarios, policías corruptos, varios exalcaldes e, incluso, un antiguo senador. Están acusados de pertenencia a asociación mafiosa, tráfico de drogas, corrupción, homicidio y extorsión, entre otros delitos.

El macroproceso desvela la capacidad de la ’Ndrangheta para infiltrarse en la economía legal y en la política para proteger sus intereses y reinvertir los beneficios de sus negocios ilícitos. Es por ello que los expertos la denominan la mafia “líquida”, por su capacidad para moverse en la llamada ‘zona gris’.

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“Es un juicio histórico no solo por la cantidad de imputados, sino también por los delitos que se juzgan. Se trata de los ndranghetisas militares, que usaban un Kalashnikov o una pistola para intimidar e imponer su voluntad”, explicó Nicola Morra, presidente de la Comisión Parlamentaria Antimafia, en la audiencia inicial del macrojuicio, que podría prolongarse entre uno y dos años.

Que el juicio se celebre en Calabria reafirma la presencia del Estado en una región donde la ’Ndrangheta ostenta el control de buena parte del territorio.

“Es importante que el proceso tenga lugar donde se han producido los crímenes, según nuestro punto de vista. Es una señal para que la gente entienda, sin excusas para nadie, que puede fiarse de nosotros y que podemos dar respuestas”, comentó Nicola Gratteri, fiscal de Catanzaro y figura de referencia en la lucha contra el crimen organizado.

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“Es un proceso muy significativo. Tanto por el número de procesados como por el hecho de que se desarrolle en Calabria”, destacó por su parte el periodista Michele Albanese, que lleva 35 años informando sobre la ’Ndrangheta. Su labor le ha granjeado una condena a muerte por parte del grupo criminal, por lo que las autoridades le pusieron escolta hace siete años.

“Que el Estado haya decidido que el juicio se celebre en la tierra donde tiene sus raíces este fenómeno muestra el cambio que se ha vivido en los últimos 20 años en esta región, donde se ha pasado de la resignación a la reacción civil”, celebró Albanese. Él tiene claro que la lucha contra esta organización criminal solo puede tener éxito si la labor de las fuerzas de seguridad va ligada a un cambio social y cultural. “Este juicio, resultado de un trabajo imponente de investigación comandado por el fiscal Gratteri, da una señal a la gente de que se puede reaccionar y de que el Estado está presente”.

Las cifras del juicio dan una idea de su magnitud e importancia. El aula búnker, construida siguiendo las normas contra la pandemia, puede albergar a 1.000 personas manteniendo la debida distancia y permite, además, realizar 150 conexiones de video de manera simultánea. Participan cerca de 400 abogados y 900 testigos en el proceso, por el que desfilarán unos 60 mafiosos arrepentidos que han pasado a colaborar con la justicia. Entre ellos hay familiares directos y la antigua compañera sentimental de algunos capos, lo que muestra que la ’Ndrangheta también es vulnerable a las filtraciones, algo poco habitual hasta hace pocos años debido a los lazos de sangre entre sus miembros.

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Las vacas ‘sagradas’

Entre las diversas formas que tiene este grupo criminal para tratar de controlar el territorio está el uso de vacas y cerdos. El empresario agrícola Bruno Bonfá ha sufrido varias veces los ataques de estos animales.

“Los utilizan como modo de chantaje. Si no les pagas lo que te piden o quieren hacerse con tus tierras, te sueltan los animales por la noche para que destruyan todo. En mi propiedad liberaron 30 vacas que destrozaron varias hectáreas de bergamota y de olivos. Quieren golpear mi empresa para que acabe vendiéndosela a ellos”, denunció Bonfá.

Este cultivador de la comarca de Locri vive un calvario desde hace años por su empeño en no ceder a la extorsión de los criminales. Incluso sufrió un intento de asesinato, por lo que las autoridades le pusieron durante un tiempo escolta, que ya le han retirado. “Esas vacas son un símbolo del poder territorial de las familias de la ’Ndrangheta de la zona. La gente no se atreve a hacerles nada por miedo, porque todos saben a quiénes pertenecen. Es por ello que se conocen como ‘sagradas’”.

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Calabria lleva sufriendo este problema desde los años 70, cuando las peleas entre dos históricas familias de la ’Ndrangheta, los Raso-Albanese y los Facchineri, ambas dedicadas inicialmente al pastoreo, provocaron la liberación de algunos bovinos. La omertà, la ley del silencio que impera en los territorios controlados por el crimen organizado, propició que nadie importunara a los animales, que se multiplicaron paciendo libremente por los campos, estuvieran estos cultivados o no. Incluso ha sido posible encontrarlos en algunos momentos en el casco urbano de localidades como Cittanova o en el cementerio, comiéndose las flores que adornaban tumbas.

“El capo mafioso considera que la zona donde vive es como su casa, no existe la propiedad privada y quien quiera abrir un negocio o cultivar la tierra tiene que pedirle permiso. Es como ocurría con los reyes en el siglo XV”, explicó Gratteri. “Los capos creen que pueden dejar las vacas pastando libremente, aunque dañen las tierras que son propiedad de otras personas. Los animales también generan un grave problema para el tráfico”, reconoció el fiscal.

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La proliferación de cientos de vacas, toros y terneros que cruzan libremente carreteras ha provocado numerosos accidentes. Incluso tuvo lugar a mediados de los años 80 un incidente ferroviario cerca de Cittanova, después de que un tren chocó contra uno de estos bovinos asilvestrados. Hubo varios heridos.

Gratteri reconoce que no obstante la intervención de las autoridades, que han capturado en los últimos años a más de 400 de estos animales errantes, el problema no se ha acabado del todo. “Siguen quedando algunos rebaños en la zona de Cittanova y en la periferia de Locri”, lamentó.

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