Cumbre del clima de Madrid, interminable y muy poco ambiciosa

Cumbre del clima de Madrid, interminable y muy poco ambiciosa

El eslogan de la COP25 fue ‘Es tiempo de actuar’, pero no se vio reflejado en las negociaciones.

COP25

Manifestantes inconformes por los lentos avances de la cumbre COP25 del clima en Madrid, España.

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Efe

Por: Tatiana Pardo Ibarra
14 de diciembre 2019 , 07:42 p.m.

Hasta cuando el árbitro no dé por concluido el partido, el marcador puede dar un giro inesperado en cualquier momento. Similar funciona la Conferencia de las Partes (COP) sobre Cambio Climático, donde este año líderes políticos de casi 200 países se dieron cita en Madrid, España, durante las últimas dos semanas, para negociar las reglas de un juego que, a diferencia de cualquier otro, es crucial para esta y las próximas generaciones: el Acuerdo de París.

Fue esa misma tensión, la del reloj que corre sin que se asome un consenso sobre temas importantes mientras la tribuna llena espera un resultado, la que hizo que en la tarde de este viernes, acercándose el final de las negociaciones, la zozobra y el pesimismo acecharan los pasillos. Desde el viernes en la noche la ONU estuvo postergando una y otra vez la decisión final. Al cierre de esta edición no había concluido.

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Esta COP, la número 25 que se celebra desde 1995, se caracterizó por su tecnicismo y lentitud. A grandes rasgos, tenía tres objetivos; uno político y dos técnicos: lograr que los países se comprometieran a presentar el próximo año planes más ambiciosos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera (las llamadas Contribuciones Nacionales Determinadas-NDC) y definir cómo funcionarán el artículo 6 y los mecanismos de financiación para el capítulo de “pérdidas y daños”.

El abismo que hay entre la realidad y la negociación tiene que ver con que los países que más contaminan como Brasil, China, India, Estados Unidos y Australia, imponen con mucha fuerza sus intereses

Estos puntos todavía seguían en el tintero el sábado en la noche. Después de conocerse el borrador del que podría ser el documento final, el descontento afloró. “He estado asistiendo a estas negociaciones climáticas desde que comenzaron. Nunca he visto una desconexión casi total como la de esta COP25 entre lo que la ciencia y la gente requieren, la demanda mundial y lo que los negociadores nos están entregando”, dijo el director de la Union of Concerned Scientists, Alden Meyer.

Esta versión es inaceptable. Se le llamó la ‘COP de la ambición’, entonces debe estar a la altura de las expectativas de las personas que marchan en las calles, de la ciudadanía y las comunidades vulnerables que sufren los impactos de la crisis climática”, reprochó Vanessa Pérez-Cirera, jefa de la delegación de WWF.

Mientras que en los pabellones se lograron posicionar agendas interesantes sobre género, océanos, migración, derechos de los pueblos indígenas y soluciones basadas en la naturaleza, los debates en las sesiones cerradas giraron alrededor del controversial artículo 6, sobre cómo regular el mercado de carbono para ayudar a los países (o empresas) a cumplir con sus compromisos de evitar que la temperatura del planeta alcance los 2 grados Celsius al finalizar el siglo y, en lo posible, se mantenga por debajo de 1,5 grados con respecto a los niveles preindustriales.

Los compromisos actuales, catalogados como “insuficientes” por la ciencia, nos están conduciendo a un planeta de más de 3 grados Celsius con consecuencias “catastróficas e irreversibles”.

Para Isabel Cavelier, directora de Transforma y observadora de la COP, el abismo que hay entre la realidad y la negociación tiene que ver con que “los países que más contaminan como Brasil, China, India, Estados Unidos y Australia, imponen con mucha fuerza sus intereses y retrasan los avances. Esta es una negociación de grandes contra pequeños, en la que los últimos, como Colombia, salen perdiendo”.

¿Qué es un mercado de carbono?

Los mercados de carbono se introdujeron en el Protocolo de Kioto de 1997 como un mecanismo para dirigir la inversión financiera hacia los países pobres que, de otro modo, tendrían dificultades para emplear tecnologías limpias o adaptarse a los efectos del cambio climático, como sequías intensas, aumento del nivel del mar o la pérdida de biodiversidad. Pero uno de los grandes problemas es el de la doble contabilidad y la falta de transparencia.

COP25

Durante 13 días hubo debates interminables sobre los compromisos para reducir los gases de efecto invernadero.

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Efe

Supongamos que Colombia, por ejemplo, tiene 10.000 hectáreas de bosque en pie que va a proteger. Esta área se convierte en un sumidero de carbono que evita que una cantidad determinada de toneladas de CO2 se liberen (también pueden ser esfuerzos en parques eólicos o proyectos de energía renovable y transporte limpio). Ese ahorro se certifica, adquiere un valor y puede ser vendido a otros que no han podido cumplir con sus metas, especialmente los más contaminantes.

¿Pero cómo evitar que una misma unidad sea incluida dentro de los recortes de emisiones del país que la vendió y del que la compró?

Aquí hay un grupo de países que no están preocupados por el planeta sino por sus economías. Esta, en realidad, es una discusión mezquina bajo la supuesta búsqueda de la integridad ambiental, que por salvar el detalle pierde la dirección de lo importante”, le dijo a EL TIEMPO José Luis Samaniego, director de Desarrollo Sostenible y Asentamientos Humanos de la Cepal. “Emitir bonos de carbono es emitir dinero. Aquí se están comportando como tenderos o banqueros, en lugar de buscar un cambio real a la emergencia”.

Lo mismo piensa Andrea Meza, directora de Cambio Climático del Ministerio de Ambiente y Energía de Costa Rica, quien junto a otros países (entre ellos, Colombia, Perú, Belice, Alemania, las islas Marshall, Fiji y Portugal) insistieron hasta el final en la ambición: “Muchos países quieren mercados de carbono como instrumento para ayudar a descarbonizar sectores y no como una máquina de hacer dinero. Para que sea así tiene que ser con integridad ambiental y evitar la doble contabilidad. No se pueden pasar créditos del mecanismo anterior (los que fueron sacados bajo la figura de Kioto) al nuevo (París). Desde un punto de vista ambiental, no estamos haciendo reducciones nuevas, que es lo que necesitamos”.

Seguiremos avanzando

Roberto Esmeral, viceministro de Ambiente, le respondió algunas preguntas a EL TIEMPO en la COP de Madrid.

¿Cuál fue la posición de Colombia en el tema de mercado de carbonos?

Tener un mercado internacional que sea transparente y cobije los temas de integridad ambiental. Eso significa que todo el monitoreo, reporte y verificación pueda ser seguido con claridad. Que los países no puedan utilizar reducciones (de dióxido de carbono) viejas (antes del Acuerdo de París) que tienen guardadas para ahora cumplir con sus compromisos (de reducir emisiones de gases de efecto invernadero).
Un mercado sin doble contabilidad que manejemos las mismas unidades y la misma metodología. A veces la gente piensa primero en el financiamiento, pero para trazar un mercado las unidades tienen que ser equivalentes; no puedes sumar piñas con manzanas.

¿A un ciudadano en su día a día por qué debe importarle el artículo 6?

Esta pregunta es muy importante. Uno de los temas que discutimos en la COP25 es el mercado, pero este solo es una herramienta para el cumplimiento de los compromisos del Acuerdo de París. Todos los países tenemos que reducir emisiones y la parte más importante es cómo hacerlo, que depende de los gobiernos nacionales, los gobiernos regionales, las empresas y los ciudadanos.
Al final, lo más importante son las políticas de producción y consumo sostenible. Recuperar el poder del mercado significa que cada decisión que tomo inteligentemente trae unas consecuencias. Así como la gente cuenta calorías a la hora de comprar un producto, pues deberíamos contar emisiones. El consumidor es quien manda señales al mercado.

¿Cómo estuvo la balanza en la negociación? ¿Qué frenó la discusión?

Para ciertos países, la principal estrategia es el mercado, para nosotros es importante pero lo principal es reducir emisiones en casa (…). Más allá de la COP, lo más importante es hacer en Colombina lo que siempre hemos venido haciendo: no depender de esto, continuar a la vanguardia. Seguimos comprometidos.

COP25

La cumbre del clima de Madrid debía realizarse inicialmente en Santiago, la capital de Chile.

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Efe

¿Qué tan ambiciosos serán los NDC de Colombia el próximo año?

Estamos trabajando en su actualización bajo el principio de no retroceso. Es decir, jamás nos vamos a comprometer en un número de toneladas menores (a las que se dijo en un principio). Tenemos prácticamente la certeza de que serán muchas más de las propuestas. Tenemos una visión a largo plazo. Creemos en la información y los datos para la toma de decisiones.

Los logros de la cumbre climática

1. Acuerdo de Escazú
Colombia firmó el Acuerdo de Escazú, para promover el acceso a la información ambiental, la justicia, la participación pública y protección a líderes del medioambiente. Falta su ratificación.

2. Ambición climática
73 naciones se comprometieron a empujar un plan de acción climático más ambicioso para 2020 y a reducir a cero las emisiones netas de CO2 para 2050. 177 empresas de 36 sectores fijarán metas corporativas para limitar la subida de la temperatura media mundial a 1,5 grados.

3. Deforestación
Noruega, Alemania y Reino Unido renovaron su cooperación con Colombia contra la deforestación en la Amazonia. A cambio de mantener los bosques y de reforestar de aquí a 2025, los tres países europeos aportarán hasta 363 millones de dólares.

4. Acuerdo Verde Europeo 
Pretende convertir a Europa en el primer continente con neutralidad climática para 2050. Entre los objetivos se contempla una economía limpia, circular y sostenible, revertir la pérdida de biodiversidad, y hacer que la transición sea justa e inclusiva.

5. Biodiversidad
Colombia resguarda el 10 % de la biodiversidad del planeta y será sede del Día Mundial del Medioambiente el 5 de junio del 2020.

6. Género
Se cerró el Plan de Acción de Género que incluye el tema de ‘derechos humanos’ y ‘transición justa’, además de reconocer “con preocupación” que los efectos del cambio climático en hombres y mujeres “pueden diferir a menudo” debido “a las desigualdades de género históricas y actuales”. El instrumento busca fortalecer el equilibrio de género, la participación y el liderazgo de la mujer.

Tatiana Pardo Ibarra
Para EL TIEMPO
En Twitter @Tatipardo2

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