¿Cómo usa la pandemia el gobierno catalán para su lucha separatista?

¿Cómo usa la pandemia el gobierno catalán  para su lucha separatista?

Informe explica que los dirigentes independentistas manejan la crisis y la adaptan a su discurso.

Pedro Sánez y Quim Torra

El presidente del gobierno Pedro Sánchez y el presidente de la Generalitat Quim Torra. El coronavirus y la relación con Cataluña son los principales problemas del gobierno de Sánchez.

Foto:

EFE/Ballesteros

Por: Juanita Samper Ospina
20 de abril 2020 , 09:42 p.m.

El independentismo catalán y la pandemia del coronavirus constituyen los elementos más problemáticos para el gobierno de Pedro Sánchez en España. La conjugación de ambos resultan en una mezcla complicada y sutil, que es necesario escudriñar para ver las intenciones de quienes manejan el lenguaje y la información.

El informe 'Crisis del coronavirus: la desinformación del separatismo catalán como desafío estratégico para España' ahonda en la manera en que los dirigentes separatistas manejan la crisis para adaptarla a su discurso. 

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El autor es Nicolás de Pedro, investigador del Instituto de Seguridad y Cultura de España y de The Institute for Statecraft en Londres, experto en cuestiones de Asia Central, desinformación y guerra híbrida (combinación de fuerza militar con ciberataques y manipulación de información en internet y redes sociales).

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En esta entrevista con EL TIEMPO ofrece su opinión al respecto.

Estudio sobre Cataluña y el coronavirus

Nicolás de Pedro, investigador del Instituto de Seguridad y Cultura de España y autor del estudio sobre el discurso del independentismo calatán en la emergencia del coronavirus.

Foto:

Instituto de Seguridad y Cultura.

En el informe usted asegura que el nacionalismo catalán pretende aprovechar la crisis del coronavirus para avanzar en su proyecto independentista. ¿Qué estrategias sigue con tal fin?

Un segmento importante del nacionalismo catalán liderado por el presidente de la Generalitat (gobernación) Quim Torra y su predecesor, Carles Puigdemont, está tratando de fijar en el imaginario nacionalista una narrativa insidiosa de tono conspirativo que sugiere que la difusión del coronavirus en Cataluña se ha producido por voluntad del Gobierno de España. Es llevar un paso más allá la narrativa marco de permanente agravio y victimismo del nacionalismo catalán.

Así, las narrativas que se inyectan en medios afines subvencionados o en redes sociales van desde algunas más benignas que cuestionan la gestión del Gobierno y sugieren que una Cataluña independiente no habría sufrido esta crisis (con el mensaje implícito de que los nacionalistas catalanes gestionan mejor) a otras más delirantes y nocivas en las que se dicen cosas como que los “madrileños infectan a los catalanes” o que al “Estado no le importan la muerte de catalanes”.

La narrativa asegura que una Cataluña independiente no habría sufrido esta crisis (con el mensaje implícito de que los nacionalistas catalanes gestionan mejor)

¿Esa estrategia de achacar culpas al gobierno de Pedro Sánchez en el manejo del coronavirus no podría revestirse contra los dirigentes independentistas catalanes en un momento en que la gente pide unión para salir de la crisis?

Es una posibilidad, pero es más probable que se produjera fuera del núcleo de apoyo a dirigentes como Torra o Puigdemont que dentro. Lo que están tratando de hacer es compactar la cohesión de sus propios seguidores (“Madrid nos mata”), no ampliar su base social en Cataluña donde, es importante recordar, el independentismo nunca ha alcanzado el 50 por ciento de los votos en las sucesivas elecciones que se han celebrado.

Es una estrategia que puede envenenar la convivencia en Cataluña y, de hecho, cabe preguntarse si no es ese el objetivo que se persigue. El impacto emocional y social de esta crisis va a ser muy profundo y puede generar mucha tensión.

Manifestantes en Cataluña

El experto asegura que el objetivo de este discurso catalán es lograr la cohesión entre sus seguidores.

Foto:

Bloomberg

El informe también señala que los dirigentes independentistas actuales buscan mostrar al mundo que Cataluña y España son dos entidades diferentes. ¿Cómo lo hacen? En su opinión, ¿han logrado ese objetivo?

En el espacio comunicativo y simbólico del nacionalismo catalán, España y Cataluña se presentan como entidades territorial y políticamente ajenas. Esto ha ido permeando todas las instituciones catalanas.

En los informativos de las televisiones regionales, de titularidad pública o fuertemente subvencionadas, España y Cataluña no son siempre presentadas en clave bilateral. Con frecuencia, por ejemplo, los mapas del tiempo (previsiones metereológicas) muestran con total naturalidad ficciones como los denominados “países catalanes” con los que sueña el etnonacionalismo catalanista más extremista.

Y este es el mensaje que de forma sistemática trata de trasladarse a las audiencias internacionales, aderezado dentro de un relato que, sin pudor alguno, pretende comparar los supuestos agravios que sufre Cataluña con la situación de los tibetanos, uigures o kurdos, por poner tres ejemplos. 

Lleva en ocasiones a líderes como Artur Mas o Carles Puigdemont a compararse con Nelson Mandela

Por delirante que resulte, se trata de mensajes que se repiten con relativa frecuencia y lleva en ocasiones a líderes como Artur Mas o Carles Puigdemont a compararse con Nelson Mandela y equiparar su situación con la de las afroamericanos en el sur de Estados Unidos en los años 50 del siglo pasado.

El relato independentista ha penetrado con fuerza en la opinión pública internacional, aunque este tipo de aspectos más absurdos y delirantes son poco conocidos fuera de Cataluña. Incluso en el resto de España suelen pasar bastante desapercibidos.

¿Cuál es la invisibilización de la división política que usted señala en Cataluña?

En el ámbito comunicacional e informativo catalán la disidencia está perfectamente silenciada e invisibilizada, otorgándole un lugar marginal en cualquier espacio y, frecuentemente, ridiculizada incluso en espacios informativos.

Si un ciudadano colombiano recién llegado a Barcelona únicamente viera, leyera o escuchara cualquiera de las docenas de medios de comunicación públicos o privados subvencionados por el Gobierno catalán tendría una impresión tan distorsionada que le costaría entender cómo se producen los resultados electorales.

Es decir, cuando la ciudadanía vota con todas las garantías democráticas no se produce esa hegemonía que propagan los medios de comunicación catalanes y lo que muestran, de forma reiterada, esta última década, es la polarización y división en dos campos de la sociedad catalana.

Cataluña

La sociedad catalana tiene una división y polarización profunda entre quienes apoyan la independencia y quienes se sienten conformes con la pertenencia a España.

Foto:

David Borrat / Efe

Hay investigaciones sobre la injerencia rusa en la campaña que terminó en la proclamación fallida de independencia de Cataluña en octubre de 2017. ¿Continúa su participación -o la de otros países- en el manejo de información del independentismo?

En octubre de 2017 hubo una intervención masiva desde Rusia en el ámbito de las redes sociales y también una cobertura informativa abiertamente hostil con la unidad de España.

De igual forma, existen abundantes indicios que apuntan a la actividad de algunos actores políticos señalados en uno y otro lado. En este momento, existe una investigación en curso en la Audiencia Nacional sobre las actividades en Barcelona de agentes del GRU, inteligencia militar rusa, durante aquellos días decisivos. 

Existe una investigación en curso sobre las actividades en Barcelona de agentes del GRU, inteligencia militar rusa, en las votaciones independentistas

Con respecto a esto último, cabe apuntar de forma preliminar que el rango y perfil del principal agente identificado sugieren que el Kremlin barajó escenarios y resultados posibles diversos para la crisis catalana en aquellas fechas.

Con posterioridad, lo que ha resultado más visible son algunas operaciones de información para encubrir esta injerencia apelando a otras supuestas injerencias foráneas en el asunto catalán. Es cuestión de tiempo que detalles de estas operaciones vayan saliendo a la luz. Algunos, probablemente, se llevarán una sorpresa.

JUANITA SAMPER OSPINA
Corresponsal de EL TIEMPO
Madrid

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