Brasil, a punto de definir su nuevo presidente

Brasil, a punto de definir su nuevo presidente

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Este domingo, 147,3 millones de ciudadanos irán a las urnas a votar entre dos ideologías opuestas.

A días del balotaje, Bolsonaro habla de cómo gobernará, mientras Haddad sigue en la búsqueda de votos

Los brasileños están, este domingo, a puertas de tomar una decisión que cambiará el rumbo del país.

A medida que transcurren los días y se acerca la fecha del balotaje, programado para este domingo 28 de octubre, la amplia ventaja que los sondeos otorgan al candidato de ultraderecha Jair Bolsonaro (57 por ciento), frente al socialista Fernando Haddad (43 por ciento) llevan al primero a preocuparse más sobre un eventual gobierno y mirar un paso más allá como presidente electo y al segundo a seguir en la desesperada busca de alianzas y apoyos de última hora que le permita subir en intención de voto.

Mientras que en la última semana, Bolsonaro se ha dedicado a recibir en su residencia a parlamentarios, empresarios, alcaldes y líderes que puedan garantizarle la gobernabilidad en caso de que venza las elecciones, Haddad ha proseguido una intensa campaña, con visitas a importantes colegios electorales, para intentar lograr los votos que le faltan para alcanzar a su rival.






Bolsonaro: 43 por ciento

Haddad: 28 por ciento


Edad: 63 años

Inclinación política: Ultraderecha

Vicepresidente: Hamilton Mourao


Intención de voto según encuestas

Ibope: 57 por ciento

Datafolha: 59 por ciento



Foto: Adriano Machado.Reuters


Jair Bolsonaro

Partido Social Liberal (PSL)

Edad: 55 años

Inclinación política: Izquierda

Vicepresidente: Manuela D'Avila


Intención de voto según encuestas

Ibope: 43 por ciento

Datafolha: 41 por ciento



Foto: Miguel Schincariol.AFP


Fernando Haddad

Partido de los Trabajadores (PT)

Lo denominan el 'Donald Trump brasileño'. Este general retirado, que estudió en la Academia Militar de las Agujas Negras, ingresó a la Cámara de Diputados de Brasil en 1990.

En su carrera política ha sido integrante de 8 partidos políticos. Desde enero de 2018 entró a formar parte del Partido Social Liberal (PSL) y actualmente actúa como su líder.

Entre sus más recientes declaraciones, Bolsonaro ha prometido mano dura contra la delincuencia, pues según él prefiere “una cárcel repleta de bandidos a un cementerio lleno de inocentes”. Para esto planea usar a las fuerzas armadas para patrullajes de rutina en las calles.

Sobre los opositores, advirtió que los “marginales rojos” serán prohibidos. “Sólo que ahora la limpieza será mucho más amplia. Esa banda, si quiere quedarse aquí, va a tener que someterse a la ley de todos”, dijo Bolsonaro en un video.

Eduardo Bolsonaro, uno de los hijos del ultraderechista y diputado federal del estado de São Paulo, fue el centro de una polémica esta semana por decir que basta con mandar “un soldado y un cabo” para cerrar la Corte Suprema de Brasil, en un video grabado antes de la primera vuelta. Si bien tanto él como el candidato presidencial pidieron disculpas a la Corte por la declaración, el juez Alexandre de Moraes solicitó que se abra una investigación pues pudieran suponer una “amenaza contra la seguridad nacional”.

El 6 de septiembre fue apuñalado en el abdomen durante un acto de campaña en la ciudad Juiz de Fora. Tuvo que ser intervenido quirúrgicamente y el 29 de septiembre salió de la clínica. Aunque perdió importantes días de campaña, el ataque le sirvió para subir su popularidad en las encuestas.

El candidato ha realizado declaraciones misóginas y discriminatorias, tal como sucedió en 2014 cuando le dijo a la diputada María do Rosario “no te violo porque no te lo mereces”, o al decir en 2017 que los negros “no sirven ni para procrear”. Sus palabras y posturas han desatado reacciones en contra. El mismo día que salió del hospital, en varias ciudades del país, y en esta semana miles de mujeres se han manifestado bajo la campaña #EleNão (Él no).

No está de acuerdo con la ideología de género, defiende que todos tengan el derecho de poseer y portar armas de fuego, quiere privatizar las empresas estatales y prometió sacar a Brasil de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y del Acuerdo de París sobre el cambio climático.

Estudió Derecho e hizo su maestría en Economía y doctorado en Filosofía en la Universidad de São Paulo. Ingresó al Partido de los Trabajadores (PT), del mismo que Luiz Inácio Lula da Silva es su máximo líder, en 1983 cuando tenía 20 años.

Fue ministro de Educación (2005-2012) durante los gobiernos de Lula y Dilma Rousseff, cuando esta fue presidenta. También se ha desempeñado como alcalde de São Paulo (2013-2016).

Desde el 1 septiembre tomó la candidatura del PT, dado que el líder inicial era el expresidente Lula da Silva pero fue vetado por el Tribunal de Justicia debido a su condena a 12 años y un mes de cárcel por corrupción y lavado de dinero.

Luego de la primera vuelta del 7 de octubre, Haddad optó por seguir el consejo de sus estrategas -y hasta del propio Lula- de alejarse de su sombra y del peso que carga el PT por el historial de corrupción tanto de Lula como de Rousseff.

Sin embargo, por medio de una carta escrita desde la prisión, el expresidente pidió la creación de un frente democrático para apoyar a Haddad, con el fin de frenar la “amenaza fascista”, pues según él “representa la supervivencia del pacto democrático” y que es hora de votar por Haddad “sin miedo y sin vacilaciones”.

Sobre su rival, el izquierdista ha dicho que la democracia del país está en riesgo en caso de que Bolsonaro gana. “Si tiene el valor de amenazar a la democracia antes de la elección, ¿qué piensan que hará si gana?”, afirmó Haddad. Para él, si Brasil no abandona la tradición autoritaria, “corremos peligro, incluso físico, si no alertamos al país de que la oposición política, los jueces y los periodistas están siendo amenazados antes de que se decida la elección”, dijo.

Aunque el candidato socialista consiguió el apoyo de gran parte de la izquierda brasileña, ha sido más una alianza simbólica que efectiva, como sucedió con el “apoyo crítico” dado por los excandidatos Ciro Gomes y Marina Silva. Por eso busca alcanzar el apoyo de quienes votaron por los candidatos de centro.

Se dice que Haddad continuará con el legado del exmandatario. “No vamos a desistir de un proyecto que fue tan bueno para tanta gente”, dijo el pasado 12 de septiembre, pues cree que los gobiernos del líder histórico del PT mostraron que es posible la creación de condiciones para que todos “puedan crecer como personas”. Seis días después también afirmó que, si llega a la presidencia, no le dará indulto al exmandatario.

Propone reforzar la política de control y rastreo de armas y municiones, promover la integración y diversidad de la comunidad LGBTI mediante programas educativos, renovar el proceso de la constituyente, y apoyar la reforma de la ONU y los instrumentos de protección de los derechos humanos.

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Redacción internacional
Lucía Gualdrón Castellanos
​ESCUELA DE PERIODISMO MULTIMEDIA EL TIEMPO
Fotos: AFP y Reuters
Con información de AFP, EFE y Reuters

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