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¿Qué se juegan EE. UU. y el resto del mundo en las elecciones de hoy?
Fernando Cepeda Ulloa

Fernando Cepeda Ulloa ha sido ministro y también embajador en el Reino Unido, Naciones Unidas, Canadá, la OEA y Francia.

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Claudia Rubio. Archivo EL TIEMPO

¿Qué se juegan EE. UU. y el resto del mundo en las elecciones de hoy?

"Lo que está en juego es la "supervivencia de la democracia", dice Fernando Cepeda a María I. Rueda.

El politólogo, profesor y analista Fernando Cepeda Ulloa analiza qué hay de distinto en las elecciones de hoy, y dice: ‘Lo que realmente está en juego es el tema de la supervivencia de la democracia en Estados Unidos y en el mundo’.

¿Qué hace diferentes estas elecciones en EE. UU.?

La diferencia está en la retórica que se ha venido utilizando durante cuatro años, y que siguió utilizando Trump en la campaña y que, con un contenido incendiario, se ha ido generalizando.

Incendiaria por parte del presidente, pero también por parte de los editoriales de los periódicos. Yo no había leído unos editoriales más brutales que, por ejemplo, el reciente de 'The New York Times'…

Tremendo, yo digo que lo escribieron a veinte manos; y luego viene el tema, gravísimo, que ya escapa a los Estados Unidos y nos cobija a todos, que es el de las redes sociales, que se están exacerbando; en Estado Unidos se agudizó, bajo el concepto de lo que se conoce como 'identity politics', que es la vida política basada en unos criterios de identidad.

(Lea además: 'Si Biden gana, traicionaría a Colombia': Trump)

En el campo religioso, en EE. UU. hubo una gran convivencia, pero claro, una vez que llega la cosa musulmana se complica mucho

En el campo religioso, en EE. UU. hubo una gran convivencia, pero claro, una vez que llega la cosa musulmana se complica mucho. Así como el tema racial, que no es solamente de blancos y negros, que ya era bastante complicado, sino que ahora incluye a los hispanos y a otros tipos raciales.

Obama fue el precursor del uso de las redes como contacto con el electorado. Pero aún no eran campañas difamatorias ni cargadas de mentiras…

Obama, en su campaña, utilizó por primera vez, con fuerza, el tema digital, con unos jóvenes de la Universidad de Yale. El libro sobre la campaña de Obama se llama 'Victory Lab' ('El laboratorio de la victoria'). Y en ese libro dicen que en la campaña de Obama podían decir cómo María Isabel Rueda iba a votar antes de que ella supiera por quién iba a votar. Porque ella estaba mostrando todos los datos, ¿no?

¿Y cómo evolucionó eso en la campaña de Trump?

Bueno. En la campaña de Trump funcionó lo de Cambridge Analytica. Ahí ya vino todo este lío que conocemos. Cambridge Analytica contaba con todos los datos imaginables que tenía Facebook. Y entonces podía enviar en nombre de Trump mensajes perfectamente individualizados porque sabían qué película le gustaba a una persona, qué tipo de perros, qué comida.

(También lea: 'Trump politizó y socavó relación bipartidista con Colombia': Biden

¿Y en qué queda la campaña difamatoria de los rusos mediante la supuesta infiltración a Hillary Clinton, por sus descuidos en sus correos secretos, cuando era secretaria de Estado?

Hubo una organización, que está descrita en un libro, por Dick Morris, de todas las ONG que se crearon para desacreditar a Hillary. A Dick Morris, que se consideró en una época el mejor estratega político en Estados Unidos, lo trajo Rafael Pardo y me lo presentó en un almuerzo en Usaquén, me sentó a su lado y le dijo: ‘Mira, ¿tú sabes que aquí el doctor Cepeda habría podido ser el Dick Morris colombiano?’. Entonces yo le dije: ‘Sí, lo que pasó fue que me faltó un escándalo’. (Risas)

¿No cree que la llamada interferencia colombiana en las elecciones gringas raya en la ridiculez?

¡Por favor! El informe Mueller costó 45 millones de dólares y era para averiguar dos cosas: la primera, si había habido interferencia rusa; la segunda, si en esa interferencia rusa había estado la palabra clave 'collusion' o colusión, o sea, que se hubiera dado en complicidad con Trump. El informe, que tiene 300 páginas, en letra pequeña, es excelente, demuestra que sí hubo interferencia. Pero no se pudo demostrar la colusión.

En la campaña Trump usaron un arma parecida contra el hijo de Biden…

Han publicado correos hackeados aparentemente al hijo de Biden, Hunter. Pero Biden, en dos artículos que le he leído en 'Foreign Affairs', habla de cómo 'stand up', o como parársele de frente a la Rusia de Putin; sostiene que es inaceptable que Estados Unidos no hubiera castigado a Rusia por lo que hizo. Dice que lo están volviendo a hacer, y que si él es presidente, inmediatamente procederá.

¿En qué terminan las acusaciones contra Hunter Biden?

Hubo esas famosas conversaciones de Trump con el presidente de Ucrania, supuestamente para decirle: ‘Bueno, abra una investigación y me informa sobre el señor Biden y su familia, y yo acelero la ayuda económica que le vamos a dar’. Esa investigación le permitía seguir insistiendo en plena campaña en el tema del hijo. De ahí que Trump le dijera a Biden en los debates: ‘Usted es un corrupto’.

Pues yo creo que parte de la falta de atención a la aparición del coronavirus fue porque todo el mundo estaba concentrado en ese 'impeachment', que no prosperó

Por esas conversaciones con el mandatario ucraniano trataron de armarle un 'impeachment' a Trump entre enero y febrero de este año. Pues yo creo que parte de la falta de atención a la aparición del coronavirus fue porque todo el mundo estaba concentrado en ese 'impeachment', que no prosperó.

(No deje de leer: Trump vs. Biden: cuáles son los estados que definirán las elecciones)

Recientemente aparecieron también unos correos, en el 'New York Post', del señor Hunter Biden, en los que intercambia favores con base en el poder de la Vicepresidencia de su padre. Esa información trataron de pararla Facebook y Twitter, hasta que les tocó soltarla por presiones de la libertad de prensa…

¿Pero sabe que se han publicado cosas peores? Por ejemplo, este libro publicado en el 2020 que se llama 'Profiles of Corruption: Abuse of power by America’s Progressive Elite'. En carátula hay seis fotos: la primera imagen es la de Kamala Harris; la segunda, Bernie Sanders; la tercera, Biden; la última es Elizabeth Warren. Yo dije: ‘¡Pero esto no es posible, Dios mío!’. El libro es de un 'New York Times Best Selling Author', Peter Schweizer, el mismo de 'Clinton Cash' sobre el dinero de los Clinton que hizo mucha bulla. Nada menos, trata, en el año de las elecciones, el abuso de poder “by Americas progressive elite”. Sanders y todos ellos. Imagínese. Y están todos los datos, con citas de periódicos, no de servicios de inteligencia.

¿Qué definirá los resultados de estas elecciones?

Algunos contestan que Florida, cuando la pierda o Trump o Biden. Otros dicen que Pensilvania. Pero cuando uno mira cómo son los votos en el colegio electoral, Florida tiene 25 y Pensilvania, 23. Fíjese que no mencionan a California, que tiene 54. A Nueva York tampoco, y tiene 33. El otro gran estado es Texas, con 32.

Pero porque son estados donde se supone que ya ganó Biden, salvo Texas, que todavía es bailante…

Exacto. En California se supone que gane Biden, en Nueva York también. El asunto se resuelve en los que se llaman 'battleground states', donde hay conflicto, donde hay competencia real entre Biden y Trump. Los indecisos, o 'swing states', o estados pendulares. Los 'swingers', los que cambian, que van de un lado a otro. Y en otros estados, como los que conforman lo que llaman el 'rust belt', o sea, los estados del cinturón industrial, donde había industrias manufactureras y mineras, que con la globalización se fueron y dejaron esa situación de pobreza entre blancos, que fue el electorado que decidió en favor de Trump, los blancos sin diplomas universitarios.

Pero las encuestas parecen consistentes en la ventaja de Biden. En el voto popular le saca 10 puntos. En los 'swing states', las diferencias son más apretadas, casi en el margen de error. ¿No será entonces un poco aventurado decir que hoy ganará Biden?

En las circunstancias, yo me inclino a creer que va a ganar Biden. Creo que ya algo pasó, y es que hay un sector de la población, incluido un sector republicano no muy grande, que considera que los valores, las tradiciones, las fortalezas que hacían de Estados Unidos lo que todos conocemos y admiramos fueron puestas en tela de juicio, debilitadas, maltratadas por Trump, y que lo que está en juego no es quién gana, sino la supervivencia de la democracia en Estados Unidos. Pero mucho más: la democracia en el resto del mundo. Para Colombia, por ejemplo, sería muy, muy complicado, porque cuando uno lee lo que está pasando en Estados Unidos, allá lo que hay es polarización.

(Siga leyendo: Lo que le espera a Colombia con Trump o con Biden)

¿Y acaso aquí no hay?

Yo, sobre Colombia, no hablo de polarización, sino de ruptura del concepto político por el tema del proceso de paz. Pero en Estados Unidos sí hay lo que se denomina polarización, o sea, la radicalización de las posiciones, de las posturas, sobre cualquier tema, y, digamos, la destrucción de la idea de que en política hay adversarios, pero no enemigos, y mucho menos enemigos mortales. Esta idea de que Biden es comunista, o de que Kamala es comunista y un monstruo, ¡por favor!, no. Que el chavismo, Maduro, Castro están esperando a Biden, que él es una marioneta, ¡no es posible haber llegado allá! Eso sí es polarización. Fíjese el temor que hay en Estados Unidos sobre la posibilidad de que haya violencia el 3 de noviembre o después.

El asunto se resuelve en los que se llaman 'battleground states', donde hay conflicto, donde hay competencia real entre Biden y Trump. Los indecisos o estados pendulares

Sí, hay un temor grande…

Muy grande. Por supuesto, la retórica de Trump es el factor principal que incide en la polarización, y, por lo tanto, la persona definitiva para bien o para mal es él. Si Trump dice: ‘Muy bien, perdí, todo en calma, no ha pasado nada, nadie hizo fraude’, perfecto. Y si dice lo contrario, esto se fregó.

Ha hecho muchas advertencias de que este va a ser el conteo de votos más corrupto en la historia de los Estados Unidos…

Por eso. Denunció todo, todo lo que pasaría con el voto por correo, etcétera. Hay un estudio que salió hace unos tres días, del International Crisis Group, son como 30 páginas, en el cual describen qué es lo que podría pasar el 3 y después. Jamás habíamos leído que unas elecciones de Estados Unidos podrían generar ese tipo de violencia. Dios mío.

¿Cree que es un peligro real?

Incluso en el estudio del Crisis Group hay una exhortación a los gobernantes de los distintos países –Europa, América Latina, etcétera– diciéndoles: ‘Por favor, no vayan a incurrir en la ligereza de felicitar a uno de los ganadores, porque eso puede no ser el final del conteo y ustedes van a estar contribuyendo a una situación que puede ser muy grave. Por favor, sean muy prudentes’.

Y en ese contexto, ¿cómo juegan las acusaciones de que políticos colombianos están incidiendo en esas elecciones?

Lo están tratando muy superficialmente aquí y allá. La primera pregunta que hay que hacer es: ¿qué es una intervención en política electoral? ¿Usted recuerda que el famoso programa 'Sixty Minutes' acusó a Turbay, en plena candidatura, de ser el padrino de la mafia?

No recordaba eso…

¿Sabe qué salvó a Turbay? Que López Michelsen, también entrevistado en el programa defendiendo a Turbay, lo grabó. 'Sixty Minutes' no sacó esta parte de López. Pues él lo que hizo fue publicar el programa completo el lunes, después de su emisión editada el domingo. Entonces Turbay nos contó que el embajador de EE. UU. de la época, que no recuerdo quién era, le envió una especie de certificado de buena conducta a Turbay. Esta sí fue una clara intervención.

(Además lea: Lo que se juega el mundo en la decisión estadounidense

Pero entonces, ¿qué hacemos con las acusaciones de que estamos incidiendo en las elecciones gringas?

Por favor. En cambio, Odebrecht sí fue una clarísima intervención en política y en elecciones. El tema de Odebrecht no solo son los sobornos. Como lo dijo el juez en su sentencia en EE. UU., Odebrecht tenía que contar qué campañas políticas financiaron en América Latina. Y aquí no se ocuparon de eso.

¿Entonces no descarta que pueda haber un poquito de desorden mientras se conocen los resultados?

Allá, el sistema electoral lo maneja cada estado, que es lo que hace que esto sea caótico y dificilísimo de entender. Pero digamos que lo que está en juego realmente en estas elecciones, aparte del tema de la violencia, es el tema de la supervivencia de la democracia en Estados Unidos y en el mundo. Porque ya hay una crisis, que llaman la recesión de la democracia. Y los Estados Unidos dejarían de ser el faro, el ejemplo, el paradigma. Tratamos de parecernos a ellos en la idea del compromiso político, de la tolerancia, del pluralismo… Y que de repente eso se rompa, sería terrible.

MARÍA ISABEL RUEDA
EL TIEMPO

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