Las opciones que le quedan a Trump para evitar un juicio político

Las opciones que le quedan a Trump para evitar un juicio político

Tras escándalos de su exjefe de campaña y exabogado, se le cierran los caminos al presidente.

Paul Manafort

Manafort fue declarado culpable de ocho cargos de fraude fiscal, fraude bancaria y no revelar cuentas bancarias en el extranjero.

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Reuters

Por: AFP y Efe
25 de agosto 2018 , 10:15 p.m.

Esta semana fue sin duda una de las más difíciles que ha enfrentado el presidente de EE. UU., Donald Trump, quien cada vez se ve más acorralado por la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre la interferencia de Rusia en las elecciones del 2016.

El mandatario recibió un baldado de agua fría cuando se conoció que su exabogado Michael Cohen confesó que, a pedido del entonces candidato republicano, hizo pagos para acallar a dos de sus examantes con la meta “de influir en la elección” del 2016; y que su exjefe de campaña Paul Manafort fue hallado culpable de ocho cargos de fraude fiscal y bancario.

El veredicto de los dos juicios –derivados de investigaciones hechas en el marco de la pesquisa sobre la trama rusa– se conoció el martes con solo cinco minutos de diferencia y representa un riesgo inminente para el presidente.

Si bien los cargos contra Manafort son anteriores a su trabajo en la campaña electoral de Trump en el 2016, los analistas legales consideran que el veredicto, dado por un jurado de Virginia, fue una victoria para el fiscal especial.

Esta circunstancia es clave porque para reducir su condena, Manafort –que tuvo negocios con políticos prorrusos en Ucrania y asistió a una reunión con una abogada del Kremlin que ofrecía ayuda para perjudicar a la demócrata Hillary Clinton– podría colaborar con la investigación de la trama rusa y contar lo que sabe, o intentar ganarse un indulto de parte de Trump, posibilidad que ya el mandatario estuvo consultando con sus asesores, aunque se vea remota.

Lo de Cohen no es menos delicado. El abogado se declaró culpable de cinco delitos de evasión fiscal de 2012 a 2016, un delito de fraude bancario y dos delitos de violación de la ley de financiación de las campañas electorales por haber hecho dos pagos a dos mujeres por 150.000 y 130.000 dólares. Y, aunque no dio el nombre de ellas, las cifras coinciden con las historias entregadas por la exmodelo de Playboy Karen McDougal y la actriz porno Stormy Daniels.

Lo verdaderanente grave para Trump es que Cohen lo implicó en la comisión de fraude electoral, un delito federal que podría llevar al mandatario estadounidense a un juicio político o impeachment, posibilidad que parece lejana debido a que el Congreso es mayoritariamente republicano, al menos hasta las legislativas de noviembre.

Michael Cohen, Donald Trump y Paul Manafort.

De izq. a der.: Michael Cohen, Donald Trump y Paul Manafort.

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AFP / Don Emmert

A ese escenario hipotético se suman otros: una citación judicial de la fiscalía especial para que Trump declare como testigo o incluso, una potencial imputación criminal.
Lo claro es que los ataques incesantes de Trump contra Mueller no han impedido que el fiscal especial avance en la investigación. Aunque se desconoce el alcance de la causa que ha construido contra el presidente y su círculo íntimo, el comportamiento de Trump sugiere que este se encuentra bajo una intensa presión.

De hecho, el presidente criticó duro, el jueves pasado, al fiscal general de EE. UU., Jeff Sessions, de quien dijo no había logrado “tomar el control del Departamento de Justicia”, a lo que el funcionario respondió que no permitirá que las “consideraciones políticas” lo influencien. Además, Trump advirtió que un juicio político haría colapsar los mercados y fustigó a Cohen por “inventar historias”.

Según expertos, ante la culpabilidad de sus exasesores, existen tres posibles escenarios para Trump: cooperar con Mueller, atacarlo más u optar por la ‘opción nuclear’ y echarlo.

Aunque repetidas veces ha dicho que no ha cometido ningún delito, el presidente de EE. UU. ha tratado de desviar y demorar la investigación, y ha evitado por meses ser indagado por Mueller.

Él no podría cooperar sinceramente sin autoincriminarse

De acuerdo con Eric Freedman, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Hofstra, si Trump no tiene nada que esconder, esa es una mala estrategia. “Debería adoptar y mantener una política de apertura”, dijo Freedman, quien agregó que así podría apuntalar la campaña de la Casa Blanca, que tilda de “cacería de brujas” la investigación de Mueller.

El camino sugerido por Freedman requeriría que Trump retire su apoyo a excolaboradores como Manafort. Pero Trump solo tuvo elogios hacia su exjefe de campaña por enfrentar el juicio.

Por su parte, Robert Bennett, un experimentado abogado defensor de Washington que trabajó para el expresidente Bill Clinton, afirmó que es demasiado tarde para cambiar de rumbo. “Se decidieron hace tiempo por atacar al fiscal especial. Sería difícil ahora hacer un cambio rotundo”, explicó.

Además, según Bennett, cooperar ahora difícilmente altere el rumbo de la investigación, salvo para peor, y sería peligroso para Trump. “Él no podría cooperar sinceramente sin autoincriminarse”, señaló. Cooperar también podría poner al Presidente en una posición difícil si, como piensan muchos, su hijo Donald Trump Jr. u otros miembros de su familia quedan bajo la lupa de Mueller.

Paul Manafort

Paul Manafort se desempeñó brevemente como jefe de su campaña en 2016.

Foto:

AFP

El desafío más inmediato para Trump son las elecciones de noviembre, ante la amenaza demócrata de hacerse del control de las dos cámaras del Congreso. El mandatario necesita evitar que eso ocurra, para eludir tener un Congreso dispuesto a llevar adelante su impeachment. Normalmente, el comité judicial de la Cámara Baja es el que inicia los trámites y emite una resolución con los cargos por “juzgar”, que serán votados por dicha cámara. Si una mayoría absoluta aprueba esa resolución o al menos uno de los cargos presentados, se elegiría un grupo de “directores” que harían de fiscalía y presentarían el caso ante el Senado, donde sus miembros ejercerían a modo de ‘jurado’ y necesitarían dos tercios para declararlo culpable y que deje la Presidencia.

Su estrategia actual ha sido convencer a los votantes de que la investigación de Mueller es una operación ilegítima de la oposición para quitar apoyo a los republicanos. Pero, según encuestas, esta estrategia parece ha tenido éxito limitado.
El experto Michael Cornfield, docente de Liderazgo Político de la Universidad George Washington, explicó que con las circunstancias que hay sobre la mesa existen más posibilidades de que Trump no llegue a sus cuatro años de mandato. “El escenario más probable es que (el vicepresidente) Mike Pence herede su presidencia”, comentó Cornfield.

Por último, Trump podría optar por echar a Mueller y cerrar la investigación. El mandatario ha amenazado con hacerlo, pero se ha detenido ante advertencias de que eso podría llevarlo a un impeachment. Además, la “opción nuclear” no ayudó al presidente Richard Nixon cuando echó al fiscal especial del Watergate, Archibald Cox, en 1973. Esa acción, en cambio, erosionó su apoyo, y el reemplazante de Cox continuó avanzando en el caso hasta que Nixon, casi un año después, renunció ante un posible juicio político.

AFP y Efe

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