Las dudas y teorías sobre la autoría de los paquetes bomba en EE. UU.

Las dudas y teorías sobre la autoría de los paquetes bomba en EE. UU.

Trump acusó a medios críticos y demócratas de lo sucedido. Se especula sobre la extrema derecha.

Donald Trump

Donald Trump en un evento de campaña en el aeropuerto de Mosinee, Wisconsin, este 24 de octubre.

Foto:

AFP

Por: Sergio Gómez Maseri
25 de octubre 2018 , 11:02 p.m.

El odio partidista que consume a Estados Unidos llegó a nuevos niveles de bajeza este jueves. Con el país aún en pánico tras el hallazgo de una serie de paquetes bomba dirigidos contra prominentes figuras del partido demócrata, y el FBI advirtiendo que podían ser muchos más, tanto el presidente Donald Trump como sus simpatizantes en la derecha la emprendieron contra los medios de comunicación y sectores de izquierda a quienes ahora acusan de estar tras los atentados.

Trump, quien el día anterior había hecho un llamado a la unidad y prometido mano dura contra los responsables, apuntó su dedo hacia cadenas de televisión como CNN y otros reconocidos medios a los que señaló como causantes de la rabia que carcome a la sociedad por publicar noticias falsas.

El comentario, hecho a través de su cuenta en Twitter, causó malestar entre su críticos pues ha sido el mismo Trump el que se ha encargado de exacerbar el ambiente con sus ataques permanentes a los medios que lo cuestionan y contra figuras de la oposición que osan desafiarlo.

“Deje de echarle la culpa a otros y mírese en el espejo. Su retórica incendiaria, sus insultos, sus mentiras y la manera como incentiva la violencia física (contra rivales) son una vergüenza”, le contestó John Brennan, exdirector de la CIA y destinatario de uno de los paquetes bomba.

Brennan se refería, ente otras cosas, a comentarios recientes de Trump aplaudiendo a un congresista de Montana que golpeó a un periodista, y al agresivo tono actual de su campaña de cara a las legislativas de noviembre.

Aunque el FBI aún no da con el responsable (o los responsables), el hecho de que los blancos fueran todos enemigos declarados de Trump apuntaban a un posible caso de terrorismo doméstico que tiene el sello de la extrema derecha.

En redes sociales, de hecho, ya se hablaba de un ‘MAGAbomber’, en alusión a la frase estrella de la campaña de Trump a la presidencia (Make America Great Again).

Además de el de Brennan, las autoridades ya han detectado otros 9 paquetes bomba dirigidos contra las más altas personalidades del partido demócrata. Entre ellos el expresidente Barack Obama, el expresidente Bill Clinton y la exsecretaria de Estado Hillary Clinton, el exfiscal Eric Holder, la excongresista Maxime Waters, y el multimillonario George Soros.

Y este jueves también fueron detectados tres nuevos dispositivos: dos de ellos dirigidos al ex vicepresidente Joe Biden –que suena como rival de Trump para las elecciones del 2020– y uno contra el actor Robert de Niro, otro feroz crítico de Trump.

Si bien las bombas eran rudimentarias y ninguna de momento ha explotado, todas, según el FBI, tenían el potencial de causar mucho daño. Así mismo, la agencia federal está convencida de que fueron enviadas por una misma persona (o personas) y han lanzado una cacería nacional para capturar al ‘bombardero en serie’.

En este sentido también se hace un seguimiento pues algunos de los paquetes pudieron pasar por el Servicio Postal de Estados Unidos.

A pesar del clamor casi unísono de políticos de ambos partidos para que se baje el tono que domina el universo de la política en EE. UU., la Casa Blanca desechó de plano cualquier relación entre los atentados y la retórica del presidente.

Cualquier acto o amenaza de violencia política es un ataque a nuestra propia democracia.

De acuerdo con la portavoz Sarah Sanders, al presidente no se le puede acusar por lo que decida hacer un desquiciado, de la misma manera como no se puede responsabilizar al senador demócrata Bernie Sanders por las acciones de uno de sus simpatizantes que el año pasado decidió disparar contra un grupo de congresistas republicanos que jugaban béisbol.

En paralelo a esta discusión surgió otra, promovida por voces del partido republicano, quienes ahora alegan que los atentados podrían ser falsos o dirigidos por los mismos demócratas para desprestigiar a sus rivales.

Lou Dobbs, popular comentarista de la cadena Fox, escribió en su cuenta de Twitter: “Fake News-Fake Bombs (Noticias Falsas Bombas Falsas). ¿Quién se beneficia con esto?”.

Jeff Zucker, el gerente de la cadena de televisión CNN -que recibió una amenaza de bomba en su sede en Nueva York- condenó la retórica de Trump. "Hay una completa falta de entendimiento por parte de la Casa Blanca sobre la seriedad de los continuos ataques a los medios. El Presidente y la Secretaria de Prensa de la Casa Blanca deben entender que sus palabras importan. Hasta el momento no han comprendido esto", escribió en un comunicado publicado en Twitter.  

Hay una completa falta de entendimiento por parte de la Casa Blanca sobre la seriedad de los continuos ataques a los medios.

Aunque Dobbs borró el trino con posteridad, se trata de una teoría que ha cobrado fuerza en redes sociales y que está siendo ventilada por reconocidas figuras.

Rush Limbaugh, otro popular comentarista de radio, sostuvo que tras los atentados probablemente estaba un “operario de los demócratas” que buscaba hacer lucir mal a los republicanos en vísperas de las elecciones.

El tema fue también traído a colación por Ann Coulter, otra prominente voz del partido, según la cual el uso de bombas es una “táctica de los liberales” y no de los conservadores. Mientras que James Fitzgerald, ex agente del FBI que trabaja para Fox, dijo al aire que quizá en el fondo lo que había era un caso de “false flag”, o bandera falsa, un término que utilizan las autoridades para describir casos en los que un sector comete un crimen y luego trata de incriminar al rival.

Deje de echarle la culpa a otros y mírese en el espejo. Su retórica incendiaria, sus insultos, sus mentiras y la manera como incentiva la violencia física (contra rivales), son una vergüenza.

Aunque nada es imposible, de momento se trata de teorías de conspiración que no están respaldas con evidencia. Pero que en un ambiente tan polarizado como el que se vive, de tanto repetirse se terminan convirtiendo en verdades para un sector de la opinión pública.

Sergio Gómez Maseri
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington
En Twitter: @sergom68

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