Sobres bomba muestran la alta polarización política que vive EE. UU.

Sobres bomba muestran la alta polarización política que vive EE. UU.

Objetos con material explosivo fueron enviados a líderes como Barack Obama y Hillary Clinton.

Estados Unidos

No se conoce el destinatario de varios sobres bomba dirigidos a prominentes figuras del partido Demócrata y algunos medios de comunicación.

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Efe

Por: Sergio Gómez Maseri
25 de octubre 2018 , 05:58 a.m.

Una serie de paquetes bomba enviados por correo a prominentes figuras del Partido Demócrata y de la izquierda en EE. UU. estremecieron este miércoles el país y elevaron las alarmas ante el peligroso grado de polarización al que se está llegando.

Según las autoridades, los explosivos estaban dirigidos a la residencia del expresidente Barack Obama, en Washington; a la casa del expresidente Bill Clinton y la exsecretaria de Estado Hillary Clinton, en Nueva York, al exfiscal Eric Holder y al exdirector de la CIA John Brennan.

Esta última fue encontrada en la sede de la cadena CNN, en Nueva York, donde Brennan suele asistir de manera rutinaria para comentar asuntos de inteligencia y seguridad.

Otro dispositivo similar fue encontrado el lunes pasado en la residencia de George Soros, un multimillonario al que, por lo general, se asocia con causas liberales tanto en EE. UU. como en el mundo.

Paralelamente, las autoridades investigaban otros paquetes sospechosos enviados a la oficina de la congresista demócrata Maxine Waters, en California, y al diario 'San Diego Tribune'.

Si bien ninguno de los dispositivos hizo explosión, los investigadores los describieron como artefactos sofisticados con capacidad para causar mucho daño.

El miércoles en la noche no se había presentado ningún arresto, pero las autoridades creían que se trata de una misma persona –o personas–, pues los dispositivos eran similares, al igual que el método usado para su distribución: un sobre de manila con la dirección de la víctima en un sello impreso.

Minutos después, miembros de ambos partidos salieron a condenar los hechos prometiendo un severo castigo para los responsables.El presidente Donald Trump, por ejemplo, le pidió al país “unirse para enviar un claro y muy fuerte mensaje de que este tipo de amenazas o actos de violencia política no tienen lugar en el país”.

Bill de Blasio, alcalde de Nueva York, catalogó los incidentes como actos terroristas diseñados para amedrentar con violencia a los líderes y la libertad de prensa.

Hasta la noche del miércoles no se había descartado la tesis de un posible nexo con terrorismo internacional. Pero todo apuntaba, más bien, a que se trata de un caso de terrorismo interno motivado por el tóxico ambiente que reina entre republicanos y demócratas, y que se ha intensificado en esta recta final para las elecciones legislativas del próximo 6 de noviembre.

Aunque los paquetes bomba de esta semana se destacan por sus destinatarios, no son los primeros casos de ‘violencia política’ que se registran en el país.

Hace algunos meses, un hombre fue arrestado por amenazar de muerte a la congresista Waters, mientras que miembros de un grupo de extrema derecha acabaron procesados por atacar a manifestantes de izquierda durante un evento del Partido Republicano, en Manhattan.

El año pasado, otro sujeto descargó su fusil contra miembros del Partido Republicano que jugaban béisbol y dejó seriamente herido al congresista Steve Scalise.

Tema de cuidado

“Esto no es normal. Tenemos que bajarle el tono a la retórica y entender que si bien hay personas que son nuestros oponentes, eso no los hace nuestros enemigos”, dijo el Senador Jeff Flake, que estaba junto a Scalise cuando se presentó ese ataque.

Su mensaje, probablemente, también estaba dirigido al presidente Trump, quien de manera rutinaria cataloga a los demócratas y la prensa como el enemigo y lleva varias semanas haciendo campaña con un discurso centrado en que sus rivales son una “turba comunista” que se quiere tomar el poder para suprimir todas las libertades, y advirtiendo que si su partido pierde en los próximos comicios, es porque los demócratas se los robaron.

Tanto para Trump como para los demócratas, las elecciones de noviembre son de ‘vida o muerte’, pues en juego está la gobernabilidad del país por los próximos dos años.

Si la oposición recupera el control de la Cámara de Representantes –y de momento todo indica que es probable–, podrían descarrilar su agenda legislativa y convertir el final de su mandato en todo un dolor de cabeza.

Pero si los republicanos logran retener el poder en ambas cámaras, Trump tendría más libertad para imponer su visión nacionalista y se le abrirían las puertas de una eventual reelección.

Por eso, según la mayoría de analistas, el mandatario ha vuelto a recurrir a la retórica hostil que tan buenos resultados le dio en las elecciones de 2016.

Y, aunque por ahora los políticos han evitado sacar ventaja de los sucesos de esta semana, ya hay varios que han comenzado a pasarle la cuenta de cobro a Trump.

“Esta división, este odio, esta fealdad tiene que terminar. Debemos unirnos como país”, sostuvo el exvicepresidente Joe Biden, uno de los que más suenan para enfrentar a Trump en las elecciones del 2020.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington
En Twitter: @sergom68

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