La Casa Blanca protegía a un maltratador de mujeres

La Casa Blanca protegía a un maltratador de mujeres

Rob Porter, tuvo que renunciar luego de que sus exesposas denunciaron que fueron víctimas de abusos.

Porter

Trump dijo no estar enterado de que el FBI le había negado a Porter (der.) las acreditaciones de seguridad.

Foto:

Jonathan Ernst / REUTERS

08 de febrero 2018 , 09:30 p.m.

El caos siguió consumiendo esta semana la Casa Blanca de Donald Trump luego de conocerse que durante meses esta protegió a un alto asesor del presidente a sabiendas de que estaba acusado de violencia doméstica por sus dos exesposas.

El caso fue revelado por el diario británico Daily Mail e involucra a Rob Porter, hasta esta semana uno de los protegidos del jefe de Gabinete, John Kelly.

Porter, que oficiaba como jefe de personal de la Casa Blanca, presentó su renuncia este jueves luego de que se desató una tormenta mediática una vez las mujeres dieron detalles de los abusos a los que las sometió y surgió una tercera que alegó un trato semejante durante una relación sentimental que duró hasta noviembre del año pasado.

Para añadirle drama, Porter es el novio actual de Hope Hicks, la joven de 29 años que se desempeña como jefe de comunicaciones de Trump y que intentó defenderlo cuando estalló la noticia en público.

Según el relato que dieron las mujeres al Daily Mail y luego a otros como The Washington Post y CNN, los abusos de Porter se iniciaron a las pocas horas de haberse constituido el matrimonio.

“Antes de casarnos nunca había sucedido nada. Pero de allí en adelante fue permanente. Se me tiraba encima para inmovilizarme mientras me gritaba cosas espantosas (...). Sus ataques de ira eran inesperados y, por lo general, incluían abuso verbal y emocional”, dijo Colbie Holderness, la primera esposa de Porter, en una entrevista con el Daily. Según ella, en varias ocasiones intentó asfixiarla y en una le dio un puño en un ojo que le dejó una inflamación.

Holderness incluso entregó una foto tomada tras el incidente como prueba del abuso. El matrimonio duró 5 años, al cabo de los cuales ella le pidió el divorcio en el 2005.

En el 2009 volvió a casarse, con Jennifer Willoughby, que también terminó dejándolo precisamente por su temperamento explosivo. De acuerdo con ella, si bien solo en una ocasión hubo un ataque físico, eran permanentes los abusos verbales y emocionales. En una ocasión, ya separados, tuvo que llamar a la policía cuando Porter intentó ingresar a su domicilio de manera violenta.

Desde entonces, un juez dictó una orden que le impide acercarse a su excónyuge. Ambas mujeres narraron a los medios que el año pasado fueron contactadas por su novia a través de Facebook pidiendo su consejo sobre cómo dejarlo, pues Porter estaba exhibiendo la misma conducta, pero le temía dado su ascenso en la Casa Blanca.

Lo más polémico del caso es que el mismo FBI había alertado a la Casa Blanca sobre el historial de Porter desde hacia casi un año. De hecho, la agencia había entrevistado a las dos mujeres durante el proceso al que son sometidos todas las personas que terminan trabajando en la Casa Blanca y en consecuencia le negaron las acreditaciones de seguridad que se necesitan para trabajar con el presidente.

De acuerdo con diversos medios, para el verano del año pasado ya todos los altos funcionarios de Trump sabían que Porter había sido vetado por el FBI. Pese a ello, Kelly lo promovió a su llegada a la Casa Blanca y su rol se expandió desde entonces. Porter, por ejemplo, fue quien acompañó al presidente al Foro Económico Mundial de Davos (Suiza).

El jueves, miembros del Partido Demócrata pidieron una investigación, pues sería ilegal su permanencia en la Casa Blanca sin que hubiese obtenido las acreditaciones de seguridad. Lo más grave es que cuando el escándalo estalló, tanto la oficina de prensa del presidente como el mismo Kelly salieron en airada defensa de Porter.

“Rob Porter es un hombre de verdadera integridad y honor y me sobran palabras buenas para describirlo. Es un amigo, un confidente, y me enorgullece trabajar con el” fue la reacción inicial del jefe de Gabinete.

Sarah Huckabee, la portavoz de Trump, afirmó que el presidente tenía “plena confianza” en sus capacidades. Se sabe, además, que tanto Kelly como otros altos funcionarios (entre ellos la directora de comunicaciones Hicks, que le habla al oído a Trump) le pidieron que no renunciara y le ofrecieron respaldo. Pero horas más tarde, cuando comenzó a circular la foto con el rostro de la exmujer inflamado por el golpe y se conocieron más detalles de las denuncias, el tono de Kelly cambió. Si bien dijo sostener sus afirmaciones previas, se declaró en shock por las revelaciones tras aclarar que la violencia doméstica no tenía lugar alguno en la sociedad.

Asesores de Trump aclararon, de paso, que el presidente se había enterado solo esta semana de las acusaciones que pesaban contra Porter y de que el FBI le había negado las acreditaciones de seguridad. Aunque Porter renunció, casi de inmediato sacó un comunicado en el que niega las acusaciones.

En cualquier caso, este nuevo escándalo deja muy mal parada a la Casa Blanca y a un presidente que no tiene buenos antecedentes cuando se refiere al trato hacia las mujeres. De hecho, republicanos como el senador Jon Tester catalogaron como vergüenza que se haya tratado de proteger a un abusador de mujeres.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington
@sergom68

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