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El ‘show’ de Trump, una convención entre las mentiras y las protestas
Convención republicana

Por momentos la convención republicana pareció una reunión de la familia Trump, como acá: sus hijos Tiffany y Barron, y su esposa Melania.

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El ‘show’ de Trump, una convención entre las mentiras y las protestas

El cierre del evento mostró a un mandatario que quiso movilizar a su base apelando a las fake news.

En Estados Unidos, las ciudades arden, los pobres se toman los suburbios y está a punto de subir al poder un gobierno de izquierda radical que quiere transformar el país en una utopía socialista que acabará con el sueño americano. Y solo un hombre, Donald Trump, puede evitar este descenso a la anarquía total.

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Por supuesto, nada de eso está sucediendo. Pero esa fue la realidad alternativa que vendieron esta semana los republicanos durante sus cuatro días de convención nacional que culminaron este jueves con la nominación del actual mandatario como su candidato para las elecciones presidenciales de noviembre próximo.

Una convención en la que pintaron a Joe Biden, el rival demócrata para estos comicios, como “un caballo de Troya” que lleva cinco décadas tratando de imponer el marxismo en EE. UU.

“Esta es la elección más importante en la historia de nuestro país. Su voto decidirá si protegemos a ciudadanos respetuosos de la ley o si damos rienda suelta a los anarquistas, criminales y agitadores que nos amenazan. Y esta elección definirá si defendemos el estilo de vida estadounidense o si permitimos que un movimiento radical lo desmantele y destruya de manera permanente” fue la sentencia de Trump en un discurso de 70 minutos con el que cerró la fiesta de los republicanos durante un polémico evento en la Casa Blanca, donde se congregaron miles sin atender las reglas para evitar la propagación del coronavirus y se usó la mansión presidencial para hacer proselitismo político.

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Llevan gobernando cuatro años de una manera y de repente son lo contrario. Es realmente cínico

Por supuesto, nadie esperaba algo diferente de Trump, que se ha pasado estos cuatro años vendiendo verdades a medias o mentiras. Más de 20.000 según el conteo que le lleva 'The Washington Post'.

Las convenciones, además, son por naturaleza una apología al candidato electo por el partido. Los demócratas, si bien más afincados en este universo, hicieron lo propio con Biden la semana pasada.

Pero la de Trump brilló por sus exageraciones y falsedades. En ese mundo, el coronavirus está contra las cuerdas gracias a las acciones de su presidencia que salvaron al país de una catástrofe mayúscula y convirtieron a EE. UU. en un líder mundial contra la pandemia.

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Eso pese a que el país cuenta con el peor récord en términos de muertes (ya van 182.000), siguen pereciendo más de 1.000 diarios y los contagios continúan creciendo en varios estados del país. Trump, incluso, dijo que su estrategia había estado basada en la “ciencia y la estadística”, cuando se la ha pasado criticando y desatendiendo las recomendaciones de esta comunidad y promoviendo tratamientos que hasta rozan con lo peligroso, como ingerir Clorox.

Donald Trump y Mike Pence

El presidente estadounidense Donald Trump y el vicepresidente Mike Pence suben al escenario durante el primer día de la Convención Nacional Republicana en Charlotte, Carolina del Norte.

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AFP

En ese mismo planeta, según Trump, él ha generado 9 millones de empleos en solo 3 meses, cuando la crisis económica ya ha cobrado más de 22 millones y el desempleo está aún por encima del 10 por ciento.

El presidente, además, se presentó como la persona que ha hecho más por los afroestadounidenses en el país desde Abraham Lincoln, que les dio la libertad, cuando su gobierno ha estado plagado de referencias racistas.

Así mismo, los republicanos quisieron mostrarlo como un mandatario abierto a la inmigración, pese a que lleva cuatro años cerrando todos los caminos legales y no legales para frenarla.

Al punto de incluir una ceremonia de naturalización de inmigrantes como parte de la agenda de la convención en la que a los inmigrantes ni siquiera se les dijo que estaban siendo utilizados con ese propósito.

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“Llevan gobernando cuatro años de una manera y de repente son lo contrario. Es realmente cínico”, dice León Rodríguez, que fue el jefe del Servicio de Inmigración y Ciudadanía durante la administración de Barack Obama.

También se hizo un gran esfuerzo por suavizar la imagen del presidente al presentarlo como un líder empático y sintonizado con los problemas de la mayoría.
Curiosamente, y en eso hicieron hincapié los analistas, Trump se presentó más como un candidato que quiere desafiar el orden establecido por el presidente de turno que como un mandatario que busca defender su récord de gobierno. Curioso porque, a la larga, el Estados Unidos que describe –de ser cierto– es uno que ha emergido bajo su mandato.

Y esta elección definirá si defendemos el estilo de vida estadounidense o si permitimos que un movimiento radical lo desmantele y destruya de manera permanente

“En la política siempre hay falsedades y en las campañas en EE. UU. también. Pero no tan descaradamente. Pero así como a los republicanos no les importó montarse en ellas en el 2016 –quizás por necesidad–, tampoco les importará hacerlo en esta ocasión porque eso los llevó a la Casa Blanca”, anota Muni Jensen, analista sénior en Albright Stonebridge Group.

Detrás de todo, por supuesto, hay una clara estrategia. Trump llega a estas elecciones –al menos de momento– con un déficit en las encuestas, que si bien se han apretado, supone que su reelección está en riesgo.

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Los cuatros días de convención buscaban fortalecer su candidatura en las áreas que más lo están afectando. Entre ellas el manejo del coronavirus, la percepción de que es un presidente racista y la apatía del voto femenino, que le ha comenzado a dar la espalda.

Y el mensaje central giró en torno a esas tres vertientes. Pero en el fondo, el énfasis estuvo en activar a su base leal de votantes con la esperanza de que algunos indecisos se sumen a su bando y deprimir en lo posible el voto afro y de las minorías.A la larga Trump sabe que una estrategia similar le dio las llaves de la Casa Blanca en el 2016 y podría funcionarle nuevamente este otoño.

Los casos que desataron la furia en la calle

La recta final de la campaña a las elecciones presidenciales en Estados Unidos coincide con un momento crítico en las tensiones sociales y raciales en el país por cuenta de los abusos policiales que han terminado en la muerte o en serias lesiones contra ciudadanos afroestadounidenses, que además han sido grabados por teléfonos celulares y difundidos viralmente en las redes sociales.

El caso de George Floyd, que fue asesinado por un policía blanco al poner una rodilla sobre su cuello hasta provocar su asfixia, y los siete disparos por la espalda contra Jacob Blake se convertirán probablemente en temas de campaña.

SERGIO GÓMEZ MASERI
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
WASHINGTON

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