Nikki Haley, el puño de Trump en la ONU, renuncia inesperadamente

Nikki Haley, el puño de Trump en la ONU, renuncia inesperadamente

"Es importante que los funcionarios sepan cuándo dar un paso a un lado", dijo la diplomática.

Nikki Haley

La dimitente embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley

Foto:

Jeenah Moon, Reuters

Por: SERGIO GÓMEZ MASERI
09 de octubre 2018 , 12:56 p.m.

La intempestiva renuncia de la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, tomó a todo el mundo por sorpresa. De acuerdo a los principales medios del país, incluso a todo el equipo de seguridad nacional del presidente Donald Trump, incluyendo al Secretario de Estado Mike Pompeo.

Entre otras cosas por que se trata de la primera funcionaria de alto nivel de la era del mandatario republicano que sale por su propia cuenta y no despedido por el polémico presidente.

Por eso su dimisión, que será efectiva a partir de enero, puso a correr un mar de especulaciones sobre sus motivaciones y posibles planes de aquí en adelante.

"Es importante que los funcionarios sepan cuándo hay que dar un paso a un lado", dijo la diplomática junto a Trump en el Despacho Oval de la Casa Blanca, donde se reunieron esta mañana según avisó el mismo Trump: "Gran anuncio con mi amiga la embajadora Nikki Haley", escribió en Twitter.

Desde hacia rato se venía diciendo que Haley era como una rueda suelta dentro de la administración pues representaba de alguna manera al establecimiento republicano con el que el presidente ha choca de manera permanente.

Pero más aún, no son pocos los que la mencionaban como una posible rival del propio Trump para la nominación del partido republicano para las presidenciales del 2020 cuando el mandatario buscará la reelección.

Durante sus 20 meses en el cargo, la embajadora se ha caracterizado por ser un voz confiable a la hora de defender la doctrina nacionalista de Trump.

Durante un evento en la Casa Blanca en el que Trump le agradeció su servicio -y esta el honor de serle útil al país- Haley dijo que no tenía intención de aspirar a ningún cargo de elección popular en los comicios que se avecinan. Y Trump, de hecho, menciono que quizá la ex gobernadora de Carolina del Sur podría volver a otro cargo.

Sin citar razones concretas ambos apuntaron a que eran motivos personales que la empujaban a alejarse de la administración. Pero no sería la primera vez que un político niega aspiraciones electorales para luego cambiar de parecer.

Especialmente en el caso de Haley, que no solo es ambiciosa sino considerada como una de las figuras con más proyección dentro del partido republicano.

Durante sus 20 meses en el cargo, la embajadora se ha caracterizado por ser un voz confiable a la hora de defender la doctrina nacionalista de Trump en el tablero internacional y si algo la ha distinguido es su rudeza al ejecutarla.

Fue ella, por ejemplo, la que dijo que el presidente estaba "tomando lista" de aquellos países que no se comportaban como aliados de EE.UU. con la idea de suspender la ayuda de Washington si no cambiaban de parecer.

Es imposible no relacionar la salida de Haley solo dos días después de que el Senado confirmara a Brett Kavanaugh como nuevo juez en la Corte Suprema.

Fue, además, la más vocal la hora de denunciar al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela y se ha mostrado como todo un halcón en política exterior. Especialmente con Irán y Corea del Norte. Y le tocó defender, una serie decisiones de Trump que cayeron mal en la comunidad internacional, como el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel, el retiro de EE.UU. de Consejo de Derechos Humanos de la ONU y la suspensión de todo ayuda para los palestinos.

Dicho eso, Haley ha sido de las pocas funcionarias que se ha atrevido a contradecir a Trump en temas muy sensibles. Fue ella, como se recuerda, la que dijo que las mujeres tenían derecho a denunciar los abusos físicos y sexuales justo cuando Trump y todos su gabinete defendían a Rob Porter, el asesor acusado de golpear a dos de sus compañeras sentimentales.

Además, es imposible no relacionar la salida de Haley solo dos días después de que el Senado confirmara a Brett Kavanaugh como nuevo juez en la Corte Suprema de Justicia pese a las denuncias de agresión sexual que surgieron en su contra en la fase final de su proceso ante el Congreso.

Hubo momentos, también, cuando la emprendió contra Rusia mientras Trump insistía en proteger sus relaciones con Vladimir Putin. En una ocasión anunció un paquete de sanciones contra Moscú que luego la Casa Blanca desmintió indicando que Haley quizá había mal interpretado las discusiones internas. ¨Disculpen pero yo nunca me confundo¨, dijo una desafiante Haley que rara vez fue criticada en público por su jefe máximo.

Otras voces sostienen que Haley venía siendo marginada de las decisiones importantes en política exterior desde la llegada de Pompeo al departamento de Estado y de John Bolton al Consejo de Seguridad Nacional. Y quizá eso la empujó a buscar nuevos caminos.

En todo caso no es la última vez que se escuchará su nombre. De acuerdo con una encuesta reciente de Quinnipiac, Haley es la funcionaria de la administración Trump con el índice más alto de popularidad (63 por ciento) y la única vista de manera favorable tanto por republicanos como por demócratas y republicanos.


SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington.

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