Inmigrantes, los más vulnerables al coronavirus en EE. UU.

Inmigrantes, los más vulnerables al coronavirus en EE. UU.

Falta de recursos para pagar prueba diagnóstica o miedo a ser deportados, algunos de sus problemas.

Inmigrantes México

Los inmigrantes son los más expuestos a la propagación del virus, pues no cuentan con acceso a los servicios de salud para el diagnóstico o para el manejo de la enfermedad en caso de contagiarse.

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AFP

Por: Sergio Gómez Maseri
18 de marzo 2020 , 12:29 p.m.

Como ha quedado claro a lo largo de las últimas semanas, el coronavirus es una enfermedad que no respeta fronteras, razas ni estatus económico. Sin embargo, en Estados Unidos hay un grupo de personas que está más expuesto que cualquier otro y que podría ser clave en el avance o retroceso de la pandemia: los inmigrantes indocumentados.

De hecho, autoridades en todo el país han comenzado a advertir que la tasa de contagio entre ellos podría ser mucho más alta, al igual que las posibilidades de propagación en la comunidades en las que viven.

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Por varias razones. En primer lugar existe un miedo generalizado entre la población de indocumentados del país -que se cifra en unos 9 millones de personas- de que podría ser arrestados y deportados si acuden a un centro médico para hacerse pruebas de diagnóstico o para el tratamiento para la enfermedad.

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Un miedo que se ha acrecentado desde que Donald Trump llegó a la presidencia con sus políticas de cero tolerancia frente a la inmigración ilegal pero que se disparó hace unas dos semanas cuando entre en vigencia una de las medidas polémicas de su administración.

Bajo esa medida, una persona que se beneficie de cualquier tipo de subsidios federales o estatales, podría perder el acceso a documentos migratorios. Esta nueva norma que afecta incluso a quienes son residentes legales pero aspiran a volverse ciudadanos en el futuro.

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Servicio de salud de EE. UU.

La falta de un seguro médico y de dinero suficiente para la prueba del coronavirus son las principales preocupaciones de los migrantes ilegales en EE. UU.

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AFP

"Desafortunadamente vivimos en una era en la que el gobierno federal ha tomado pasos a través de regulaciones y políticas que propagan el miedo entre la comunidad de inmigrantes documentados o indocumentados de que serán o deportados o bloqueados de una ciudadanía si utilizan servicios de salud que están subsidiados. Esa es la realidad", dice Luoise McCarthy, que dirige una clínica comunitaria en Los Ángeles.

Adicionalmente a esto, se suma el costo de las pruebas para determinar la presencia de coronavirus y su tratamiento en caso de necesitar hospitalización.

El Congreso recientemente aprobó una ley en la que destinó unos 100 millones de dólares para distribuir entre centros comunitarios de salud a lo largo del país que ofrecen servicios a bajo costo para los más pobres.

El costo de la prueba puede alcanzar los 1.000 dólares para las personas que tienen seguro y los 250 dólares para aquellos que no tienen seguro

El problema es que una gran mayoría de los inmigrantes documentos o indocumentados de bajos recursos no tienen un seguro de salud para acceder si quiera a estos centros. De acuerdo con un estudio de la fundación Kaiser, hay un 23 por ciento de inmigrantes legales que no cuentan con seguro médico. Ese número sube al 45 por ciento en el caso de los ilegales.

Si bien el costo de la prueba varia entre los estados del país, este puede alcanzar los 1.000 dólares para las personas que tienen seguro y los 250 dólares para aquellos que no tienen seguro y se hacen el examen a través de una clínica comunitaria que se financia con subsidios estatales, federales y donaciones.

Para un inmigrante de bajos recursos, se trata de una cifra extremadamente alta, sobre todo si se tiene en cuenta que varios en su núcleo familiar pueden requerirla. La consecuencia de esto, dice McCarthy, es que muchos no se están haciendo el examen por que no tienen los medios para pagarlo. Lo cual se traduce en más contagios y contribuye al subdiagnóstico de la enfermedad.

Deportación de inmigrantes en EE. UU.

Los migrantes ilegales temen usar el sistema de salud y ser deportados a raíz de las nuevas legislaciones en EE. UU.

Foto:

Herika Martinez / AFP

Si bien el legislativo ha prometido aprobar fondos adicionales para financiar una prueba gratuita de coronavirus para todo aquel que no tenga seguro, eso todavía está por materializarse.

Los inmigrantes indocumentados, a su vez, están ante una coyuntura económica que les es muy adversa. En su gran mayoría se trata de personas de bajos recursos que dependen de su trabajo diario para poder sobrevivir.

Una realidad que choca con las recomendaciones del gobierno, que le ha pedido a la población trabajar desde sus casas o auto imponerse una cuarentena de dos semanas para evitar el riesgo de contagio y la propagación en caso de presentar síntomas. Muchos de ellos no pueden darse ese lujo y estarían acudiendo a sus trabajos pese a las advertencias.

Para rematar, el cierre de restaurantes y bares y la disminución del turismo en general, estaría provocando un caída dramática de oferta laboral en un sector que suele emplear a muchos inmigrantes. Lo cual vuelve su situación aún más desesperada.

Aunque muchos negocios están ofreciendo licencias remuneradas a sus empleados para que no tengan que ir a trabajar y así evitar el contagio y la propagación del coronavirus, eso no está sucediendo en el caso de los ilegales.

El cierre de locales está provocando una caída dramática de oferta laboral en sectores que suelen emplear a muchos inmigrantes

De acuerdo con un reporte del Economic Policy Institute, hay un 12 por ciento de la población que vive por debajo del límite de la pobreza. Pero solo un 27 por ciento de los empleos disponibles para este tipo de personas ofrece licencias remuneradas para este tipo de situaciones.

En otras palabras, una gran mayoría de indocumentados no estarían recibiendo este tipo de licencias y por lo tanto se verían obligados a continuar trabajando si quieren recibir un salario.

Si se suma el temor de la deportación si acuden a hospitales y clínicas con la necesidad de seguir trabajando para poder sostener a sus familias, por lo que está cocinando, dice McCarthy, una tormenta perfecta para la proliferación masiva del virus en estas comunidades y quienes interactúan con ellas.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington

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