Expectativa en EE. UU. por renuncia o despido de vicefiscal general

Expectativa en EE. UU. por renuncia o despido de vicefiscal general

En el encuentro que tendrá Rosenstein con Trump el jueves, se definirá su suerte en el Gobierno.

Rod Rosenstein, fiscal general adjunto de EE. UU.

El fiscal general adjunto de EE. UU., Rod Rosenstein, ha dicho que no ha visto “una buena razón” para despedir a Mueller.

Foto:

Zach Gibson / AFP

24 de septiembre 2018 , 08:19 p.m.

El rumor sobre la posible destitución o renuncia del vicefiscal General de Estados Unidos, Rod Rosenstein, causó gran impacto este lunes entre los círculos políticos de Washington.

Pero no simplemente por ser otro funcionario de alto rango que cae en desgracia ante los ojos del presidente Donald Trump, sino por su efecto es quizá el tema más sensible que existe hoy en el país: la investigación que adelante el Fiscal Especial Robert Mueller contra el mismo mandatario y su campaña electoral del 2016, con el fin de determinar si hubo alguna colaboración con Rusia para incidir en el resultado de esos comicios.

Rosenstein quedó en el ojo del huracán la semana pasada, luego que el 'New York Times' reveló el contenido de unos documentos escritos por el exdirector (encargado) del FBI Andrew McCabe, en los que dice que el vicefiscal discutió con él y otros la posibilidad de espiar al Presidente e incluso invocar la enmienda 25 de la Constitución que prevé un mecanismo para destituir al primer mandatario de considerarlo incapacitado para el cargo.

¿Y qué quieres que hagamos, que espiemos al presidente?

Rosenstein negó la historia en un comunicado. Otras fuentes dicen que si mencionó esas posibilidades, pero en un tono sarcástico durante conversaciones que sostuvo con altos funcionarios del Departamento de Justicia y del FBI en los días que siguieron a la remoción de James Comey de la cabeza del FBI.

De acuerdo con un comunicado de la Casa Blanca, Trump se reunirá con el vicefiscal el jueves para definir su suerte. Pero la mayoría de los medios del país aseguraban que la decisión ya está tomada y que solo falta determinar si es renuncia o destitución.

El problema que surge con la salida de Rosenstein es que fue este funcionario el que ordenó la investigación del Fiscal Especial -precisamente como respuesta a la 'decapitación' de Comey- y era quien actuaba como supervisor de la misma, pues el Fiscal general que nombró Trump, Jeff Sessions, se autoexcluyó de la pesquisa luego de que surgieran dudas por contactos que sostuvo con funcionarios rusos durante la campaña presidencial.

James Commey

El exdirector del FBI, James Comey, habla sobre algunos secretos del presidente Donald Trump y su relación con Rusia en su nuevo libro.

Foto:

Nicholas Kamm/ AFP

Y como tal, era el único que podía ordenar el fin de la investigación (Trump también puede hacerlo, pero dado que se trata de una investigación en su contra se ha abstenido).

Al salir Rosenstein, que si bien era republicano, se trata de un funcionario de carrera con sus lealtades puestas en la institución, pueden suceder dos cosas: Si hay renuncia, entonces Trump pueden nombrar temporalmente a otro de sus funcionarios que haya sido confirmado por el Senado. Si es destitución, entonces el cargo pasaría a la persona que siga en el escalafón del Departamento de Justicia.

En este caso sería el Procurador General, Noel Francisco, que fue nombrado por el propio Trump y confirmado por el Senado en un voto muy apretado.

En cualquier escenario el reemplazo inmediato de Rosenstein sería un funcionario de las entrañas de Trump.

Dado que desde el comienzo, Trump ha catalogado la investigación como una "cacería de brujas" y ha insistido en que debe llegar a su fin, los demócratas temen que el presidente seleccionará a una persona que cumpla ese cometido o que, al menos, le ponga mordaza.

Aunque muchos en este partido le habían advertido a Trump que cortar la cabeza a Rosenstein y/o afectar el curso de la investigación desatarían una crisis constitucional similar a la de 'Watergate', el caso del vicefiscal le otorgaría una buena coartada para destituir a un funcionario al que detesta sin dar la impresión de estar obstruyendo la investigación.

Sobre todo si Rosenstein renuncia, pues eso sería interpretado como el reconocimiento de su error.

Previendo ya el desenlace, Adam Schiff, el demócrata de más alto rango en el Comité Judicial, hizo esta advertencia: "Bajo ninguna circunstancia debe renunciar. Esto pondría en más riesgo la investigación de Mueller. Pero si el presidente quiere seguir obstruyendo la justicia entonces que se vea obligado a destituirlo".

Sea cual sea la decisión que tome, se avecina una intensa polémica. Sobre todo si esta termina afectando la investigación que se adelante en su contra.

SERGIO GÓMEZ MASERI 
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington
Twitter: @sergom68

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