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Los dilemas que plantea el segundo juicio político contra Donald Trump
Donald Trump

El presidente saliente de EE. UU., Donald Trump.

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ERIK S. LESSER. EFE

Los dilemas que plantea el segundo juicio político contra Donald Trump

Procedimientos del 'impeachment' del republicano comenzarán en el Senado después del 20 de enero.

Donald Trump se convirtió esta semana en el primer presidente de la historia en EE.UU. al que se le abren dos juicios políticos durante su paso por la Casa Blanca. Lo que no se sabe a estas alturas es si también será el único mandatario al que se destituye e inhabilita de por vida.

Este miércoles, y tras la caótica toma del Congreso estadounidense del pasado 6 de enero, la Cámara de Representantes aprobó un artículo en el que se lo acusa de incitar a la “insurrección”.

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Todos los demócratas y los diez republicanos que apoyaron la medida creen que el presidente es responsable de haber provocado los violentos disturbios que les costaron la vida a cinco personas. No solo por la retórica incendiaria que utilizó momentos antes de que la turba trumpista se dirigiera al Congreso, sino por las semanas que se pasó denunciando un inexistente fraude electoral y prometiendo que permanecería en la Oficina Oval a capa y espada.

Ahora el proceso pasa al Senado, el órgano designado por la Constitución para adelantar el juicio. A finales de esta semana, los republicanos, que aún controlan la Cámara Alta, le cerraron la puerta a su inicio inmediato. Lo cual quiere decir que los procedimientos se iniciarían después de este 20 de enero, cuando los demócratas asumirán el control de este brazo del Legislativo, pero ya sin Trump en el poder.

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Nancy Pelosi

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, muestra el artículo de acusación contra Trump.

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Stefani Reynolds. Getty Images. AFP

El juicio, ante tales condiciones, plantea algunas interrogantes. No es muy claro, en términos constitucionales, si se puede destituir a un presidente de manera retroactiva. Una mayoría de expertos cree que sí, pero se trata de una “zona gris”, pues nunca antes se había presentado una situación semejante.

Otros se preguntan si es conveniente, dado el actual clima de polarización, dedicar tiempo y energía para sancionar a una persona que ya está en el espejo retrovisor. Especialmente porque Joe Biden ya estará sentado en la Oficina Oval, y una de sus tareas –como ha dicho– es fomentar la unidad en el país.

En ambos partidos existe conciencia de que lo hecho por Trump es inaceptable y debe existir algún tipo castigo para que algo así no se vuelva a repetir. De hecho, muchos republicanos se inclinaban por censurarlo, una figura rara vez usada contra un presidente –y menos de su propio partido–.

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Los demócratas se oponen, pues la censura es un acto simbólico que no acarrea consecuencias. Así las cosas, el único camino viable parece ser el juicio.
Pero es incierto si existe suficiente respaldo en el partido del elefante para destituir e inhabilitar a Trump. Como se sabe, se requiere un voto favorable de las dos terceras partes del Senado para aprobar tal castigo. Es decir, asumiendo que todos los demócratas se suman, aún serían necesarios 17 votos republicanos. Y, de momento, solo tres o cuatro han indicado que lo harían.

Ambos partidos, por tratarse de un proceso eminentemente político, barajan las alternativas que más les convienen. Y, aunque por razones distintas, son escenarios bastante complejos

Protestas en el Capitolio de Washington

Los simpatizantes de Trump asaltaron el Capitolio el pasado 6 de enero. 

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Efe

En el caso de los demócratas, los empuja la idea de que se le haría un gran daño a la democracia si Trump se escapa sin una sanción, y sienten que es un mensaje necesario no solo para el país, sino para el mundo. Por supuesto, también pesa la idea de que inhabilitar para aspirar a cargos públicos en el futuro elimina a un poderoso enemigo que logró amasar 74 millones de votos en las pasadas elecciones.

Pero el juicio plantea varios dilemas. Biden, que se posesionará este miércoles como el 46.º presidente de EE. UU., ha dicho que su principal objetivo es unificar el país. Y avanzar en otro polémico juicio contra un expresidente que sigue siendo popular entre la oposición sin duda haría de ese trabajo uno más difícil.

Además, están los obstáculos logísticos que vienen con el procedimiento. La meta de Biden para sus primeros días de gobierno es lograr que el Senado le confirme cuanto antes a los funcionarios que ha nombrado en los puestos más relevantes de su administración. Y ya propuso un nuevo paquete de asistencia económica para enfrentar la pandemia de covid-19 que requiere de su trámite por el Congreso.

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Cosas que no podrían avanzar con fluidez si la Cámara Alta está distraída en el juicio contra Trump. Los demócratas han propuesto que el Senado dedique la mitad de su tiempo al juicio y la otra mitad, a mover la agenda del nuevo presidente. Pero para eso necesitan el apoyo de los republicanos.

Otra opción que se ventila es postergar el juicio por los primeros tres meses y dar a Biden un espacio para que su administración se asiente. Pero muchos temen que durante ese período podrían perderse la urgencia de destituir a Trump y el poco apoyo que hay entre los republicanos.

EE. UU

El líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell.

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AFP

Este partido, por su parte, también hace cálculos. En términos generales, hay consenso en que los republicanos están divididos frente al futuro de su líder.
De acuerdo con diversas fuentes, hay varias cosas que se facturan.

Entre ellas, la información que les sea presentada durante el juicio, la solidez del caso que armen los demócratas, la posibilidad de que surja nueva información que comprometa aún más a Trump, además del ambiente que exista en el país cuando llegue la hora de votar.Pero, sobre todo, el sentir de la base republicana, que es finalmente la que vota y de la cual depende su vida política.

Una encuesta publicada este viernes por 'The Washington Post' revela que si bien un 56 por ciento de los estadounidenses creen que Trump debería ser destituido e inhabilitado, el 85 por ciento de los republicanos se oponen. Un número que vuelve a demostrar la popularidad de Trump –y la lealtad de sus simpatizantes–, pese a todo lo ocurrido.

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En este momento, los senadores del partido al parecer se dividen en tres grupos.
El primero, que comanda el líder de la bancada, Mitch McConnell, cree que lo hecho por Trump probablemente justifique su destitución. Están furiosos, además, por la falta de empatía que mostró el presidente por su propia seguridad durante la toma del Capitolio y creen que es un lastre para el partido, pues no solo perdió la Cámara de Representantes en 2018, sino el Senado y la Casa Blanca en las pasadas elecciones de 2020.

Y piensan que inhabilitarlo terminaría siendo positivo, pues daría espacio para que surjan nuevas voces dentro del partido que aceleren el fin del trumpismo y sus políticas populistas.

Manifestantes pro Trump en el Capitolio

Los 'trumpistas' adentro del Capitolio.

Foto:

https://twitter.com/igorbobic/

Otro segmento, que encabeza el senador Tom Cotton, se está aferrando a la idea de que no sería ni siquiera constitucional adelantar un juicio contra un presidente que ya no está en el poder. Aunque Cotton ha dicho que las acciones de Trump fueron muy graves, afinca su oposición en supuestos vicios del procedimiento.

Y hay un tercer grupo compuesto por los más leales al expresidente, entre ellos Lindsey Graham, que condenan a Trump pero sienten que el juicio haría más mal que bien, pues acabaría fracturando el país.

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A diferencia del juicio contra Trump de comienzos de 2020, cuando muchos pensaban que sus ofensas –pedir al presidente de Ucrania que investigara a sus rivales políticos– no daban para imponer la sanción máxima, en esta ocasión son muy pocos los que dudan que sí lo es.

“Nadie en la conferencia republicana del Senado cree que lo sucedido no da potencialmente para una destitución. Lo que se debate es si es legal o conveniente para el futuro del país”, le dijo a este diario una fuente en el Legislativo.
Toda una madeja que se comenzará a despejar a partir de la semana entrante.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
WASHINGTON 
En Twitter: @sergom68 

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