‘Hay una ruptura en la comprensión entre los políticos y el público’

‘Hay una ruptura en la comprensión entre los políticos y el público’

Entrevista a Mark Thompson, director de The New York Times y escritor invitado al Hay Festival.

‘Hay una ruptura en la comprensión entre los políticos y el público’

Según Thompson, la manipulación del lenguaje por el populismo moderno distorsiona la democracia. En la foto, Trump en campaña.

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Leah Millis / Reuters

Por: Diana Lucía Hernández
01 de febrero 2019 , 11:20 p.m.

Calificado como “uno de los mejores proveedores de noticias” del mundo, el periodista británico Mark Thompson pasó de la dirección de la BBC en Londres a la de The New York Times en 2011, y desde entonces, bajo su liderazgo, la audiencia del prestigioso periódico estadounidense no ha parado de crecer.

En 2016, Thompson publicó 'Sin palabras. ¿Qué ha pasado con el lenguaje de la política?' –que será presentado en el Hay Festival de Cartagena–, libro cuya salida al mercado coincidió con el ascenso al poder del presidente Donald Trump, quien precisamente ha dado al lenguaje un uso que ha provocado un cisma en Estados Unidos y ha repercutido en el planeta.

En entrevista con EL TIEMPO, este gurú del periodismo independiente explica por qué importa el lenguaje en la política y qué pueden hacer los medios de comunicación en una época en la cual abundan los discursos marcados por exageraciones y fakenews.

Uno de los puntos principales de su libro es que el lenguaje está en crisis, y que esto está afectando la democracia, ¿a qué se refiere con eso?

La gente se dio cuenta, incluso en los inicios de la democracia, que esta consiste esencialmente en persuasión (a diferencia de las dictaduras, en las que simplemente se dan órdenes). Entonces, el uso de la persuasión en el lenguaje político para explicar y convencer a la gente de que haga algo es muy importante. Si el lenguaje público sale mal, es menos persuasivo. Eso significa no solo que el lenguaje falla, también significa que la democracia deja de funcionar porque la gente deja de confiar en los líderes elegidos democráticamente.

Lo que dice mi libro es que en décadas recientes –en parte por el ascenso de los medios digitales–, algo ha salido mal en el sentido de cómo los políticos, los medios y el público se relacionan entre ellos: lo que dicen los políticos, cómo lo reportan los medios y lo que el público escucha. Incluso alrededor del mundo, en países tan diversos como Turquía, Reino Unido, Brasil, Alemania, Francia o Estados Unidos, se puede ver que hay una especie de ruptura con la comprensión entre líderes políticos y el público. Esto permite ascender a los populistas.

¿Por esto, políticos como Donald Trump, Nicolás Maduro y tantos otros pueden salirse con la suya cuando hablan con una retórica violenta, o dicen mentiras?

Exactamente. Ellos dicen ser diferentes, dicen no ser parte de la élite, dicen entender a la gente del común como las élites nunca lo harán. En mi libro hablo sobre esto, sobre esa peligrosa noción de autenticidad. Estos políticos claman ser “reales”, y la historia muestra que ellos pueden llegar a ser muy persuasivos.

Por ejemplo, hablo de Silvio Berlusconi en la Italia de los 90, siendo uno de los primeros populistas modernos. Lo que pasó en Italia es que los partidos convencionales perdieron mucha credibilidad a principios de esta década; entonces, Berlusconi se presentó como un hombre de negocios muy exitoso y persuadió a los italianos de que lo que ellos necesitaban era un CEO (gerente ejecutivo), un hombre honesto de negocios, y así conquistó electores.

Mark Thompson

Mark Thompson (Londres, 1957) pasó de la dirección de la BBC en Londres a la de The New York Times en 2011.

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Archivo / AFP

Berlusconi dijo: “Si hay algo que no soporto es la retórica. Lo único que me importa es lo que se necesita hacer”. Estaba vendiendo la imagen de un “hombre de acción”, ese CEO, o militar, que sabe qué es lo que se necesita hacer, que es práctico, que no “dice mentiras” como los demás políticos, que es alguien que se asegura de que los problemas de la gente sean atendidos.

Esto ha sido así a lo largo de la historia. Cuando hay momentos de crisis en los gobiernos, estas personas llegan con soluciones que presentan como simples, con ideas muy claras –a veces, exageradas–, y así se aseguran una audiencia.

Entonces, según el libro, y desde su posición como director de un diario tan importante como ‘The New York Times’, ¿cómo deberían abordarse estos discursos en los medios tradicionales?

Mi trabajo y el libro se han acercado mucho desde que lo escribí. El libro se publicó en septiembre del 2016 y para el final de ese año, Donald Trump había sido elegido presidente. Él vino a un almuerzo con nosotros acá en el 'Times', entonces fue como si la realidad y lo que yo había escrito se hubieran vuelto uno.

A partir de eso, lo que hemos tratado de hacer en el 'Times' es introducir a la audiencia en el periodismo y mostrar cómo hacemos ese periodismo. Por ejemplo, le permitimos a Showtime que hiciera un documental sobre nosotros. También tenemos un pódcast muy exitoso llamado The Daily, en el que todos los días entrevistamos a los periodistas sobre lo que están haciendo, al igual que a las personas protagonistas de nuestras historias.

Estamos tratando de desmitificar el periodismo, tratando de llevar la pasión y el compromiso con el periodismo al aire para que las personas puedan ver lo que hacemos, para que no sea un misterio, una institución distante, sino mostrar que es un periódico conformado por humanos de carne y hueso que están haciendo lo mejor que pueden para reportar lo que en realidad está pasando.

Lo otro es ser más rigurosos con el fact-checking (verificación de datos). Cuando creemos que una historia o la declaración de un político no es cierta, no hay que esperar para decirlo en un párrafo en la nota, sino decirlo directamente en el título. Por ejemplo, ‘El presidente Trump declaró esto, sin evidencia alguna’; así, cuando el lector llegue a la historia sabrá que la declaración hecha por el político es cuestionable.

Estamos tratando de desmitificar el periodismo, tratando de llevar la pasión y el compromiso con el periodismo al aire para que las personas puedan ver lo que hacemos, para que no sea un misterio

¿Cree que este rigor y el contrapoder que le han hecho a la presidencia de Trump es la razón por la que el modelo de suscripción de ‘The New York Times’ es tan exitoso?

Creo que es probable que la gente se suscriba al Times porque realmente está invirtiendo su dinero en periodismo. Nos tomamos el periodismo muy en serio y escogemos nuestras historias con mucho cuidado, y creo que eso es algo que la gente valora. Muchas de las organizaciones de noticias de Estados Unidos están reduciendo sus redacciones; nosotros estamos haciendo todo lo contrario.

Esto también implica que podemos pedir cuentas a los políticos, porque en una administración como la de Trump debemos hacer un periodismo más riguroso. Y no solo con Trump, también debemos endurecernos con políticos de todo el espectro. Por ejemplo, si lees la más reciente biografía de Hillary Clinton, verás que ella cree que 'The New York Times' fue en gran parte responsable de su derrota en la elecciones presidenciales de 2016, por nuestro reporte del uso de su correo privado para asuntos de Estado. (...) En estos temas tratamos de pensar muy bien, de ser muy serios y de retar tanto a la derecha como a la izquierda, republicanos y demócratas.

Trump ha dicho que los medios se confabularon y ha llamado a ‘The New York Times’ un medio “fallido”, ¿qué opina?

De hecho, nos está yendo muy bien; nuestras ganancias y nuestros suscriptores están creciendo, estamos trayendo más periodistas a nuestra redacción, así que como cuestión de hecho no estamos “fallando”.

Pero creo que el hecho de que Trump insulte a sus adversarios, o instituciones que lo irritan, como el Times, es algo que solo hacen los populistas, quienes tienden a ser agresivos con la prensa libre, incluso llegando a llamarla “enemiga del pueblo” –como hizo Trump en una ocasión–, algo que es muy peligroso porque puede animar a la gente a cometer actos violentos contra los periodistas. En muchos países hemos sido testigos de esa violencia, y no es nada bueno.

Trump

"En muchos países hemos sido testigos de esa violencia" que animan los políticos con sus discursos, afirma Thompson. En la imagen, simpatizantes y opositores de Donald Trump se enfrentan.

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EFE

Tras esto, ¿cómo pueden entonces los medios ganar la confianza de la gente que suele creerles a los políticos?

Tenemos que asegurarnos de no ser demasiado hostiles, al punto de que los políticos no encuentren la manera de hablar con el público. Tenemos el deber de dejarlos ser, y por nuestra parte, de forma ponderada, ver qué es lo que está pasando realmente y no tener miedo de publicarlo.

El 'Times' tiene un lema que data de 1895, cuando fue comprado por Adolf Ochs, quien dijo que quería un periódico que reportara “sin miedo ni favores”, es decir, un periódico independiente, de libre pensamiento, que no pudiera ser comprado, sobornado o amenazado por nadie, y esa ha sido nuestra tradición a lo largo de los años. Al final, esa es la mejor forma de ganar la confianza del público.

El 'Times' tiene un lema que data de 1895, cuando fue comprado por Adolf Ochs, quien dijo que quería un periódico que reportara 'sin miedo ni favores'

¿Por qué cree que medios digitales como ‘Buzzfeed’ o ‘The Huffington Post’, que fueron considerados el futuro del periodismo, ahora estén despidiendo personal y reduciendo sus redacciones?

Nosotros tenemos colegas en 'Buzzfeed' y 'The Huffinton Post' y muchas otras organizaciones digitales de noticias, y me apena oír que esto está pasando. Al respecto, pienso que el periodismo nunca ha sido un negocio en el que se enriquece rápido. Es muy difícil crear modelos sostenibles para las noticias. Creo que el Times tiene un buen modelo por ahora, pues estamos creciendo más que ningún otro; pero esto se debe a que tener una marca tan grande como la del Times ayuda.

En estos otros casos, creo que al principio vieron que la publicidad digital crecía muy rápido, pero el periodismo no se trata de eso. (...) El periodismo, por su parte, necesita de mucha gente, de una redacción buena, y eso es costoso; se necesita ganar una audiencia a través del tiempo, y eso es difícil.

No se puede hacer una apuesta segura en el periodismo digital. Pero, por el momento, lo que estamos tratando de hacer es algo parecido a lo que hace Netflix

Creemos que no se puede hacer una apuesta segura en el periodismo digital. Pero, por el momento, lo que estamos tratando de hacer es algo parecido a lo que hace Netflix: estamos invirtiendo en contenido de calidad y estamos usando esa inversión para atraer audiencias que estén dispuestas a pagar por ello. Eso se convierte en un círculo virtuoso en el que inviertes, haces contenido, atraes a la audiencia y los conviertes en suscriptores.

En este momento, muchas organizaciones de noticias están envueltas en un círculo negativo en el que luchan por hacer ganancias, y como no lo logran, entonces hacen recortes para mantenerse sostenibles. Pero los recortes significan que habrá menos contenido para atraer a la audiencia. Lo que necesitamos es que alrededor del mundo, tantos periódicos como puedan entren a este círculo virtuoso y salgan del vicioso.

DIANA LUCÍA HERNÁNDEZ
Redacción Internacional
- @dianaluher

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