El 'Chapo' mandó a matar 4 veces a su expiloto y 'hombre de confianza'

El 'Chapo' mandó a matar 4 veces a su expiloto y 'hombre de confianza'

Miguel Ángel Martínez afirmó en el juicio contra el narcotraficante que "nunca lo traicionó".

Piloto del Chapo Guzmán

Reproducción fotográfica de un dibujo realizado durante el juicio contra el narcotraficante Joaquín el 'Chapo' Guzmán en Nueva York, Estados Unidos.

Foto:

Jane Rosenberg / EFE

Por: Nueva York (AFP)
29 de noviembre 2018 , 06:54 p.m.

El expiloto Miguel Ángel el 'Gordo' Martínez, antiguo colaborador del narcotraficante Joaquín el ‘Chapo’ Guzmán Loera, aseguró este miércoles, en el octavo día del juicio contra el capo mexicano, que aunque nunca robó o traicionó al acusado, el 'Chapo' lo mandó matar cuatro veces.

Martínez fue uno de los hombres de mayor confianza de Guzmán. Era el contacto con los narcos de Colombia, su piloto, compañero de juergas y tesorero.

El testigo clave del gobierno estadounidense contó durante tres días todo lo que hizo y lo que vio en sus años de trabajo para el 'Chapo' Guzmán, desde 1987 hasta su arresto en México en 1998, dijo que Guzmán luchó “como un gato boca arriba” contra su extradición a Estados Unidos en 2001.

"Cuando estuve luchando contra mi extradición yo nunca mencioné al señor Guzmán, nunca le fallé, nunca le robé, nunca le traicioné, cuidé de toda su familia y lo único que recibí de él fueron cuatro atentados contra mi persona", se quejó el 'Gordo' Martínez.

Extraditado a Estados Unidos hace casi dos años, el 'Chapo', de 61 años, es acusado de liderar el cartel de Sinaloa y traficar a EE. UU. más de 155 toneladas de cocaína, heroína, metanfetaminas y marihuana a lo largo de 25 años, y si es hallado culpable podría pasar toda su vida tras las rejas.

'Oía afilar los cuchillos toda la noche'

Martínez tiene hace años una nueva identidad secreta e integra el programa de protección de testigos del gobierno estadounidense. Aseguró que no quería atestiguar contra Guzmán porque teme que éste ordene matarlo nuevamente.

"¿Por qué no quería declarar en contra del 'Chapo'?", le preguntó el fiscal Michael Robotti. "Imagínese cuánto más pueda recibir", respondió Martínez, un voluminoso sesentón de gafas, calvo y de mostacho. Contó que está viendo a un psicólogo que el gobierno estadounidense le recomendó porque sufre de ansiedad. "No puedo dormir", afirmó.

Los cuatro ataques que sufrió entre 1998 y 2001, fecha de su extradición a Estados Unidos, ocurrieron en dos prisiones mexicanas. En el primero, dijo Martínez, fue atacado por tres sicarios a puñaladas y con un bate.

"Cuando entró a pegarme batazos, puse mi mano y el bate se quebró", contó. Pero recibió siete cuchillazos y le perforaron un pulmón y el intestino. Terminó en el quirófano del hospital de la cárcel y, cuando se recuperó, le mandaron a la misma celda con la misma gente. "Oía afilar los cuchillos toda la noche", contó.

Tres meses después, le volvieron a dar cinco o seis puñaladas. Le perforaron otra vez un pulmón, y el páncreas. Fue transferido entonces al Reclusorio Preventivo Sur, en Ciudad de México. Cuando llegó, escuchó que los presos le preguntaban a gritos cuánto calzaba.

"Querían quedarse con mis zapatos porque yo ya estaba muerto. Ya habían pagado para matarme", explicó. Los fiscales mostraron al jurado fotos de sus cicatrices en torso y rostro.

Querían quedarse con mis zapatos porque yo ya estaba muerto. Ya habían pagado para matarme

Balada de despedida

Martínez fue entonces encarcelado en aislamiento. Pero una noche, dijo que escuchó a una banda de mariachis que estaba fuera de la prisión tocar más de 20 veces, una vez tras otra y hasta como las tres de la mañana, una de las canciones preferidas del
'Chapo'.

Era un corrido "que dice que vivas la vida intensamente, porque lo único que te llevas (cuando mueres) es un pedazo de tierra", contó.

Dos horas después del fin de la música, en la mañana, un sicario consiguió llegar hasta la puerta de su celda, amenazó con una pistola al guardia que lo cuidaba y finalmente le lanzó dos granadas. Martínez alcanzó a lanzarse al baño y se salvó.

El testigo pasó casi 10 años en prisión en México y Estados Unidos, donde hoy reside en libertad con su familia.

Cuando estuve luchando contra mi extradición yo nunca mencioné al señor Guzmán, nunca le fallé

Tras su extradición se declaró culpable y comenzó a cooperar con el gobierno a cambio de una nueva identidad y la esperanza de una reducción de su condena inicial de 18 años de cárcel, que consiguió tras atestiguar en 2006 en un juicio en Arizona contra el arquitecto del 'Chapo' Felipe Corona, que le hacía túneles y escondites para el dinero producto de la droga.

El abogado del narcotraficante William Purpura, que dirigió su contrainterrogatorio, intentó presentarlo como un mentiroso que odia a Guzmán y que por eso quiere verle tras las rejas de por vida.

Purpura hurgó en declaraciones previas de Martínez a las autoridades, incluidas la del juicio de 2006, para hallar contradicciones. Y encontró algunas.

Por ejemplo, en ese juicio dijo que nunca escuchó al 'Chapo' ordenar asesinatos, y esta semana dijo que escuchó hablar al acusado de 15 a 20 asesinatos. "¿Usted mintió a este jurado porque lo odia?", le preguntó Purpura. "Lo odio al señor Guzmán, sí", respondió el testigo. Pero nunca admitió haber mentido.

AFP

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